7 días en 7 noticias, 1 cifra y 1 frase: lo imperdible del 24 al 30 de julio de 2026

Acompáñenos en esta sección de las 7 principales noticias que no debe perderse esta semana en Medscape.

Lo más destacado

Revisión sistemática y metanálisis en red compara riesgos y beneficios de 19 fármacos contra la obesidad

Una nueva revisión sistemática y metanálisis en red en BMJ sintetizó datos de 262 ensayos clínicos que evaluaron 19 fármacos para la obesidad, con seguimientos que oscilaron entre las 12 y las 172 semanas. La conclusión es que no existe un fármaco «mejor» para todos los desenlaces valorados: pérdida de peso, protección cardiovascular y perfil de seguridad.

Hallazgos: En términos de pérdida de peso, el agonista dual tirzepatida y la combinación de un análogo de amilina de acción prolongada (cagrilintida 2,4 mg) con un agonista del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1) (semaglutida 2,4 mg), proporcionaron los mayores beneficios: -14,9 % y -14,8 % del peso inicial, respectivamente. Los siguen semaglutida oral (-10,9 %), orforgliprón (-9,9 %), semaglutida subcutánea (-9,8 %) y fentermina-topiramato (-8,1 %). Respecto de los resultados cardiovasculares, semaglutida subcutánea fue la única con evidencia de alta calidad de reducción de mortalidad por todas las causas, infarto de miocardio e insuficiencia cardiaca, así como evidencia de calidad moderada de progresión de la enfermedad renal. «Pero la aparente superioridad de semaglutida probablemente refleja la cantidad y calidad de la evidencia disponible y no necesariamente que sea biológicamente superior a las demás», señaló el Dr. Mauricio Wajngarten, profesor de cardiología en la Faculdade de Medicina da Universidade de São Paulo (FMUSP), en San Pablo, Brasil. Los fármacos más efectivos para pérdida de peso también tienden a causar más reacciones adversas gastrointestinales, mayor tasa de interrupción del tratamiento y mayor pérdida de masa magra, especialmente tirzepatida. La mayor parte no mejora la calidad de vida de manera significativa.

Implicación: «En la práctica clínica las decisiones deben tener en cuenta el equilibrio entre beneficios y riesgos en el contexto de la toma de decisiones compartida», concluyó el equipo autoral dirigido por el Dr. Sheyu Li, endocrinólogo del West China Hospital de la Sichuan University, en Chengdú, China. Coincidió un editorial que acompaña el artículo: el estudio puede contribuir a la elección de los tratamientos más adecuados basándose en las preferencias de resultados y eventos adversos, además de considerar disponibilidad de fármacos, costo y cobertura del seguro.

Lo más clarificador

Usuarios de semaglutida recuperan parcialmente la sensación de apetito tras pocos meses de tratamiento, pero aún así siguen comiendo menos

Personas adultas con sobrepeso u obesidad que recibieron semaglutida 2,4 mg consumieron significativamente menos calorías en un almuerzo de laboratorio en el cual podían ingerir lo que quisieran respecto de aquellos que recibieron un placebo en las semanas 20, 40 y 60, pero los beneficios iniciales en la sensación de apetito se desvanecieron después de la semana 20, según un estudio estadounidense en el American Journal of Clinical Nutrition.

Hallazgos: Las y los 120 participantes del estudio (edad media: 45,7 años; mujeres: 78,3 %) fueron aleatorizados para recibir 2,4 mg semanales de semaglutida subcutánea o placebo. En comparación con el placebo, el fármaco produjo reducciones significativamente mayores con respecto al valor basal en la ingesta energética del almuerzo ad libitum en las semanas 20, 40 y 60 (diferencias medias: 291,9 kcal, 240,2 kcal y 269,5 kcal, respectivamente; p ajustada < 0,05). En la semana 20 semaglutida produjo mayores mejoras en la supresión del apetito en ayunas y posprandial, así como mayores reducciones en hambre y preocupación por la comida. Estas diferencias entre grupos dejaron de ser estadísticamente significativas en las semanas 40 y 60. La pérdida de peso media al final del estudio fue de 15,1 % en el grupo de semaglutida frente a 3,4 % en el de placebo, con tres eventos adversos graves en el grupo tratado.

Implicación: «La disposición de las y los pacientes a continuar tomando un fármaco para control de la obesidad y mantenimiento del peso puede disminuir si consideran que ya no funciona debido a la percepción de menor capacidad para controlar el apetito. En vista de estos hallazgos se podría aconsejar a las y los pacientes que esperen una recuperación parcial de las sensaciones de apetito iniciales después de los primeros meses de tratamiento, pero a pesar de estos cambios seguirán comiendo menos. La reducción continua de la ingesta de alimentos es necesaria para mantener el nuevo peso corporal reducido con sus menores necesidades energéticas», concluyó el equipo autoral encabezado por Jena Tronieri, Ph. D., investigadora del Centro de Peso y Trastornos de la Alimentación de la Escuela de Medicina Perelman de University of Pennsylvania, en Filadelfia, Estados Unidos.

Lo más aplicable

¿Cómo abordar de manera integral la sinergia entre menopausia y obesidad?

La menopausia cambia la composición corporal, con lo que aumenta la acumulación de grasa en el abdomen; los síntomas durante esta etapa pueden exacerbarse en mujeres que viven con obesidad, por lo que se requiere una atención integral que incluya terapia hormonal, disminución de peso y actividad física, así como acompañamiento psicológico, coincidieron panelistas en una sesión del International Congress on Obesity (ICO 2026), organizado por The World Obesity Federation en la Ciudad de México, México.

Claves: Aunque lo ideal es que el tratamiento para la menopausia comience antes de que cese la menstruación, hay que evitar las indicaciones generales y hacer manejo clínico de la menopausia y la obesidad que se adapte a condición metabólica, síntomas, posibilidades económicas y contexto cotidiano de cada mujer, con metas graduales y sostenibles. La obesidad puede exacerbar los síntomas de la menopausia, como sudoración, alteraciones del sueño, cambios de ánimo e incontinencia urinaria, por lo que es importante realizar evaluaciones de colesterol, glucosa e insulina antes o durante esta etapa.

Peso y músculo: La terapia hormonal no reduce ni aumenta el peso corporal, pero puede atenuar la acumulación central y visceral de la grasa, especialmente cuando se inicia temprano, indicó la Dra. Ada Cuevas, máster en nutrición clínica, cofundadora del Centro Avanzado de Medicina Metabólica y Nutrición (CAMMYN), en Santiago de Chile. En la posmenopausia, fármacos como semaglutida y tirzepatida producen mayor pérdida de peso cuando se combinan con la terapia hormonal. Sin embargo, el objetivo del tratamiento contra la obesidad no debe ser la pérdida de peso, sino la preservación del músculo, sostuvo la nutrióloga Otilia Perichart, doctora en ciencias de la salud, investigadora del Instituto Nacional de Perinatología (INPer), en la Ciudad de México. Con ese fin, lo más aconsejable es seguir una dieta adecuada, asegurando una ingesta de 20 a 30 gramos de proteínas por comida y complementando con 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico y dos a tres sesiones semanales de ejercicios de resistencia.

Lo más inquietante

«Los alimentos ultraprocesados son los que más daño causan a la microbiota intestinal»

Emulsionantes, colorantes, edulcorantes y otros aditivos presentes en los alimentos ultraprocesados actúan de diferentes maneras, pero convergen hacia un mismo resultado: desequilibrio de la microbiota intestinal y deterioro de la barrera epitelial que protege al hospedero de la inflamación crónica, señaló el equipo autoral de una revisión crítica en Nutrients.

Ejemplos: La revisión cita numerosos ejemplos que sustentan esa relación. Los emulsionantes presentes en margarinas, panes industrializados y postres favorecen la adhesión bacteriana al epitelio intestinal y reducen especies protectoras. Colorantes sintéticos son metabolizados en metabolitos que activan linfocitos. Edulcorantes artificiales alteran la tolerancia a la glucosa. Corolario: «Los alimentos ultraprocesados son los que más daño causan a la microbiota intestinal y su consumo debería estar limitado. Pueden venir en la dieta como adyuvantes, pero no deberían ser la base de nuestra dieta», recomendó la autora principal del estudio, Amanda Spiller, nutricionista.

Lo más precavido

Prueban en varias ligas de fútbol del mundo un nuevo protocolo para la evaluación de posibles conmociones cerebrales

La liga de fútbol de Nueva Zelanda comenzó a probar un nuevo protocolo estandarizado impulsado por la FIFA, para la evaluación de conmoción cerebral en futbolistas que reciben golpes en la cabeza. Un coautor, el Dr. Claus Reinsberger, aseguró que «una conmoción cerebral es una lesión absolutamente grave». La herramienta consta de cinco puntos para una evaluación rápida en el terreno.

Desafíos: Deben investigarse la aplicabilidad y sensibilidad diagnóstica de FOCUS. En comparación con otros deportes, en el fútbol hay una baja incidencia de lesiones en la cabeza. Por tanto, no esperamos gran número de conmociones cerebrales. Probablemente pasarán algunos años antes de que el valor diagnóstico pueda validarse científicamente.

Lo más contraintuitivo

Para el manejo óptimo de la osteoporosis, la ingesta de proteínas puede ser más necesaria que la suplementación con calcio

En mujeres mayores con ingesta adecuada de calcio que recibían fármacos para la osteoporosis, los suplementos de calcio no proporcionaron mejoras adicionales en densidad mineral ósea. Sin embargo, una baja ingesta de proteínas en la dieta se asoció con menor eficacia de la terapia antirresortiva.

Hallazgos: El estudio evaluó 586 mujeres. Siete de cada diez mujeres cumplieron las recomendaciones de ingesta de calcio, pero la ingesta total no afectó significativamente los cambios en la densidad mineral ósea. Los efectos protectores de la terapia antirresortiva se atenuaron en mujeres con ingesta de proteínas inferior a 0,8 g/kg de peso corporal al día.

Corolario: Los hallazgos del estudio resaltan la importancia de garantizar una ingesta suficiente de proteínas para el manejo óptimo de la osteoporosis.

Lo más subestimado

Desde 1960 el virus Oropouche habría infectado a cerca de 9,4 millones de personas en Latinoamérica y el Caribe

El virus Oropouche ha pasado de ser un virus poco conocido a convertirse en una creciente preocupación regional y global. Desde 1960 ha infectado a cerca de 9,4 millones de personas en Latinoamérica y el Caribe. Alerta: «Estamos ante una enfermedad de magnitud mucho mayor de la que se imaginaba», afirmó un coautor del estudio.

La frase

«Decía mi madre ante mis escritos: escríbalo yo, léalo el demonio«, declaró la Dra. Aurora Guerra, sobre el problema extendido de la mala caligrafía médica.

La cifra

49 % es la proporción de trasplantes a partir de donantes en asistolia (muerte circulatoria) en Estados Unidos, incremento notable desde el 2 % en el año 2000, indicó un estudio en JAMA.

Disclaimer: Este contenido es solo para fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulte a su médico o profesional de salud antes de tomar cualquier decisión relacionada con la salud.


Fuente: https://espanol.medscape.com/viewarticle/7-d%C3%ADas-7-noticias-1-cifra-y-1-frase-imperdible-del-24-2026a1000q2p

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