Consecuencias a Largo Plazo
Las consecuencias de las enfermedades infecciosas se extienden más allá de la fase aguda de la enfermedad: influenza, enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19) y neumonía, entre otras, no solo representan un riesgo agudo, sino que pueden tener repercusiones a largo plazo en la salud, desde enfermedades metabólicas como diabetes de tipo 2 hasta un mayor riesgo de infarto agudo de miocardio, destacó el Dr. Erik Sander, director de la Clínica de Infectología y Medicina Intensiva de Charité – Universitätsmedizin Berlin, en Alemania, en la conferencia de prensa con motivo del 17.º Congreso de Enfermedades Infecciosas y Medicina Tropical 2026.
Sin embargo, las infecciones suelen subestimarse, sobre todo en lo que respecta a sus secuelas a largo plazo, señaló el Dr. Sander, quien también es miembro de la junta directiva de la German Society for Infectious Diseases. «Hoy sabemos que, a partir de numerosos estudios a gran escala, en las semanas posteriores a una infección aguda, el riesgo de presentar infarto de miocardio y accidente cerebrovascular aumenta de forma considerable, entre 3 y 7 veces», informó el especialista.
Un estudio publicado el año pasado mostró que el riesgo de accidente cerebrovascular en las 4 semanas posteriores al inicio de un cuadro de influenza es 5 veces mayor que en personas sin influenza. En el mismo período, el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio es 4 veces mayor. Dentro de las 4 semanas posteriores a una infección por coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2), el riesgo de infarto agudo de miocardio aumenta 3,1 veces y el de accidente cerebrovascular 2,9 veces.
Infección por Herpes y Riesgo de Demencia
El Dr. Sander informó que algunas estimaciones sugieren que entre 5 % y 10 % de todos los eventos cardiovasculares se deben, al menos en parte, a infecciones previas. El aumento del riesgo de eventos cardiovasculares puede persistir durante meses.
Ciertas infecciones por herpes simple se asocian con un mayor riesgo de demencia. Por el contrario, las vacunas contra herpes zóster se asocian con un menor riesgo de demencia; en mujeres se observó una reducción de riesgo de hasta 20 %.
Diabetes y Enfermedad Renal Crónica
Un estudio de cohorte realizado en Inglaterra y publicado en mayo de 2026 mostró que, luego de una hospitalización por influenza, el riesgo de desarrollar diabetes aumenta de forma significativa.
La Dra. Sophie Middleton, del Centro de Investigación Biomédica del National Institute for Health and Care Research Nottingham Biomedical Research Centre, en Reino Unido, y su equipo colaborador incluyeron a 13.710 adultos y adultas que requirieron hospitalización por influenza entre el 1 de julio de 2004 y el 1 de marzo de 2021 que no presentaban diabetes de tipo 2 preexistente. Como grupos de comparación se utilizaron:
- Un grupo seleccionado al azar y emparejado por edad, sexo y consultas de medicina general, a partir de los registros del Clinical Practice Research Datalink, y
- Un grupo no emparejado de pacientes hospitalizados por sepsis.
El mayor riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 en pacientes hospitalizados por influenza se observó dentro de los 90 días posteriores al alta en comparación con los controles emparejados (hazard ratio ajustado: 2,71; intervalo de confianza de 95 %: 1,94-3,77; p <0,001). Los factores de riesgo de diabetes luego de una hospitalización por influenza incluyeron sexo masculino, riesgo preexistente de diabetes, obesidad e ingreso a la unidad de cuidados intensivos durante la fase aguda de la enfermedad.
Otra consecuencia a mediano y largo plazo de las infecciones es un mayor riesgo de enfermedad renal crónica, tal como lo han demostrado proyectos colaborativos entre Charité – Universitätsmedizin Berlin, en Alemania, y Clalit Health Services, en Tel Aviv, Israel, declaró el Dr. Sander. El especialista habló de un vínculo específico con estos daños orgánicos crónicos. También se sabe que las personas que ya presentan daño renal desde el principio suelen padecer infecciones más graves. “Es algo que se refuerza mutuamente».
Repensar las Enfermedades Infecciosas
«Debemos repensar las enfermedades infecciosas. No solo representan una amenaza para la salud a corto plazo, con una carga económica considerable y consecuencias importantes para la atención médica de emergencia, sino que también son un factor que influye en la salud a lo largo de toda la vida. Además, son un motor importante, y probablemente subestimado, que impulsa enfermedades crónicas», subrayó el Dr. Sander.
Un denominador común de las secuelas a mediano y largo plazo de las enfermedades infecciosas es una actividad inflamatoria que no vuelve a la normalidad ni a los niveles basales luego de la fase inflamatoria aguda, explicó la Dra. Maria Vehreschild, directora de la especialidad de Infectología del Frankfurt University Hospital, en Alemania. Esta inflamación aumentada se presenta en una amplia variedad de enfermedades: cardiovasculares y nefrológicas y del sistema nervioso central.
La inflamación también podría provocar cambios tisulares. «Creo que aún no hemos comprendido por completo las posibles consecuencias a mediano y largo plazo de este aumento de la actividad inflamatoria. Apenas estamos comenzando a entenderlo», señaló la Dra. Vehreschild.
Vacunas y Prevención
«Las vacunas son medidas preventivas muy eficaces, relativamente accesibles y costo-efectivas, y deberían recibir más atención», destacó el Dr. Sander. También añadió que, en el caso de las vacunas contra influenza y herpes zóster, la evidencia es muy sólida. Para otras vacunas, como las dirigidas contra coronavirus de tipo 2 causante del síndrome respiratorio agudo severo, ya existen estudios de cohorte y análisis iniciales. Desde la pandemia de enfermedad por COVID-2019 se ha debatido cada vez más el hecho de que las vacunas pueden proteger contra eventos cardiovasculares. Ya existían estudios controlados sobre la vacuna contra influenza que demostraban que también ofrece protección cardiovascular; sin embargo, estos estudios recibieron poca atención en su momento.
La vacunación contra influenza contribuye de manera significativa a la prevención de eventos cardiovasculares. De acuerdo con un metanálisis reciente, los eventos cardiovasculares mayores se redujeron un 45 %.
Los resultados del estudio IAMI confirmaron además la importancia de la vacunación contra influenza en la prevención secundaria después de un infarto agudo de miocardio. En pacientes que recibieron la vacuna contra influenza durante el tratamiento del infarto se registraron menos eventos como muerte, infarto y trombosis del stent al cabo de un año, en comparación con el grupo placebo (5,3 % frente a 7,2 %). Además, se observó una menor mortalidad general y cardiovascular (2,9 % frente a 4,9 % y 2,7 % frente a 4,5 %, respectivamente).
Se requiere un sistema de infectología de alto desempeño como componente central de la atención médica moderna. En su opinión, es importante invertir en prevención, programas de vacunación, investigación y atención clínica en el ámbito de las enfermedades infecciosas. «No solo necesitamos inversiones para combatir las enfermedades infecciosas, sino también inversiones en la salud y en la resiliencia de nuestro sistema de salud», concluyó el Dr. Sander.
Este contenido se tradujo de la edición en alemán de Medscape.
El Dr. Sander y la Dra. Vehreschild han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Los conflictos de interés de la Dra. Middleton se pueden consultar en la publicación original.
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