Investigadora en memoria
La investigadora en memoria Sara Mednick, Ph. D., llevaba años tras la pista de una señal misteriosa cuando se topó con un artículo que lo cambió todo.
Como científica cognitiva de la Universidad de California en Irvine, Mednick llevaba tiempo estudiando cómo el cerebro crea recuerdos durante el sueño. Su investigación apuntaba constantemente al sistema nervioso autónomo: en 2016, informó de que la actividad autonómica —medida mediante la variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC), es decir, la variación en el tiempo entre latidos— potencia la plasticidad cerebral durante el sueño MOR, mejorando la consolidación de la memoria. Su estudio de 2019 demostró que la actividad del sistema nervioso autónomo y del sistema nervioso central, en conjunto, benefician a la memoria.
«No paraba de decir: ‘Hay una señal autonómica que es muy, muy importante, y no sé qué es'», afirmó Mednick.
Descubrimiento reciente
Las piezas empezaron a encajar cuando encontró un estudio de 2022 que revelaba un patrón en los cerebros de ratones dormidos. Cada 50 segundos, el locus coeruleus (un pequeño núcleo situado en el puente del tronco encefálico) generaba una oscilación infraslenta de norepinefrina, el neurotransmisor clave del locus coeruleus. A continuación se producía una caída de la norepinefrina, lo que generaba husos. El ritmo determinaba la consolidación efectiva de la memoria.
Mednick se dio cuenta: «Ah, es el locus coeruleus. Esa es la señal que he estado midiendo».
Una de las autoras del estudio fue la Dra. Maiken Nedergaard, doctora en Ciencias Médicas, neurocientífica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Rochester, en Rochester (Nueva York), quien en 2012 descubrió el sistema glinfático, el mecanismo cerebral que elimina los residuos mientras dormimos. Nedergaard y sus colegas habían implantado biosensores en la corteza prefrontal de los roedores, lo que les permitió medir la norepinefrina. «Si no se pudiera medir la actividad de la norepinefrina, parecería que el locus coeruleus estuviera como inactivo» durante el sueño, explicó Mednick. Este estudio demostró que no es así.
Investigaciones adicionales y correlaciones
En 2025, los mismos investigadores descubrieron un nuevo dato: la frecuencia de la oscilación de la norepinefrina durante el sueño no REM predecía la eliminación glinfática en ratones. «Se podía observar que la cantidad de residuos eliminados se correlacionaba con este ritmo infraslento», afirmó la coautora, Celia Kjaerby, Ph. D., profesora asociada de neurociencia en la Universidad de Copenhague, en Copenhague, Dinamarca.
Desde entonces, Kjaerby, la Dra. Nedergaard y Mednick han colaborado en una nueva investigación que relaciona la variabilidad de la frecuencia cardiaca con la eliminación glinfática. El hallazgo sugiere que la variabilidad de la frecuencia cardiaca podría utilizarse para medir el funcionamiento del sistema glinfático.
Eso supondría un «gran avance», afirmó Mednick. Un biomarcador tan accesible (presente de serie en relojes inteligentes y teléfonos móviles) podría ayudar a identificar a los pacientes con riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas y proporcionar a los investigadores una potente herramienta para probar tratamientos destinados a reparar un sistema glinfático dañado y frenar el deterioro cognitivo.
El contexto científico
El líquido cefalorraquídeo se bombea a través de canales perivasculares en tu cerebro, eliminando los residuos metabólicos. El proceso se acelera cuanto más tiempo duermes y se ralentiza a medida que te despiertas.
Cuando el sueño se ve interrumpido o el sistema falla, aumenta el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas. El estrés, la depresión, las enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento pueden alterar el sueño, lo que podría interrumpir el proceso y aumentar el riesgo de deterioro cognitivo.
El movimiento vascular que ayuda a bombear los residuos está estrechamente relacionado con las fluctuaciones de la frecuencia cardíaca, lo que explica por qué la variabilidad de la frecuencia cardiaca puede ofrecer una perspectiva de este proceso.
Limitaciones de la investigación
La investigación deja preguntas sin respuesta sobre la relación entre la variabilidad de la frecuencia cardiaca y el sistema nervioso autónomo. «Nuestro estudio solo ha establecido una correlación aproximada entre la frecuencia cardíaca y el sistema de excitación», señaló Kjaerby.
El siguiente paso es desarrollar un biomarcador robusto de la variabilidad de la frecuencia cardiaca para medir de forma no invasiva la actividad del tronco encefálico. Mientras tanto, todas esas plataformas emergentes de imagen glinfática podrían aportar más pruebas.
Nota de descargo de responsabilidad
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