Semanalmente identificamos un término de interés clínico, analizamos su relevancia actual y presentamos una infografía que se aplique a su práctica clínica.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 2 de abril como el Día Mundial del Autismo, con el lema Autismo y humanidad: toda vida tiene valor. La conmemoración estará enfocada en reivindicar la dignidad y el valor de todos los individuos con autismo como actores en el futuro común de la humanidad. La ONU señala que han resurgido la desinformación y la retórica agresiva sobre las personas con autismo y llama a la acción para superar las narrativas limitadoras y reconocer la dignidad, la igualdad y el valor incondicional de todas estas personas.
En este campo, los profesionales de la salud pueden ayudar a desmentir las creencias falsas en torno al trastorno del espectro autista y a concientizar sobre los tratamientos con evidencia científica que mejoran la calidad de vida de las personas con autismo.
Algunos mitos que han resurgido en los últimos años incluyen: la vacunación provoca autismo, el uso de acetaminofén durante el embarazo provoca autismo, la circuncisión infantil aumenta el riesgo de autismo, la sobreexposición a pantallas provoca autismo. Estas creencias falsas afectan directamente tanto la salud pública como la individual. Por ejemplo, un estudio mostró que el temor a los efectos secundarios es el principal factor de rechazo a las vacunas entre adolescentes y padres europeos.
Pero un sólido conjunto de evidencias apunta a que la causa del autismo tiene un fuerte componente genético. De hecho, una investigación reciente identificó cuatro subtipos de autismo biológicamente y clínicamente distintos, cada uno con señales genéticas asociadas. En otras investigaciones se ha encontrado que el autismo diagnosticado en la primera infancia y el identificado más tarde en la infancia o en la edad adulta tienen componentes genéticos distintos.
La desinformación también ocasiona que las personas con autismo reciban tratamientos alternativos cuya eficacia no tiene evidencia científica. De hecho, la Autoridad Nacional Francesa de Salud publicó sus recomendaciones, que destacan que no existe un tratamiento farmacológico para el autismo y que no recomiendan terapias que no tengan evidencia científica, como neurofeedback, Snoezelen o psicoanálisis.
También el National Institute for Health and Care Excellence de Reino Unido pide en sus recomendaciones no caer en terapias no probadas. Por ejemplo, no utilizar ácidos grasos omega-3 para controlar los problemas de sueño en niñas, niños y jóvenes con autismo o no usar secretina, quelación u oxigenoterapia hiperbárica para el trastorno en ningún contexto en niñas, niños y jóvenes.
Por otro lado, una amplia revisión de 19 terapias alternativas comunes para el trastorno del espectro autista mostró que incluso aquellas que mostraban algún beneficio carecían de evidencia sólida de seguridad o eficacia.
La conclusión clave es que la evidencia que apoya los efectos de la medicina complementaria, alternativa o integrativa en el autismo sigue siendo muy ambigua. Esta incertidumbre es particularmente crítica en lo que respecta a la seguridad, ya que la mayoría de las intervenciones no se ha evaluado adecuadamente en cuanto a posibles riesgos o efectos adversos
Las autoridades de salud recomiendan el soporte y la formación de los padres o cuidadores mediante orientación parental, psicoeducación y grupos de apoyo, enfatizando que el enfoque personalizado y las intervenciones tempranas que emplean prácticas comunes a las terapias cognitivo-conductuales han mostrado su eficacia en el autismo que se diagnostica en la infancia.
Al final, mejorar la comunicación del niño, niña o adolescente con autismo, tener actividades físicas y deportivas, participación en actividades de ocio, vacaciones, cultura y apoyar los intereses de las personas con esta afección es fundamental y se alinea a los principios de los derechos humanos.
De hecho, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU consideran que «la inclusión de la neurodiversidad es fundamental para el desarrollo sostenible. Cuando las sociedades aceptan la neurodiversidad refuerzan creatividad, resiliencia e innovación, sentando las bases para comunidades más justas, inclusivas y sostenibles».
El organismo también señala que después de 17 años de que se declaró la conmemoración del Día Mundial del Autismo para sensibilizar a la opinión pública, es momento de pasar a promover activamente la aceptación, el reconocimiento y la inclusión, pues las personas con trastorno del espectro autista contribuyen a sus comunidades y al mundo en general.
Para más información sobre las experiencias de profesionales de la salud neurodivergentes, lea aquí.
Disclaimer: Esta información es solo para fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulte a un profesional de salud calificado para cualquier duda sobre su salud.
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