Resumen
El uso del catéter epidural para la operación cesárea intraparto siempre ha sido un tema controvertido. Si bien la utilización del catéter epidural debe ser la primera opción de anestesia, la decisión de utilizarlo se basa en factores como la eficacia de la analgesia durante el trabajo de parto y la categoría de la cesárea no estando exento de posibles fallos o complicaciones. Para realizar una anestesia epidural en operación cesárea, se recomienda una dosis fraccionada y ajustada según el nivel anestésico requerido. En caso de falla del catéter epidural la anestesia espinal es una alternativa, pero conlleva riesgos importantes como el bloqueo neuroaxial alto, por lo tanto, se deben reducir las dosis intratecales para minimizar los riesgos asociados. Para la analgesia durante el trabajo de parto las bombas de infusión con modalidad controlada por la paciente (PCEA) y con bolos intermitentes programados (PIEB) son el estándar. El uso del catéter epidural para la cesárea intraparto en pacientes con analgesia con estas bombas automatizadas es una opción válida con las dosis ajustadas según las recomendaciones actuales, reservando la anestesia espinal para casos específicos.
- Introducción
Los avances en la anestesia obstétrica en los últimos años han sido importantes y han permitido cambiar el foco de atención al manejo de la analgesia durante el trabajo de parto donde las técnicas neuroaxiales se han vuelto un estándar de cuidado en los países desarrollados, disminuyendo la morbilidad materna[1]. Existen diferencias importantes entre distintos países como Estados Unidos, Reino Unido y Japón donde la analgesia epidural se utiliza en 65%, 33% y 5% de los trabajos de parto, respectivamente[2]-[4].
A su vez, existen situaciones clínicas como la no progresión del parto, distrés fetal o desproporción cefalopélvica que vuelven imperiosa la interrupción del embarazo por la vía más expedita, la que habitualmente es una cesárea de urgencia. En el Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, en 2023 hubo 1.641 nacimientos, de los cuales 48% (n = 789) fueron por cesárea; y de ellos, 30% (n = 238) fueron cesáreas intraparto. Esto resalta el importante porcentaje de casos que requerirán de la conversión de una técnica neuroaxial analgésica a una anestesia quirúrgica.
La operación cesárea luego de un trabajo de parto fracasado es un tema recurrente y controversial de la práctica anes- tesiológica obstétrica principalmente porque el uso del catéter epidural, previamente instalado para la analgesia del trabajo de parto, puede ser inapropiado para una anestesia en operación cesárea haciendo necesario adoptar medidas adicionales con el consiguiente riesgo para la paciente y recién nacido, además del estrés para equipo médico a cargo. Este escenario ha generado una significativa disparidad de enfoques lo que delata un problema que no ha sido resuelto completamente.
El objetivo de esta revisión es lograr un consenso en base a la opinión de expertos de distintos centros universitarios en Chile, junto a la mejor evidencia disponible hasta el momento que permitan responder la interrogante y eventualmente generar una recomendación clínica.
Martín Astete B.1, Héctor J. Lacassie2, Alejandro Jankelevich3, Juan P. Ghiringhelli4
1 Equipo de Anestesia, Hospital Clínico Dr. Lautaro Navarro Avaria. Punta Arenas, Chile.
2 División de Anestesiología, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile.
3 Departamento de Anestesiología, Facultad de Medicina, Universidad de Chile. Santiago, Chile.
4 División de Anestesiología, Escuela de Medicina, Universidad de Valparaíso; Hospital Mount Sinai de Toronto. Canadá.
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