En Alemania, cuando una persona se ahoga, la víctima casi siempre es hombre. Según el año, los hombres representan entre 75 % y más de 80 % de las víctimas por ahogamiento. ¿Por qué los hombres corren mayor riesgo y qué debe cambiar?
Estadísticas sobre ahogamientos
El verano de 2025 ha demostrado lo peligrosas que pueden llegar a ser los cuerpos de agua de Alemania. Según estadísticas recientes de la German Lifesaving Association, al menos 393 personas murieron por ahogamiento en Alemania en 2025. En el mismo año, 82 % de todas las personas que se ahogaron fueron hombres. Es particularmente alarmante que, en el grupo de edad de 11 a 30 años, fallecieron 73 personas, entre ellas solo una mujer. También resalta un marcado aumento de accidentes mortales durante actividades de natación entre adolescentes y adultos jóvenes de sexo masculino.
La mayoría de los accidentes mortales no ocurren en albercas, sino en cuerpos de agua naturales. De acuerdo a la mencionada asociación, la mayor parte de las muertes se producen en lagos y ríos. Existen varias razones para ello: se subestiman las corrientes, la temperatura del agua puede variar considerablemente y la visibilidad suele ser escasa. Además, con frecuencia no hay salvavidas ni otras personas a cargo de la supervisión.
Los ríos, en particular, representan un riesgo especial. Incluso nadadores experimentados suelen subestimar la fuerza de las corrientes, el efecto de succión en ciertas estructuras o los cambios repentinos de temperatura.
Cifras internacionales
Esta observación no se limita en absoluto a Alemania. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que la tasa de ahogamiento de hombres a nivel mundial es más del doble que en mujeres. Además, los hombres requieren tratamiento hospitalario con mucha más frecuencia después de accidentes acuáticos no mortales. La OMS señala como causas principales un comportamiento más arriesgado, nadar sin acompañantes y el consumo de alcohol antes de entrar al agua.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos también llegaron a conclusiones similares. Casi 80 % de todas las víctimas mortales por ahogamiento en este país son hombres. Se mencionan como factores de riesgo decisivos una mayor tendencia a comportamientos riesgosos, un contacto más frecuente con aguas abiertas y el consumo de alcohol.
Ilusión de invulnerabilidad
Uno de los trabajos científicos más citados sobre este tema ya analizó hace años las diferencias entre hombres y mujeres en actividades acuáticas. El equipo autoral describió hallazgos que la presidenta de la German Lifesaving Association, Ute Vogt, reitera; la imprudencia y el exceso de confianza en las propias capacidades son causas fundamentales del predominio masculino en las estadísticas de ahogamiento. Los hombres jóvenes, en particular, tienden a sobreestimar sus capacidades físicas, ignorar peligros y no tomar en serio las advertencias. A esto se suma, con frecuencia, el consumo de alcohol.
Las y los psicólogos describen este comportamiento como parte de un perfil de riesgo específico según género. Los hombres muestran en muchos ámbitos de la vida una mayor disposición para asumir riesgos. Esto no solo se aplica al tránsito vehicular o a deportes extremos, sino también al comportamiento en el agua o cerca de ella. La necesidad de demostrar fuerza, valentía o capacidad de rendimiento desempeña un papel importante en este sentido.
Esta dinámica se vuelve particularmente problemática en grupos. En días calurosos de verano son frecuentes los retos espontáneos, como saltar a aguas desconocidas o nadar largas distancias, a menudo subestimando los riesgos reales.
Además de la imprudencia, la falta de habilidades para nadar suele desempeñar un papel importante. La German Lifesaving Association señala que las personas de origen migratorio tienen aproximadamente el doble de probabilidades de no saber nadar que la población general.
Alcohol como factor de riesgo
A esto se suma el problema del alcohol. Un estudio sobre casos de ahogamientos mortales en hombres reveló que el alcohol fue detectable en al menos 31 % de todos los casos. Incluso cantidades moderadas aumentaron el riesgo de forma considerable. Las concentraciones más altas de alcohol en la sangre se asociaron con un aumento drástico del riesgo de ahogamiento. La OMS también señala que el consumo de alcohol antes de nadar es uno de los principales factores de riesgo de ahogamiento en hombres.
Los mecanismos fisiológicos son bien conocidos. El alcohol altera la coordinación, la capacidad de reacción y el juicio. Al mismo tiempo, favorece la sobreestimación de las propias capacidades físicas. En el agua, los trastornos del equilibrio y la orientación inducidos por el alcohol pueden tener consecuencias fatales.
Causas médicas
Mientras que los hombres jóvenes suelen destacar por su comportamiento arriesgado, en los hombres mayores se observa un patrón diferente. En promedio, desarrollan enfermedades cardiovasculares con mayor frecuencia y a edades más tempranas que las mujeres. Algunos accidentes mortales durante la natación no se deben a una falta de habilidades para nadar, sino a emergencias médicas.
El agua fría provoca una activación repentina del sistema nervioso simpático. La frecuencia cardíaca y la presión arterial aumentan en cuestión de segundos. En pacientes con arteriopatías coronarias o arritmias cardíacas, esto puede desencadenar eventos cardíacos agudos.
A esto se suma la llamada reacción de choque por frío. El contacto repentino con agua fría desencadena una hiperventilación involuntaria. Al mismo tiempo, la demanda de oxígeno y la carga de trabajo cardíaco aumentan de forma marcada. Esto puede dar lugar a una situación potencialmente mortal, especialmente en pacientes con afecciones previas.
La muerte silenciosa
Pero, ¿por qué las personas a menudo se ahogan sin que las y los demás bañistas lo noten? A diferencia de lo que se ve en las películas, esto suele ocurrir en silencio. Así lo señala también la OMS.
Las personas afectadas a menudo ya no están en condiciones de llamar la atención ni pedir ayuda. En un primer momento, el cuerpo intenta evitar de forma refleja el ingreso de agua en las vías respiratorias. Esto provoca dificultad para respirar, pánico y, finalmente, pérdida de conocimiento como consecuencia de la hipoxia.
Prevención a través de la conciencia
En conjunto, los estudios demuestran que el ahogamiento a menudo no se trata simplemente de un accidente. Más bien, suele ser el resultado de patrones de comportamiento predecibles. Los hombres no se ahogan con más frecuencia porque naden peor, sino porque se encuentran con mayor frecuencia en situaciones en las que incluso buenos nadadores llegan al límite de sus capacidades.
El mayor riesgo en el agua no suele ser la corriente, la profundidad ni la temperatura. Es la convicción de que «a uno mismo no le va a pasar nada». Precisamente esta percepción errónea parece estar particularmente extendida entre los hombres, y le cuesta la vida a cientos de personas cada año.
Este contenido se tradujo de la edición en alemán de Medscape.
- Actividades exclusivas para profesionales de la salud (advisory boards, cobertura de congresos, webinars)
- Guardá los artículos que te sirven para ver más tarde
- Recibí cada semana lo más relevante de tu especialidad







