Perimenopausia

Semanalmente identificamos un término de interés clínico, analizamos su relevancia actual y presentamos una infografía que se aplique a su práctica clínica. 

La perimenopausia es el periodo que precede a la menopausia y al cese completo de la menstruación. Esta etapa tiene una fase de hiperestrogenia seguida por la alternancia de fases de hipoactividad e hiperactividad ovárica que altera la producción de estrógenos y progesterona y genera el inicio de los síntomas que se asocian a la menopausia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que en 2030 habrá más de 1.200 millones de mujeres en el mundo con 50 años o mayores. Esto significa que estarán viviendo la menopausia o la posmenopausia y habrán pasado ya por la perimenopausia, etapa muy descuidada por los profesionales de la salud.

Imagen perimenopausia tendencia clínica

Los cambios hormonales de la perimenopausia generan alteraciones del ciclo menstrual, rigidez en los vasos sanguíneos, formación de coágulos, síntomas vasomotores de la menopausia, resequedad en las mucosas, insomnio, falta de deseo y cansancio crónico. Dependiendo de la persona los síntomas pueden ser más o menos invalidantes y afectan considerablemente a la calidad de vida de al menos 20 % de las mujeres. Además pueden agravar o dar lugar a afecciones ginecológicas y extraginecológicas estrogenodependientes.

Por ejemplo, durante la perimenopausia se genera un proceso de osteopenia que contribuye a la formación de osteoporosis y fracturas, aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer de mama, puede causar hipotiroidismo secundario o primario, provocar debilitamiento de las estructuras de soporte pélvico aumentando el riesgo de prolapso de órganos pélvicos y adelgazamiento de la pared vaginal que aumenta la probabilidad de lesiones y desgarros, lo que incrementa el riesgo de transmisión del virus de inmunodeficiencia humana durante las relaciones sexuales vaginales. 

La perimenopausia puede durar varios años y aunque es una etapa natural, en algunas mujeres puede ocasionar un síndrome grave que afecta su bienestar físico, emocional, mental y social.

«Cuando se presentan síntomas agudos y de difícil control es necesario hacer en las pacientes determinación hormonal de las hormonas hipofisarias, concentraciones de hormona folículoestimulante, hormona luteinizante, inhibina B, hormona antimülleriana y cuenta de folículos antrales por ecografía», explicó la Dra. Teresa Maloof Arzola, del Hospital General de Tapachula, México, durante la conferencia Perimenopausia y Menopausia.

Después debe valorarse si la paciente tiene útero y ovarios o no. Si tiene útero se recomienda la terapia estrogénica simple por tiempo moderado, que permita la absorción, pero no que los estrógenos actúen en órganos secundarios. En esta situación se recomienda el derivado de tibolona. 

Si la paciente tiene útero y ovarios existen dos alternativas: terapia cíclica o secuencial o terapia continua o combinada empleando las dos hormonas.

Aunque la terapia hormonal es cada vez más aceptada como un recurso para mejorar la calidad de vida de las personas que viven la perimenopausia también hay medidas no farmacológicas acompañadas por vigilancia médica trimestral o semestral que incluyen una dieta rica en calcio baja en grasas saturadas y ejercicio físico regular, acompañadas de cese del tabaquismo, consumo de alcohol y uso de lubricantes vaginales en caso de síndrome urogenital apremiante.

También es importante recordar que en 25 % a 30 % de las mujeres las glándulas suprarrenales comienzan a secretar hormonas que se transforman en hormonas sexuales, lo que hace que existan niveles mínimos hormonales en su cuerpo que las ayudan a evitar signos y síntomas, por lo que no requieren tratamiento.

«Aunque el tratamiento de los síntomas es importante, la visión farmacológica de la menopausia puede restar poder a las mujeres llevando a tratamiento excesivo y pasando por alto posibles efectos positivos, como mejor salud mental con la edad y liberación de la menstruación, trastornos menstruales y anticoncepción», explicó Myra Hunter, Ph. D., profesora emérita de Psicología Clínica y de la Salud del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres, en Londres, Reino Unido.

La Dra. Cristina Llaneza Suárez, especialista en medicina familiar y comunitaria, señaló que no hay que olvidar que para muchas mujeres el mayor reto durante este periodo incluye falta de acceso a Servicios Sanitarios adecuados, escasa concientización sobre la menopausia y tabú sobre el tema en la familia, el trabajo y los centros de salud.

Además, de acuerdo a la OMS, los profesionales de la salud a menudo carecen de la formación necesaria para reconocer y tratar los síntomas de la perimenopausia y la posmenopausia. La ausencia de políticas sanitarias y financiación específica para la menopausia también agrava la situación. Es por esto que lograr gestión eficaz y acceso equitativo a la atención médica deben ser una prioridad para atender esta etapa de la vida, pues aunque se trata de un proceso natural, puede generar síntomas importantes y prejuicios a la salud a largo plazo si no se atienden.

Para más información sobre perimenopausia, lea aquí.

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