Introducción
La publicación de los criterios Roma V llega una década después de Roma IV y consolida un cambio que ya estaba en marcha: entender los trastornos de la interacción intestino-cerebro no como diagnósticos residuales, definidos solo por la ausencia de enfermedad orgánica, sino como entidades clínicas complejas, con mecanismos fisiopatológicos reconocibles, aunque todavía sin biomarcadores suficientemente validados para la práctica diaria.
Ajustes diagnósticos de Roma V
La actualización no supone una ruptura completa con Roma IV. Más bien introduce ajustes diagnósticos y conceptuales que buscan corregir algunas limitaciones acumuladas durante los últimos años. Entre ellas, la excesiva rigidez de algunos criterios, la coexistencia frecuente entre distintos trastornos y la necesidad de reducir una terminología que, para muchos pacientes, sigue transmitiendo la idea de que sus síntomas son inespecíficos, menores o «psicológicos».
Un síndrome de intestino irritable menos restrictivo
Uno de los cambios con mayor repercusión clínica afecta al síndrome de intestino irritable. Roma IV había aumentado la especificidad diagnóstica al exigir dolor abdominal al menos un día por semana y excluir el término “molestia”. Sin embargo, ese mayor rigor tuvo un coste: una pérdida de sensibilidad y la exclusión de pacientes que, en la práctica clínica, seguían siendo reconocidos como pacientes con síndrome de intestino irritable.
Roma V relaja este umbral de frecuencia del dolor, manteniendo el dolor abdominal como síntoma cardinal, pero evitando que pacientes con cuadros clínicamente compatibles queden desplazados hacia categorías menos definidas, como diarrea funcional o trastorno intestinal no clasificado. Este ajuste puede tener consecuencias relevantes: facilitar el diagnóstico, mejorar la comparabilidad de estudios futuros y evitar que algunos pacientes queden fuera de estrategias terapéuticas específicamente evaluadas para el síndrome de intestino irritable.
No obstante, esta mayor sensibilidad exige prudencia. Ampliar criterios puede reducir el infradiagnóstico, pero también obliga a mantener una evaluación clínica rigurosa, especialmente en presencia de síntomas de alarma, cambios evolutivos atípicos o factores de riesgo de enfermedad orgánica.
Más allá de la dicotomía entre orgánico y funcional
Probablemente, una de las aportaciones más interesantes de Roma V es el reconocimiento explícito de que los trastornos de la interacción intestino-cerebro pueden coexistir con enfermedades gastrointestinales orgánicas. Esta idea refleja mejor lo que ocurre en la consulta: un paciente con enfermedad inflamatoria intestinal en remisión, enfermedad celíaca correctamente tratada o antecedente de infección gastrointestinal puede presentar síntomas persistentes compatibles con un trastorno de la interacción intestino-cerebro.
El cambio no es menor. Durante años, el diagnóstico de estos trastornos se ha formulado de forma casi excluyente: primero se descartaba lo orgánico y, solo después, se aceptaba lo funcional. Roma V propone una visión más realista. La presencia de una enfermedad orgánica no explica necesariamente todos los síntomas, ni impide que coexistan mecanismos de hipersensibilidad visceral, alteración de la motilidad, disfunción del eje intestino-cerebro o hipervigilancia somática.
En términos prácticos, esto puede ayudar a reducir pruebas repetidas de escaso rendimiento en pacientes ya estudiados y a orientar antes intervenciones dirigidas al síntoma. También obliga a un equilibrio delicado: no banalizar síntomas nuevos atribuyéndolos prematuramente a un trastorno de la interacción intestino-cerebro, pero tampoco prolongar indefinidamente una búsqueda orgánica cuando la actividad inflamatoria, estructural o metabólica no justifica el cuadro clínico.
Menos estigma, misma necesidad de juicio clínico
Roma V continúa además la transición terminológica iniciada en Roma IV. El ejemplo más claro es la sustitución de “estreñimiento funcional” por “estreñimiento crónico”. Puede parecer un cambio menor, pero tiene implicaciones en la comunicación clínica. El término “funcional” ha sido históricamente útil para clasificar, pero no siempre para explicar. En muchos pacientes sugiere, de forma involuntaria, una enfermedad menos real o menos legítima.
Aun así, conviene no sobredimensionar el alcance de la actualización. Roma V no incorpora biomarcadores diagnósticos, ni elimina la necesidad de anamnesis detallada, exploración dirigida y pruebas complementarias selectivas. La identificación de signos de alarma, la valoración de edad, evolución de los síntomas, antecedentes familiares, pérdida ponderal, anemia o diarrea nocturna sigue siendo central.
La fisiopatología ha avanzado de forma sustancial, con mayor conocimiento sobre neuroinmunidad, microbiota, barrera epitelial, dieta y señalización del eje intestino-cerebro. Sin embargo, este conocimiento aún no se ha traducido en una herramienta diagnóstica simple y aplicable de forma rutinaria.
Un lenguaje más ajustado para una clínica compleja
La principal virtud de Roma V quizá no sea redefinir por completo estos trastornos, sino afinar el lenguaje con el que se diagnostican y explican. Sus cambios parecen dirigidos a hacer los criterios más sensibles, menos estigmatizantes y más coherentes con la práctica real.
Quedan, sin embargo, preguntas abiertas. Será necesario validar los nuevos criterios en poblaciones diversas, analizar su impacto sobre la prevalencia de los diagnósticos y comprobar si los ensayos clínicos futuros, ya basados en Roma V, modifican la aplicabilidad de la evidencia disponible. Hasta entonces, Roma V debe entenderse como un ajuste fino más que como un cambio de paradigma: una herramienta útil, siempre que no sustituya al juicio clínico.
Disclaimer: Este contenido es solo para fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulte a su médico o a otro proveedor de salud calificado con cualquier pregunta que pueda tener respecto a una condición médica.
- Actividades exclusivas para profesionales de la salud (advisory boards, cobertura de congresos, webinars)
- Guardá los artículos que te sirven para ver más tarde
- Recibí cada semana lo más relevante de tu especialidad







