En el 37º Congreso Brasileño de Endocrinología y Metabolismo, celebrado en Río de Janeiro, Brasil, se debatió si el tratamiento farmacológico de la obesidad con agonistas del receptor del péptido 1 similar a glucagón (GLP-1) debe continuar indefinidamente una vez iniciado.
Opiniones sobre el tratamiento a largo plazo
El Dr. Bruno Halpern, Ph. D., endocrinólogo brasileño, presidente de la Federación Mundial de la Obesidad, abogó por el tratamiento a largo plazo, mencionando la recuperación sistemática del peso tras la interrupción del mismo. En contraste, la Dra. Maria Teresa Zanella, Ph. D., enfatizó la importancia de un enfoque individualizado, sugiriendo que algunos pacientes podrían mantener su peso mediante ajustes en el estilo de vida.
Estas opiniones resaltan una cuestión clínica crucial: si los agonistas de GLP-1 deben considerarse un tratamiento a largo plazo o si pueden ser interrumpidos en ciertos pacientes que logran mantener la pérdida de peso sin medicación.
Evidencias sobre los efectos del tratamiento
El Dr. Halpern citó el estudio STEP 1, que mostró que después de suspender el tratamiento con semaglutida, los participantes recuperaron, en promedio, dos tercios del peso perdido, junto con un regreso a los valores basales de los parámetros cardiometabólicos. Además, mencionó el estudio de la Dra. Sumithran, que demostró que una pérdida de peso del 14 % alteraba de forma persistente ciertas hormonas reguladoras del apetito, contribuyendo a la recuperación de peso.
Consideraciones sobre la seguridad y el acceso al tratamiento
El Dr. Halpern también abordó la seguridad cardiovascular de los agonistas de GLP-1, señalando que semaglutida redujo el riesgo de eventos cardiovasculares graves en pacientes con enfermedades preexistentes. Pese a los beneficios, advirtió sobre el acceso limitado al tratamiento, que persiste debido a los altos costos y al estigma asociado a la obesidad.
Cuándo podría considerarse interrumpir el tratamiento
La Dra. Zanella estuvo de acuerdo en que la obesidad requiere un tratamiento continuo, pero consideró que no todos los pacientes necesitan continuar el mismo régimen indefinidamente. Aconsejó que las decisiones sobre la medicación deben ser personalizadas y basadas en la gravedad de la obesidad y la respuesta al tratamiento.
Identificó situaciones como el costo prohibitivo, la falta de respuesta y complicaciones como razones legítimas para cambiar el tratamiento. En caso de reacciones adversas, sugirió alternativas como la combinación de naltrexona y bupropión o sibutramina.
Un enfoque integral
El Dr. Alexander Koglin Benchimol, quien moderó el debate, destacó que ambas perspectivas son complementarias. Reforzó la necesidad de personalizar el tratamiento y evaluar la viabilidad de disminuir las dosis en algunos pacientes.
Finalmente, aunque la discusión sobre el espaciado de dosis fue unánime en contra, todos coincidieron en la importancia de una evaluación continua del tratamiento. La colaboración y la comunicación con los pacientes son fundamentales para el manejo eficaz de la obesidad.
Nota: La información presentada en este artículo es únicamente para fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Consulte siempre a un médico o un profesional de la salud calificado para obtener asesoramiento sobre su salud.
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