En el Congreso de la European Society of Cardiology (ESC) de 2026, celebrado en Múnich, Alemania, se dieron a conocer las nuevas guías ESC, con actualizaciones clave en enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica, rehabilitación cardiaca, insuficiencia cardiaca y la definición universal de infarto de miocardio. En este contexto, la Dra. Cecilia Bahit resume los principales puntos y su impacto clínico.
Guías ESC 2026 sobre enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica
Los mensajes clave de la guía se resumen de acuerdo con el acrónimo «STAMP on CKD»: Screen (detección), Triage (triaje) y Address CKD risk (abordaje del riesgo de enfermedad renal crónica), Modify CVD management (modificación del manejo de la enfermedad cardiovascular) y Plan health services (planificación de los Servicios de Salud).
Detección
- Un objetivo clave de la guía es facilitar el diagnóstico precoz de la enfermedad renal crónica en pacientes con enfermedad cardiovascular (y viceversa).
- Realizar pruebas de detección de enfermedad renal crónica mediante la medición de la tasa de filtración glomerular estimada y la albuminuria en todos los pacientes con enfermedad cardiovascular.
- Estadificar la enfermedad renal crónica utilizando la tasa de filtración glomerular estimada y medición aislada de la RACA y considerar la cronicidad.
- Se recomienda repetir las pruebas de detección/repetir las mediciones de tasa de filtración glomerular estimada y cociente albúmina/creatinina en orina al menos una vez al año en pacientes con diabetes, enfermedad renal crónica y enfermedad cardiovascular.
Triaje y estadificación de la enfermedad renal crónica
- En las categorías G3 a 5 de enfermedad renal crónica, utilizar la KFRE para evaluar el riesgo absoluto individual de progresión hasta requerir tratamiento de reemplazo renal a fin de permitir la derivación oportuna para evaluación y manejo por nefrología.
- Los puntajes de riesgo de enfermedad cardiovascular que incluyen tasa de filtración glomerular estimada o albuminuria deberían utilizarse preferentemente para establecer con precisión el riesgo de enfermedad cardiovascular en pacientes con enfermedad renal crónica.
Abordaje del riesgo de enfermedad renal crónica y enfermedad cardiovascular
- Un objetivo clave de la guía es garantizar el uso temprano y apropiado de terapias que modifiquen el riesgo de insuficiencia renal y de enfermedad cardiovascular en pacientes con enfermedad cardiovascular y enfermedad renal crónica.
- A pacientes con enfermedad renal crónica (no sometidos a diálisis) debería ofrecerse de manera rutinaria y generalizada una terapia con estatinas de intensidad adecuadamente alta con o sin ezetimibe, independientemente de los niveles lipídicos, para reducir el riesgo de enfermedad aterosclerótica.
- Se recomienda un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina o antagonistas del receptor de la angiotensina 2 y un inhibidor del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 para la mayoría de pacientes con enfermedad renal crónica para reducir el riesgo de progresión de enfermedad renal crónica y de enfermedad cardiovascular.
- Los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 pueden iniciarse de manera segura con tasa de filtración glomerular estimada ≥ 20 ml/min/1,73 m2 y continuarse cuando se reduce por debajo de 20 ml/min/1,73 m2 hasta el inicio del tratamiento de reemplazo renal (por tanto, sería razonable iniciarlos con tasa de filtración glomerular estimada < 20 ml/min/1,73 m2).
- Se recomienda el tratamiento con antagonistas mineralocorticoides (finerenona) y agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1) (semaglutida) en pacientes con enfermedad renal crónica, diabetes de tipo 2 y albuminuria para reducir aún más el riesgo de progresión y de eventos cardiovasculares.
- No se requiere de manera rutinaria un monitoreo bioquímico adicional después del inicio de inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 o agonistas del receptor GLP-1, pero entre una y cuatro semanas después de iniciar el bloqueo del sistema renina-angiotensina-aldosterona se deberían controlar de nuevo el potasio sérico y la tasa de filtración glomerular estimada.
- Al iniciar el bloqueo del sistema renina-angiotensina-aldosterona/inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 para la enfermedad renal crónica o la insuficiencia cardiaca se espera disminución moderada de la tasa de filtración glomerular estimada (habitualmente < 30 %), que no reduce los efectos beneficiosos del tratamiento.
- En la reducción de la glucemia y el manejo de la presión arterial en la enfermedad renal crónica se deberían priorizar los agentes que también hayan demostrado minimizar el riesgo de progresión de la enfermedad renal o de eventos cardiovasculares.
Modificación de enfoques para el manejo de la enfermedad cardiovascular
La guía tiene como objetivo destacar áreas claves en las que la presencia de una tasa de filtración glomerular estimada reducida requiere modificaciones en el manejo de la enfermedad cardiovascular.
Insuficiencia cardiaca
- Las terapias médicas fundamentales para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca son igualmente eficaces en términos de efectos relativos del tratamiento en pacientes con y sin enfermedad renal crónica. El alto riesgo absoluto en esta afección predice grandes beneficios absolutos del tratamiento.
- En pacientes con evidencia de sobrecarga de volumen una dosis suficientemente alta de diuréticos de asa, medición de la respuesta diurética y empleo de terapia diurética combinada en la insuficiencia cardiaca descompensada y la enfermedad renal crónica deberían lograr la máxima descongestión.
Síndrome coronario agudo y enfermedad coronaria crónica
- Se recomienda un enfoque individualizado para la realización de imágenes coronarias diagnósticas en pacientes con enfermedad renal crónica. El manejo de la enfermedad coronaria crónica en pacientes con enfermedad renal crónica generalmente sigue un enfoque estándar en el que se recomienda inicialmente una estrategia conservadora de tratamiento médico óptimo.
- Si está indicada la revascularización se requiere una toma de decisión individualizada respecto del tipo de revascularización (angioplastia o cirugía de bypass coronario).
- Se debería considerar una duración abreviada de terapia dual antiplaquetaria (1 a 3 meses frente a los seis meses convencionales) en pacientes con enfermedad renal crónica y síndrome coronario crónico sometidos a angioplastia electiva para reducir el riesgo de sangrado.
- La evaluación seriada de los niveles de troponina en pacientes con enfermedad renal crónica y sospecha de síndrome coronario agudo es importante.
- Los pacientes con síndrome coronario agudo y enfermedad renal crónica tienen mayor riesgo de sangrado y esto puede influir en elección, tipo, intensidad y duración del tratamiento antiagregante plaquetario dual.
Fibrilación auricular
- Las herramientas existentes de predicción del riesgo de accidente cerebrovascular y sangrado en la fibrilación auricular tienen desempeño deficiente en la enfermedad renal crónica.
- Se prefieren los anticoagulantes orales directos sobre los antagonistas de la vitamina K en pacientes con fibrilación auricular y enfermedad renal crónica con tasa de filtración glomerular estimada > 30 ml/min/1,73 m2.
- Los inhibidores orales del factor Xa pueden considerarse como opción preferente frente a los antagonistas de la vitamina K en pacientes con tasa de filtración glomerular estimada de 15 a 29 ml/min/1,73 m2.
- El éxito de la cardioversión parece no verse afectado por el estadio de la enfermedad renal crónica, pero la recurrencia de la fibrilación auricular es alta. La ablación con catéter puede ser una alternativa eficaz.
- Tanto las estrategias de control de la frecuencia como las de control del ritmo en pacientes con enfermedad renal crónica requieren enfoques individualizados, considerando farmacocinética de los fármacos, desequilibrio electrolítico, prevalencia de cardiopatía estructural y riesgos de recurrencia de la fibrilación auricular.
Lesión renal aguda inducida por contraste
- El daño permanente directamente atribuible a la lesión renal aguda inducida por contraste (es decir, deceso, diálisis o reducción importante y sostenida de la tasa de filtración glomerular estimada después de seis meses) es relativamente infrecuente y, por tanto, el riesgo de lesión renal aguda inducida por contraste casi siempre es superado por los beneficios de las imágenes diagnósticas y las intervenciones terapéuticas (y debería evitarse cualquier posible daño derivado de no realizar o retrasar procedimientos o tratamientos).
- El uso de medios de contraste isoosmolares o de baja osmolaridad en combinación con protocolos de ahorro de contraste está indicado cuando la tasa de filtración glomerular estimada es < 30 ml/min/1,73 m2 y también puede considerarse la hidratación intravenosa periprocedimiento.
Planificación de los Servicios de Salud
- Desde la perspectiva del paciente, la comunicación y la educación sobre la enfermedad renal crónica son importantes.
- Todos los profesionales de la salud deberían participar en el manejo del riesgo de la enfermedad cardiovascular y del riesgo de progresión de la enfermedad renal crónica para reducir la carga global de ambas enfermedades.
- Los Servicios de Salud deberían estar organizados para reconocer a los pacientes de alto riesgo teniendo en cuenta las consideraciones especiales de la enfermedad renal crónica para minimizar los riesgos, así como cualquier retraso en el tratamiento que puedan experimentar.
Guías ESC 2026 sobre rehabilitación cardiaca
La European Alliance for Cardiovascular Health destaca el papel crucial de la rehabilitación cardiaca en la mejora de la salud cardiovascular en toda Europa, la cual se ha convertido en un componente clave en la atención integral de los pacientes con enfermedades cardiacas y es un tratamiento recomendado para implementar eficazmente estrategias preventivas. También mejora capacidad funcional, estado físico y mental, ayuda en control de factores de riesgo cardiovascular y eventos clínicos (p. ej., reducción de las tasas de rehospitalización o mortalidad).
Perspectivas de los pacientes sobre la rehabilitación cardiaca: una rehabilitación cardiaca eficaz proporciona a los pacientes herramientas prácticas, orientación personalizada y apoyo emocional para fomentar la salud a largo plazo, el cambio de comportamiento y el autocuidado. El éxito depende de adaptar las intervenciones a las necesidades individuales, desarrollar resiliencia psicológica, integrar la rehabilitación en la vida cotidiana y garantizar el apoyo continuo más allá del programa estructurado. Este enfoque integrado, centrado en el paciente, maximiza el impacto de la rehabilitación cardiaca en poblaciones de pacientes diversas y a menudo complejas.
Justificación de la rehabilitación cardiaca: quién se beneficia, qué logra y por qué es importante: la rehabilitación cardiaca ha evolucionado desde una terapia basada en el ejercicio hasta una intervención integral y multidisciplinaria que mejora los resultados clínicos y la calidad de vida, así como el funcionamiento físico y mental en diversas poblaciones cardiacas. Inicio temprano, implementación individualizada e inclusión de componentes psicosociales, educativos y de estilo de vida son esenciales para maximizar seguridad, eficacia y eficiencia en términos de costos.
Estándares de calidad de la rehabilitación cardiaca
Se recomienda implementar la rehabilitación cardiaca de acuerdo con métricas de calidad basadas en estructura, procesos y resultados definidas por la European Association of Preventive Cardiology (EAPC) en todos los países europeos para mejorar la estandarización y garantizar una atención de alta calidad. Un equipo de rehabilitación cardiaca coordinado y multidisciplinario y un enfoque colaborativo de la atención son esenciales para brindar una atención integral y centrada en el paciente. La capacitación continua y la comunicación garantizan la calidad y eficacia del programa.
Componentes principales de la rehabilitación cardiaca
Evaluación del paciente: una evaluación basal integral y una estratificación multidimensional del riesgo son fundamentales para diseñar un programa de rehabilitación cardiaca personalizado que aborde las necesidades médicas, funcionales, psicosociales y de estilo de vida de cada paciente.
Autocuidado, cambio de comportamiento y educación: el empoderamiento de los pacientes mediante estrategias estructuradas de autocuidado y educación adaptada es esencial en la rehabilitación cardiaca. Técnicas de cambio de comportamiento, apoyo a la alfabetización en salud e intervenciones psicoeducativas mejoran salud y calidad de vida al tiempo que reducen factores de riesgo cardiovascular.
Optimización de las farmacoterapias cardiovasculares: la rehabilitación cardiaca ofrece un marco único para optimizar la farmacoterapia dirigida por las guías en un amplio espectro de la enfermedad cardiovascular y comorbilidades.
Esto incluye titulación ascendente y descendente, deprescripción y mejora del cumplimiento terapéutico. Educación, conciliación periódica del tratamiento farmacológico y ajustes personalizados durante la rehabilitación cardiaca mejoran el control de los factores de riesgo, reducen los eventos cardiovasculares mayores y mortalidad y abordan las disparidades persistentes entre sexos en la atención farmacológica.
Consejo sobre actividad física y comportamiento sedentario: utilizar consejo conductual, establecimiento de objetivos y dispositivos de seguimiento de la actividad física para promover un estilo de vida activo y reducir el tiempo sedentario en los pacientes que realizan rehabilitación cardiaca. Los pacientes se benefician de una mejora del funcionamiento, de los resultados reportados por los pacientes y reducción de la mortalidad cardiovascular.
Entrenamiento físico: el entrenamiento físico adaptado es un componente central, basado en la evidencia, de la rehabilitación cardiaca y debería personalizarse según riesgo cardiovascular, capacidad funcional y perfil clínico de los pacientes. El entrenamiento físico mejora la capacidad funcional y rendimiento mental, calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) y reduce hospitalizaciones y tasas de eventos cardiovasculares en un amplio espectro de poblaciones cardiacas.
Nutrición y manejo de la composición corporal
Proporcionar asesoramiento nutricional personalizado y manejo de la composición corporal a los pacientes que realizan rehabilitación cardiaca para promover una alimentación saludable y reducir riesgo y mortalidad cardiovasculares. En pacientes con obesidad las intervenciones integrales para la pérdida de peso con estrategias preventivas contra la pérdida de masa muscular son esenciales para mejorar la salud metabólica y funcional. Se deberían considerar detección y monitoreo de anomalías en la composición corporal para orientar las intervenciones nutricionales en aquellos con riesgo de desnutrición o sarcopenia.
Abandono del tabaquismo: se recomienda el abandono integral del tabaquismo, que incluya consejo conductual, educación adaptada, farmacoterapia y apoyo de seguimiento como parte integral de la rehabilitación cardiaca para mejorar los resultados cardiovasculares y promover la abstinencia a largo plazo. También se deberían considerar redes de apoyo, intervenciones psicosociales y consultas periódicas de seguimiento para proporcionar apoyo continuo.
Manejo psicosocial: la evaluación psicológica debería formar parte de la evaluación integral del riesgo en la rehabilitación cardiaca para identificar a los pacientes que podrían beneficiarse de intervenciones específicas. Las terapias psicológicas estructuradas, como la terapia cognitivo-conductual junto con enfoques basados en atención plena, pueden reducir la carga mental (p. ej., ansiedad, depresión) y mejorar el bienestar. El telemonitoreo y las herramientas digitales ofrecen opciones accesibles para apoyar el funcionamiento psicológico.
Se debería considerar el tratamiento antidepresivo en pacientes con depresión mayor moderada a grave.
Consejo sexual: integrar la evaluación de la función sexual en la rehabilitación cardiaca para orientar el tratamiento apropiado y favorecer la toma de decisiones compartida. Considerar la rehabilitación o consejo sexual durante la rehabilitación cardiaca para mejorar la función y la satisfacción sexuales.
Manejo de la fragilidad y las comorbilidades relacionadas con el riesgo cardiovascular: la rehabilitación cardiaca debería incluir manejo estructurado de los factores de riesgo cardiovascular, fragilidad y comorbilidades, adaptado al estado de cada paciente y llevado a cabo mediante un enfoque multidisciplinario. Se recomienda la armonización con protocolos de rehabilitación específicos para cada enfermedad para mejorar los resultados de salud.
Consejo sobre factores de riesgo cardiovascular ambientales: considerar el consejo sobre factores estresantes ambientales como factores de riesgo cardiovascular (contaminantes del aire, exposición al ruido, luz artificial durante la noche, climas extremos) durante la rehabilitación cardiaca.
Intervenciones para mejorar el regreso al trabajo: facilitar el regreso al trabajo debería ser un objetivo específico de la rehabilitación cardiaca, especialmente para los pacientes más jóvenes. Se deberían considerar intervenciones combinadas, incluyendo consejo y entrenamiento físico, para apoyar una reincorporación oportuna y exitosa a la fuerza laboral.
Telemedicina y tecnologías digitales en la rehabilitación cardiaca
La integración de herramientas digitales, como sensores portátiles, aplicaciones para teléfonos inteligentes y sistemas respaldados por inteligencia artificial en la rehabilitación cardiaca puede mejorar el autocontrol, personalizar la atención, mejorar la educación y el cumplimiento terapéutico de los pacientes y favorecer la detección temprana de eventos cardiacos adversos, ayudando en última instancia a lograr mejores resultados de rehabilitación.
Implementación de la rehabilitación cardiaca: la rehabilitación cardiaca debería proporcionarse mediante un enfoque centrado en el paciente utilizando modelos de rehabilitación cardiaca con base en centros, domiciliarios, telerrehabilitación cardiaca o híbridos, adaptados al riesgo clínico y a las necesidades y preferencias del paciente. La telerehabilitación cardiaca y la rehabilitación cardiaca híbrida deberían considerarse alternativas eficaces a los modelos tradicionales, ya que mejoran los resultados funcionales, la calidad de vida relacionada con la salud y el acceso.
Mejora de la participación en la rehabilitación cardiaca: la rehabilitación cardiaca continúa siendo infrautilizada a nivel mundial debido a barreras individuales, sistémicas y estructurales. Para mejorar la participación es esencial un enfoque multifacético: los sistemas de derivación automática, el inicio temprano y la recomendación por parte del médico mejoran la inscripción; la telerrehabilitación cardiaca y la rehabilitación cardiaca híbrida aumentan el acceso y cumplimiento terapéutico y adaptar las intervenciones, particularmente para mujeres, adultos mayores y grupos desatendidos, puede abordar las disparidades. Ampliar la disponibilidad de los programas, ofrecer modalidades de implementación personalizadas y utilizar estrategias móviles y conductuales son aspectos clave para fortalecer la utilización de la rehabilitación cardiaca.
Considerar sexo, etnia y edad en la rehabilitación cardiaca
La rehabilitación cardiaca debe personalizarse para abordar las disparidades en acceso, cumplimiento terapéutico y resultados relacionados con sexo, etnia y edad. Mujeres, minorías étnicas, adultos mayores y pacientes más jóvenes enfrentan barreras únicas que van desde bajas tasas de derivación y responsabilidades de cuidado hasta desafíos logísticos y psicosociales. Los modelos de rehabilitación cardiaca adaptados, que incluyen horarios flexibles, formatos domiciliarios o híbridos, atención culturalmente sensible y apoyo apropiado para cada edad, pueden mejorar la participación y la eficacia. Abordar las diferencias biológicas, psicológicas y sociales es esencial para garantizar una rehabilitación equitativa y de alto impacto para todos los pacientes.
Perspectivas de los pacientes sobre el manejo a largo plazo después de la rehabilitación cardiaca: la rehabilitación cardiaca tiene como objetivo empoderar a los pacientes para mantener una salud cardiovascular de por vida. Más allá de la recuperación a corto plazo, la rehabilitación cardiaca proporciona herramientas, educación y motivación necesarias para mantener el cambio de comportamiento y manejar los factores de riesgo.
Las estrategias personalizadas de autocuidado, las herramientas digitales, el apoyo emocional y el seguimiento continuo fomentan el cumplimiento terapéutico y la confianza. Al integrar la rehabilitación cardiaca en la vida cotidiana y garantizar la continuidad, los pacientes están mejor preparados para mantener conductas saludables para el corazón mucho después de que finalice el programa.
Guías ESC 2026 para el manejo de la insuficiencia cardiaca
A continuación se detallan las nuevas clasificaciones en las nuevas guías.
- La insuficiencia cardiaca se ha redefinido con dos fenotipos distintos:
- Insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida: fracción de eyección del ventrículo izquierdo < 50 % más signos o síntomas de insuficiencia cardiaca.
- Insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada: fracción de eyección del ventrículo izquierdo ≥ 50 % + síntomas o signos de insuficiencia cardiaca más evidencia objetiva de alteraciones estructurales o funcionales cardiacas.
- Se han adoptado los estadios de insuficiencia cardiaca (A a D):
- Estadio A: individuos con riesgo de insuficiencia cardiaca pero sin signos, síntomas y anomalías cardiacas.
- Estadio B: pre-insuficiencia cardiaca, definida como la presencia de anomalías cardiacas sin signos ni síntomas de la afección.
- Estadio C: insuficiencia cardiaca sintomática, definida como la presencia de anomalías cardiacas y signos o síntomas actuales o previos de insuficiencia cardiaca.
- Estadio D: insuficiencia cardiaca avanzada.
- Se han introducido nuevas clasificaciones para las terapias médicas e intervencionistas para la insuficiencia cardiaca. Los términos están diseñados para ser dinámicos y, por tanto, pueden seguir siendo actuales a lo largo del tiempo:
- Terapia médica fundamental: terapias médicas para pacientes no seleccionados con insuficiencia cardiaca con recomendación de clase I para reducir la hospitalización por esta enfermedad o el fallecimiento.
- Terapia médica adicional: terapias médicas con recomendaciones de clase IIa/IIb o recomendaciones de clase I para mejorar los síntomas/calidad de vida o reducir la morbilidad o mortalidad en subgrupos específicos de pacientes con insuficiencia cardiaca.
- Terapia intervencionista basada en las guías: todos los dispositivos implantables o terapias intervencionistas recomendados por las guías.
Prevención de la insuficiencia cardiaca
- Se recomienda control estricto de los factores de riesgo de insuficiencia cardiaca para prevenir la enfermedad.
Diagnóstico de la insuficiencia cardiaca
- La medición de péptidos natriuréticos y la ecocardiografía desempeñan un papel clave en el diagnóstico de la insuficiencia cardiaca. Las pruebas adicionales son útiles para determinar las etiologías y los fenotipos.
- Se debería realizar una evaluación multimodal de la etiología para identificar posibles causas tratables de insuficiencia cardiaca.
Terapias recomendadas por las guías
- Los ARNI o inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (antagonistas del receptor de la angiotensina en caso de intolerancia), beta-bloqueantes, ARM e inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 se recomiendan como terapia médica fundamental para pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida, mientras que los ARM y los inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa de tipo 2 se recomiendan como terapia médica fundamental para pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección preservada.
- Los cardiodesfibriladores implantables se recomiendan en pacientes seleccionados con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida, fracción de eyección del ventrículo izquierdo ≤ 35 % y etiología isquémica y deberían considerarse en aquellos con etiología no isquémica.
- Se recomienda marcapasos de terapia de resincronización cardiaco o desfibrilador con terapia de resincronización cardiaca en pacientes con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida, fracción de eyección del ventrículo izquierdo ≤ 35 % en ritmo sinusal, con BRI ≥ 150 ms y debería considerarse en aquellos con BRI ≥ 130 a 149 ms o no-BRI ≥ 150 ms.
Insuficiencia cardiaca descompensada
- La insuficiencia cardiaca descompensada se define como la aparición aguda o gradual de signos o síntomas de insuficiencia cardiaca, lo suficientemente graves como para requerir atención médica urgente que conduce a la admisión hospitalaria no planificada o una consulta en el Servicio de Urgencias o una consulta ambulatoria y requiere posteriormente el inicio o la intensificación del tratamiento.
- El tratamiento de la insuficiencia cardiaca descompensada se basa en abordar urgentemente cualquier desencadenante asociado, diuréticos para la congestión con el agregado de vasodilatadores para la presión arterial elevada, inotrópicos o soporte circulatorio mecánico temporal para la hipoperfusión.
- Los pacientes hospitalizados por insuficiencia cardiaca deben ser evaluados cuidadosamente para descartar signos persistentes de congestión. El tratamiento médico basal debe iniciarse u optimizarse antes del alta y deben planificarse consultas estrechas durante el periodo inicial posterior al alta.
Insuficiencia cardiaca avanzada
- Los pacientes con insuficiencia cardiaca avanzada refractaria a el tratamiento médico basal y la terapia médica guiada por las guías que no tengan contraindicaciones absolutas deben ser derivados oportunamente para considerar un trasplante cardiaco o soporte circulatorio mecánico.
Comorbilidades cardiovasculares
- La ablación con catéter debería considerarse únicamente en pacientes cuidadosamente seleccionados con insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida y fibrilación auricular sintomática. Los criterios de selección incluyen fibrilación auricular de alta carga, menos de un año de duración de fibrilación auricular persistente continua y relación clara de causa-efecto entre fibrilación auricular e insuficiencia cardiaca.
- Los pacientes con enfermedad coronaria obstructiva e insuficiencia cardiaca deben recibir tratamiento conservador o invasivo (CABG o intervención coronaria percutánea) de acuerdo con la idoneidad clínica y anatómica para revascularización, fenotipo y antecedentes de insuficiencia cardiaca, presencia de angina, comorbilidades, fragilidad y preferencias del paciente.
- Se recomienda el reemplazo quirúrgico de la válvula aórtica o implante valvular aórtico transcatéter, según la evaluación del Heart Team, en pacientes con estenosis aórtica grave de bajo flujo y bajo gradiente e insuficiencia cardiaca, independientemente de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo y en pacientes con estenosis aórtica grave de bajo flujo y bajo gradiente e insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida.
- Se recomienda teparación mitral transcatéter de borde a borde (TEER) en pacientes seleccionados con infarto de miocardio secundario ventricular grave e insuficiencia cardiaca con fracción de eyección reducida después de la optimización del tratamiento médico basal y la implantación de terapia de resincronización cardiaca (si es necesaria).
Comorbilidades no cardiovasculares
- Los pacientes deben ser evaluados sistemáticamente y tratados por comorbilidades no cardiovasculares (p. ej., diabetes, enfermedad renal crónica, obesidad, déficit de hierro, ansiedad y depresión) y fragilidad.
- Las intervenciones sobre estilo de vida, ejercicio, dieta y educación del paciente son pasos fundamentales para el manejo del peso corporal en pacientes con insuficiencia cardiaca y obesidad, seguidos de intervenciones farmacológicas y quirúrgicas.
- Se recomienda cambiar el tratamiento para reducir la glucemia de agentes sin eficacia o seguridad cardiovascular demostradas a agentes con beneficio cardiovascular demostrado en pacientes con insuficiencia cardiaca y diabetes.
Manejo multidisciplinario
- Se recomienda un programa multidisciplinario de manejo de la insuficiencia cardiaca.
- La rehabilitación cardiaca, con entrenamiento físico, es una herramienta clave para reducir las hospitalizaciones y mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida en pacientes con insuficiencia cardiaca.
- Se debería considerar la monitorización hemodinámica remota de la presión de la arteria pulmonar en pacientes seleccionados; pueden considerarse modalidades de telemonitorización no invasiva.
Afecciones específicas
- Se recomienda la atención y el asesoramiento preconcepcional para pacientes con insuficiencia cardiaca en estadio B o C para facilitar la toma de decisiones relacionadas con el embarazo.
- Se recomiendan terapias específicas modificadoras de la enfermedad en pacientes con amiloidosis cardiaca.
Quinta definición universal del infarto de miocardio (2026)
La clasificación del infarto de miocardio en la tercera definición universal y su ampliación en la cuarta fueron avances importantes, aunque algunos aspectos siguieron siendo difíciles de aplicar de manera uniforme en la práctica. Esto es particularmente cierto cuando el infarto de miocardio resulta de otra enfermedad aguda o de un proceso coronario distinto de la aterotrombosis (previamente tipo 2) o surge después de una intervención coronaria (previamente tipos 4a a c) o de una cirugía cardiaca (previamente tipo 5).
Se propone una nueva clasificación clínica del infarto de miocardio (figura 1) basada en la fisiopatología, alineada con la evaluación clínica de los pacientes y respaldada por criterios diagnósticos objetivos. Las principales actualizaciones respecto de la cuarta definición universal del infarto de miocardio se describen en la tabla 1.
Disclaimer: La información presentada en este resumen es únicamente para fines educativos y no debe interpretarse como consejo médico. Siempre consulte a un profesional de la salud calificado para obtener orientación y tratamiento.
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