La vitamina D se sintetiza en la piel gracias a la radiación ultravioleta B (UVB). El protector solar en condiciones ideales bloquea o reduce el paso de esta radiación, por lo que en teoría podría disminuir la síntesis de esta vitamina. Sin embargo, «en la vida real el impacto es mucho menor de lo esperado. Hay que tener en cuenta que no aplicamos el protector solar en cantidad suficiente, de forma perfectamente uniforme o le reaplicamos cada dos horas. Además, recibimos exposición solar incidental en nuestro día a día. Por tanto, está demostrado que a efectos prácticos el uso del protector solar no va a hacer que disminuya nuestra síntesis de vitamina D y los dermatólogos siempre recomendamos su uso», explicó a El Médico Interactivo la Dra. Carmen Carranza Romero, del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid.
La prevención del cáncer de piel y el mantenimiento de niveles adecuados de vitamina D no son objetivos incompatibles.
Pequeñas exposiciones solares
En un país como España, pequeñas exposiciones solares diarias, como puede ser un paseo o actividades al aire libre, suelen ser suficientes para ayudar a sintetizar la cantidad de vitamina D que necesitamos.
Dra. Carmen Carranza Romero
Un metanálisis publicado en Endocrine Practice muestra que el uso de protector solar sí se asocia con una disminución de la vitamina D en la sangre, pero la reducción es muy baja. Por eso, la dermatóloga indicó que «el reto está en transmitir unas recomendaciones claras. Debemos evitar siempre la quemadura solar, en especial en la infancia y fomentar hábitos de vida saludables al aire libre sin una exposición solar excesiva. La fotoprotección no debería plantearse como el enemigo, sino como una herramienta más para prevenir el daño solar que puede llevar al fotoenvejecimiento y al cáncer de piel dentro de una estrategia global de salud pública».
Equilibrio
Para equilibrar la protección solar y la exposición solar para la síntesis de vitamina D, «como todo en la vida la clave es evitar los extremos. No tenemos que irnos a exposiciones solares intensas y debemos evitar la temida quemadura solar. En un país como España, pequeñas exposiciones solares diarias, como puede ser un paseo o actividades al aire libre, suelen ser suficientes para ayudar a sintetizar la cantidad de vitamina D que necesitamos. Eso sí, sin olvidarnos de usar la protección solar, ropa y gafas de sol que nos protejan de forma adecuada. Sí ya existe un déficit o hay niveles bajos de vitamina D, una alternativa segura es la suplementación oral controlada frente a aumentar la exposición solar de forma desmedida», detalló la dermatóloga.
Aunque pueda parecer paradójico, el déficit de vitamina D es frecuente incluso en países soleados. Esto se debe a múltiples factores, que explicó la especialista. «El estilo de vida nos lleva a pasar gran parte del tiempo en interiores, trabajamos en oficinas, utilizamos transporte cerrado y la realidad es que tenemos hábitos de vida cada vez menos expuestos al sol. Además, durante los meses fríos la radiación UVB disminuye de forma significativa incluso en el área mediterránea».
Factores a considerar
También influyen otros factores como la edad, la obesidad, determinadas enfermedades, fármacos y una dieta pobre en vitamina D. Por tanto, «no es solo una cuestión de cantidad de sol disponible, sino de cómo vivimos y de las características individuales de cada persona».
Tal y como indicó la Dra. Carranza Romero, los grupos de mayor riesgo incluyen a las personas mayores, en especial las que están institucionalizadas o tienen poca movilidad, personas con problemas de absorción o enfermedad intestinal, personas obesas o pacientes con un fototipo muy alto o piel oscura.
También podrían presentar un mayor riesgo las mujeres embarazadas, lactantes o personas que siguen dietas muy restrictivas.
Tumores cutáneos
Ante la pregunta de si se reduce la protección solar pueden aumentar los casos de tumores de piel, la dermatóloga respondió de forma contundente: «Sí, la evidencia científica actual indica que sí podría aumentar el riesgo de cáncer cutáneo. Este riesgo sería evidente si la reducción solar se traduce en un aumento de quemaduras solares o exposiciones solares intensas».
De hecho, la radiación ultravioleta es a día de hoy el principal factor ambiental implicado en el desarrollo del cáncer de piel, incluyendo melanoma y cáncer cutáneo no melanoma. Por tanto, «desde el punto de vista de la salud pública, las campañas y la educación en fotoprotección continúan siendo fundamentales. En este sentido, es necesario recalcar que la vitamina D puede obtenerse de forma segura mediante suplementación cuando fuera necesario; sin embargo, el daño solar acumulado en la piel no es reversible», subrayó la especialista.
También hay que tener en cuenta que en la infancia es cuando la quemadura solar juega un papel de especial importancia. Está demostrado que la quemadura solar aumenta de forma considerable el riesgo de que ese niño en la vida adulta pueda desarrollar cáncer de piel.
Las recomendaciones en población infantil siguen siendo una prioridad. «Debemos evitar el daño solar protegiendo a los más pequeños con ropa, gorros, gafas y uso de fotoprotección solar. Si existe preocupación por niveles bajos de vitamina D, deberá valorarse de forma individual y si fuera necesario recurrir a suplementación supervisada».
La Dra. Carmen Carranza Romero ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Este contenido fue originalmente publicado en El Médico Interactivo, parte de la Red Profesional de Medscape.
Disclaimer: La información proporcionada en este contenido es exclusivamente informativa y no debe considerarse como consejo médico. Consulte a un profesional de salud para recomendaciones personalizadas.
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