Resumen:
La insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada en adultos mayores es una entidad clínica compleja, caracterizada por disfunción diastólica, rigidez miocárdica e inflamación crónica, a menudo asociada con comorbilidades como hipertensión arterial, diabetes mellitus y obesidad. Estos factores, junto con los cambios celulares y moleculares propios del envejecimiento, como la fibrosis y la disfunción mitocondrial, comprometen la capacidad adaptativa del miocardio y favorecen la progresión de la enfermedad. Aunque la fracción de eyección se mantiene dentro de parámetros normales, los pacientes presentan síntomas clásicos de insuficiencia cardíaca, como disnea, fatiga, congestión pulmonar y edema periférico, lo que dificulta el diagnóstico diferencial con otras patologías prevalentes en la vejez.
El diagnóstico requiere un enfoque integral que combine el uso de biomarcadores, como los péptidos natriuréticos con umbrales ajustados por edad, estudios de imagen como la ecocardiografía, y una valoración geriátrica completa que contemple fragilidad, funcionalidad y carga comórbida. Las opciones terapéuticas incluyen agentes farmacológicos como los inhibidores del cotransportador sodio-glucosa tipo 2 y los antagonistas de los receptores de mineralocorticoides, cuya eficacia ha sido validada en estudios clínicos recientes. A ello se suman estrategias no farmacológicas, como el ejercicio físico, la dieta cardiosaludable y el control riguroso de las enfermedades concomitantes.
Es fundamental que el manejo sea multidisciplinario y centrado en el paciente, incorporando tecnologías de monitoreo remoto y herramientas psicosociales. La planificación anticipada de cuidados permite alinear las decisiones clínicas con los valores del paciente, especialmente en fases avanzadas, donde puede priorizarse el confort y la calidad de vida mediante un abordaje paliativo.
Introducción:
La insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (IC-FEP) es una afección altamente prevalente, especialmente en la población geriátrica, y se caracteriza por la presencia de síntomas de insuficiencia cardíaca a pesar de que la fracción de eyección se mantiene dentro de parámetros normales. Este tipo de insuficiencia cardíaca representa aproximadamente el 50 % de los casos y está asociada con tasas elevadas de hospitalización y mortalidad, particularmente en personas de 65 años o más (1). Su complejidad se relaciona con una fisiopatología multifactorial en la que intervienen múltiples comorbilidades y cambios propios del envejecimiento, lo que añade dificultad tanto a su diagnóstico como a su tratamiento (2).
La IC-FEP es especialmente común en las personas de edad avanzada. Se estima que hasta el 70 % de los individuos mayores de 65 años presentan esta condición, cifra que se explica en parte por el envejecimiento progresivo de la población y por el incremento en la prevalencia de enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes (1; 3). A estos factores se suman los cambios fisiológicos propios del envejecimiento, entre ellos la senescencia celular, la fibrosis miocárdica y la pérdida de flexibilidad en las estructuras cardiovasculares, todos los cuales aumentan el riesgo de desarrollar y agravar esta forma de insuficiencia cardíaca (4).
El diagnóstico de esta entidad representa un reto clínico importante. Su sintomatología es heterogénea y, en muchos casos, se superpone con la de otras afecciones frecuentes en adultos mayores, como la amiloidosis cardíaca, lo que dificulta su identificación precisa (1). Además, los criterios diagnósticos tradicionales que se basan únicamente en la fracción de eyección resultan insuficientes en este contexto. Por lo tanto, se requieren enfoques diagnósticos más personalizados, capaces de incorporar las múltiples comorbilidades y los cambios relacionados con la edad que afectan a estos pacientes (2). El empleo de biomarcadores cardíacos y técnicas avanzadas de imagen ha mostrado utilidad en el diagnóstico, pero su disponibilidad y estandarización continúan siendo limitadas, lo que restringe su aplicación sistemática en la práctica clínica (4).
Daniela Mora Figuls, Médico Especialista en Geriatría y Gerontología, en Hospital la Anexión. Guanacaste, Costa Rica.
Marcela María Murillo Betancourt, Médico Especialista en Medicina Interna, Investigadora Independiente. San José, Costa Rica.
Álvaro Alexander Chaves Alguera, Médico General, en Clínica Salud y Ejercicio. Alajuela, Costa Rica.
María Noelia Rojas Sánchez, Médico General, Investigadora Independiente, Alajuela, Costa Rica.
Ariana Herrera Murillo, Médico General, Investigadora Independiente. San José, Costa Rica.
Daniela Consumi Cordero, Médico General, Investigadora Independiente. Alajuela, Costa Rica.
Para descargar la investigación completa haga clik a continuación:.
- Actividades exclusivas para profesionales de la salud (advisory boards, cobertura de congresos, webinars)
- Guardá los artículos que te sirven para ver más tarde
- Recibí cada semana lo más relevante de tu especialidad






