El hecho de que la humanidad pueda experimentar una disminución considerable de la población durante este siglo como consecuencia del descenso de la fertilidad y de la caída de las tasas de natalidad constituye un escenario plausible que preocupa a políticos y políticas de todo el mundo.
Un estudio reciente podría intensificar todavía más estas preocupaciones. Un equipo de investigación dirigido por la Dra. Yuanyuan Du, de la Chongqing Medical University, en China, informó que la prevalencia de infertilidad entre mujeres en edad reproductiva avanzada, de 35 a 49 años, aumentó aproximadamente un 15 % desde 1990.
Un problema social y económico
Ante el creciente envejecimiento de la población mundial, la infertilidad en personas en edad reproductiva avanzada se ha convertido en un problema de salud pública, después de las enfermedades cardiovasculares y oncológicas, según destacó un equipo de ginecólogas dirigido por la Dra. Maren Goeckenjan-Festag, profesora adjunta del University Hospital Carl Gustav Carus, Technical University of Dresden, en Alemania, en un artículo sobre la influencia de los factores ambientales en la fertilidad femenina.
A nivel macroeconómico, las tasas de natalidad persistentemente bajas resaltan el envejecimiento poblacional, aumentan la presión sobre los sistemas de seguridad social y pueden limitar el crecimiento económico a largo plazo. Sin embargo, poco se habla de la estructura social que contribuye a esta problemática.
Claudia Goldin ganó el Premio Nobel de Economía en 2023 por explicar las causas de la brecha salarial y laboral entre hombres y mujeres a lo largo de la historia. Goldin explicó que al entrar al mercado laboral las mujeres tienen un ingreso igual que los hombres, hasta que tienen el primer hijo. Después no vuelven a igualar el salario de un hombre.
Los análisis económicos indican que las limitaciones asociadas con la infertilidad pueden repercutir negativamente en la participación de las mujeres en el mercado laboral, su trayectoria profesional y sus ingresos a lo largo de la vida, con posibles efectos sobre la productividad económica general.
Cambio climático y fertilidad
Los factores ambientales que pueden perjudicar la fertilidad también se consideran posibles contribuyentes al descenso de las tasas de natalidad. Diversos estudios indican que la fertilidad femenina puede verse afectada negativamente por el cambio climático y la contaminación, según señalan la Dra. Maren Goeckenjan-Festag y sus colegas.
A nivel global, el aumento de los periodos de calor y frío ha tenido repercusiones en la vida cotidiana, la alimentación, el abastecimiento de agua y la fertilidad. Los contaminantes ligados a sustancias y los contaminantes atmosféricos, los disruptores endocrinos y la radiación podrían afectar el ciclo menstrual, la maduración folicular y la calidad de los óvulos y los embriones. En particular, los contaminantes persistentes, como los microplásticos y nanoplásticos o los compuestos organoclorados, tendrían consecuencias para la fertilidad y posiblemente repercusiones en las generaciones futuras. La detección de diversos contaminantes ambientales en el líquido folicular resulta alarmante.
Un equipo de investigación dirigido por Anna Claire G. Fernandez, de la University of California, San Francisco, Estados Unidos, señaló recientemente en Endocrine Reviews que el cambio climático representa una importante amenaza para la población mundial y está relacionado con el calentamiento global provocado por las actividades humanas. Sus efectos, directos e indirectos, alcanzan la salud y el bienestar de los seres vivos y afectan de manera desproporcionada a determinados grupos vulnerables, entre ellos mujeres, infancias, personas mayores, pueblos originarios, personas con discapacidad, quienes presentan enfermedades preexistentes o crónicas, poblaciones de bajos ingresos y minorías étnicas.
El cambio climático podría influir directamente sobre la salud reproductiva mediante procesos hormonales y celulares o a través de efectos sobre los órganos reproductivos. También puede actuar de manera indirecta, por ejemplo, mediante el aumento de la exposición a material particulado procedente de incendios forestales, el estrés y un mayor riesgo de infecciones, según explican Goeckenjan-Festag y sus colegas. Los fenómenos meteorológicos extremos y los desastres también pueden profundizar desigualdades estructurales y aumentar la vulnerabilidad de poblaciones con acceso limitado a alimentos, agua potable y atención médica. En este contexto, población adulta e infantil pueden enfrentar una mayor exposición a riesgos sanitarios relacionados con el clima. Las dificultades de acceso a los servicios de salud también se asocian con una mayor morbimortalidad materno-fetal.
Las crisis geopolíticas y las guerras pueden intensificar además la carga física y psicológica de la población, tanto por las amenazas directas como por el aumento de la contaminación ambiental. Por otra parte, aunque la creciente urbanización mundial puede mejorar el acceso a la atención médica, también puede incrementar la exposición a determinados riesgos relacionados con el cambio climático y la contaminación en las ciudades. Según estimaciones de las Naciones Unidas, alrededor del 55 % de la población mundial vive actualmente en áreas urbanas.
Contaminantes ambientales y fertilidad femenina
Entre los factores ambientales de interés creciente para la fertilidad femenina se encuentran los microplásticos y nanoplásticos, los disruptores endocrinos, los contaminantes persistentes y los contaminantes atmosféricos.
- Microplásticos y nanoplásticos. Ya se encuentran actualmente distribuidas de manera ubicua en el ambiente y pueden ingresar al organismo a través de los alimentos, la inhalación y el contacto cutáneo. También se han detectado en secreciones y tejidos humanos, incluida la placenta, el líquido amniótico y el líquido folicular. En relación con la fertilidad, existe especial interés por los posibles efectos sobre las células de la granulosa y la maduración folicular.
- Metales pesados. Pueden interferir con la fertilidad mediante distintos mecanismos, entre ellos daño del ADN, estrés oxidativo, apoptosis, interacción con otros iones y alteraciones de la señalización hormonal. El cadmio, en particular, es un metal pesado tóxico que puede acumularse en el suelo y el agua y, tras su incorporación a través de los alimentos, también en el organismo humano.
- Disruptores endocrinos. Son sustancias o mezclas capaces de alterar el sistema endocrino y provocar efectos adversos en un organismo, su descendencia, una población o una subpoblación. Entre los compuestos de interés para la fertilidad se encuentran contaminantes orgánicos persistentes como el dicloro difenil tricloroetano (DDT), el epóxido de heptacloro y los bifenilos policlorados (PCB), cuyo uso ya no está permitido en numerosos contextos.
- Contaminantes atmosféricos. Según la Organización Mundial de la Salud, prácticamente toda la población mundial respira aire cuyas concentraciones de contaminantes superan los valores recomendados en las guías de calidad del aire. Un metanálisis mostró una asociación significativa entre una mayor exposición a contaminación atmosférica y una menor calidad embrionaria, menor probabilidad de concepción por ciclo menstrual y menores probabilidades de implantación.
- Radiación. La radiación ionizante y no ionizante puede influir sobre la fertilidad en función del tipo, la dosis y la edad en el momento de la exposición. El radón de origen natural constituye una de las principales fuentes de exposición a radiación ionizante natural, y la dosis acumulada es un aspecto fundamental para evaluar el riesgo para la salud. En cambio, aún no está claramente establecido si la radiación no ionizante de baja energía, como la emitida por teléfonos celulares, computadoras o sistemas de radar, tiene efectos sobre la fertilidad femenina.
También presentan actividad disruptora endocrina los bisfenoles, los ftalatos, los parabenos, las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), determinados pesticidas y las dioxinas. Además de ejercer efectos agonistas o antagonistas directos sobre los receptores de estrógeno, estos compuestos pueden interferir con el eje gonadal, la función ovárica, la implantación y la conducta reproductiva.
Entre los contaminantes de mayor interés se encuentran: material particulado fino generado por procesos de combustión; óxidos de nitrógeno procedentes principalmente del tránsito, la calefacción y la producción de energía y monóxido de carbono.
También han asociado la exposición a material particulado fino de aproximadamente 2,5 µm de diámetro con alteraciones del ciclo menstrual, menor calidad ovocitaria y embrionaria y disminución de la reserva ovárica.
Prevención con vitamina D y ácidos grasos omega-3
La evidencia sobre los posibles efectos de los contaminantes ambientales en la fertilidad puede incorporarse al asesoramiento ginecológico. Por ejemplo, un metanálisis sobre las interacciones entre suplementos nutricionales y disruptores endocrinos sugiere que el yoduro, el ácido fólico, la vitamina D y los antioxidantes podrían atenuar parcialmente algunos efectos adversos sobre la fertilidad. También se ha propuesto que una suplementación adecuada con ácido fólico podría constituir una medida preventiva frente a determinadas exposiciones a pesticidas, como el dicloro difenil tricloroetano (DDT).
Dado que el estrés oxidativo se considera uno de los mecanismos implicados en el deterioro de la calidad ovocitaria, además de una alimentación saludable y de la optimización de las condiciones de vida, se ha planteado el posible uso de suplementos antioxidantes, entre ellos los ácidos grasos omega-3, antes de un embarazo planificado.
Además del asesoramiento individual, especialistas en ginecología podrían abogar por medidas políticas y sistémicas, por ejemplo, regulaciones para restringir el uso de sustancias químicas tóxicas.
Este contenido es meramente informativo y no sustituye el asesoramiento médico. Siempre consulte a un profesional de la salud para obtener orientación específica sobre su situación.
Fuente: https://espanol.medscape.com/viewarticle/implicaciones-ambientales-y-sociales-provocan-2026a1000y5a
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