La primera gripe en la infancia puede marcar la pauta para el sistema inmunológico

Los padres atesoran los primeros pasos y las primeras palabras de sus hijos, pero el sistema inmunitario registra un hito diferente.

Una nueva investigación sugiere que la primera infección gripal en la infancia deja una huella molecular que determina su respuesta a futuros virus de la influenza.

Un estudio publicado en Nature revela nuevos conocimientos sobre los mecanismos de la impronta inmunológica —también conocida como «pecado antigénico original»—, un fenómeno inmunológico reconocido desde hace tiempo pero poco comprendido. Los hallazgos revelan que los anticuerpos que se desarrollan durante la infancia en su primer episodio de gripe pueden interferir en su capacidad para combatir diferentes cepas más adelante, lo que podría hacer que las infecciones futuras sean más difíciles de superar.

Comprender la trayectoria del historial inmunológico de un paciente podría, con el tiempo, ayudar a los médicos y científicos a optimizar los calendarios de vacunación pediátrica y a desarrollar vacunas universales que ofrezcan una protección más sólida contra los virus que circulan ahora y en el futuro.

Mecanismos de la impronta inmunológica

Los investigadores analizaron las respuestas de las células B en la población de entre 2 y 6 años tras su primera exposición a H1N1 y H3N2. Descubrieron que el orden de exposición es muy importante.

Cuando te expones a una cepa de influenza en una etapa temprana, creas una memoria inmunológica que podría sesgar tus respuestas inmunitarias ante cepas futuras, afirmó el autor del estudio, Dr. Patrick Wilson, investigador pediátrico de Weill Cornell Medicine, en Estados Unidos.

El estudio identificó componentes clave de la impronta inmunológica:

  • Anticuerpos incompatibles: Las infecciones con H3N2 seguidas de H1N1 produjeron anticuerpos que se unían mal a la segunda cepa.
  • Pequeños cambios con grandes efectos: La mayoría de los anticuerpos con reacción cruzada se dirigían al «tallo» de la proteína hemaglutinina. Aunque el tallo es más estable que la «cabeza», que muta rápidamente, un solo cambio molecular bastó para que esos anticuerpos resultaran menos eficaces.
  • Interferencia de los anticuerpos: En algunos casos, los anticuerpos «impresionados» de la primera infección bloquearon físicamente que los anticuerpos protectores más eficaces se unieran al nuevo virus.

«La memoria inmunológica o la impronta podrían acabar siendo perjudiciales», afirmó Wilson. «El virus está cambiando epítopos protectores clave, pero tu memoria inmunológica está, en cierto modo, anclada en el pasado».

Implicaciones clínicas y la ventaja de la vacuna

El lado positivo para los profesionales sanitarios es que la vacunación podría ayudar a la población pediátrica a desarrollar respuestas inmunitarias más equilibradas. El estudio también analizó a bebés que recibieron vacunas que contenían tanto el H1N1 como el H3N2. Los bebés vacunados no mostraron la misma impronta inmunitaria que la población que se infectó de forma natural con una cepa cada vez.

«Se está desarrollando una especie de memoria independiente tanto para el H1N1 como para el H3N2, y las que presentan reacción cruzada son capaces de desarrollarse, por así decirlo, en paralelo», afirmó Wilson.

Esto sugiere que la vacunación temprana con múltiples cepas podría preparar al sistema inmunitario mejor que la infección natural.

Hacia una vacuna universal

Si bien estos hallazgos profundizan nuestra comprensión del «entrenamiento» de las células B, siguen existiendo dudas sobre cómo evolucionan estas respuestas en la edad adulta.

«Si volviéramos a la población pediátrica del estudio, ¿veríamos un perfil diferente al encontrarse con otro virus de la influenza?», preguntó Derek A.T. Cummings, doctor y profesor de la Johns Hopkins University, en Maryland, Estados Unidos, que no participó en el estudio. Señaló que el sistema inmunitario se encuentra en constante «actualización y ajuste» a través de exposiciones repetidas.

Por ahora, la conclusión para la práctica clínica no ha cambiado: la vacunación anual contra la influenza sigue siendo la mejor manera de ampliar el repertorio inmunitario durante la infancia. Pero esta investigación también actúa como catalizador para el desarrollo de vacunas universales contra la influenza diseñadas para proteger contra todas las cepas en una sola dosis.

Al centrarse en las regiones «conservadas» del virus —aquellas que no mutan tan rápidamente—, los investigadores esperan eludir los escollos de la impronta. Además, el estudio abre una nueva puerta a cómo el momento de la primera vacuna o infección determina la trayectoria inmunológica a largo plazo de un paciente.

Como dijo Cummings: «Esto realmente apunta a una oportunidad para intentar pensar en cómo optimizar la inmunidad a lo largo de la vida».

Los expertos citados en este artículo no tenían ninguna declaración de intereses relevante.


Fuente: https://espanol.medscape.com/viewarticle/primera-gripe-infancia-puede-marcar-pauta-sistema-2026a1000gka

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