Retos y avances en tratamiento de miastenia gravis en México

Aunque la miastenia gravis tiene baja incidencia entre la población, es preciso impulsar medidas que permitan su diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, con la finalidad de preservar tanto la funcionalidad neuromuscular como evitar complicaciones como las crisis miasténicas por insuficiencia respiratoria que ponen en riesgo no solo la funcionalidad neuromuscular, sino la vida de las personas afectadas.

Los datos reportados en los estudios muestran heterogeneidad por regiones, lo que ha dificultado precisar la incidencia de esta enfermedad autoinmune. Se estima que anualmente se detectan entre 1,7 y 21,3 casos nuevos por cada millón de personas.

Aunado a esto, estudios epidemiológicos evidencian que la prevalencia de esta enfermedad crónica ha aumentado en años recientes debido a factores como envejecimiento de la población, mejor detección de los casos y existencia de alternativas terapéuticas que han contribuido a reducir la tasa de mortalidad, que actualmente se ubica entre 5 % y 10 % en la escala global.

Dr. Edwin Stevan Vargas Cañas
Dr. Edwin Steven Vargas Cañas

«En México no contamos con estudios epidemiológicos a nivel nacional que permitan identificar con exactitud la incidencia y prevalencia de esta enfermedad. No obstante, dado su carácter autoinmune y las tendencias observadas en otras regiones del mundo, podemos decir que tenemos una incidencia similar a la que reportan países anglosajones y asiáticos, esto es, entre 14 y 15 casos nuevos (anuales) por cada millón de habitantes», comentó a Medscape en español el Dr. Edwin Steven Vargas Cañas, especialista en medicina interna, neurólogo adscrito al Servicio de Neurología en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez, en la Ciudad de México, y coordinador del Grupo de Estudios de Enfermedades Neuromusculares de la Academia Mexicana de Neurología.

«Además, sabemos que los datos de prevalencia se van sumando año con año, de manera que el número de pacientes sigue en aumento [en el país] a pesar de que se trata de una enfermedad rara y que en lo general se cataloga como crónica», subrayó.

Asimismo, explicó que la miastenia gravis se considera enfermedad bimodal en términos de su aparición, ya que suele observarse un primer pico de la misma en mujeres menores de 40 años y luego un segundo de menor altura que con mayor frecuencia corresponde a hombres de mayor edad, por arriba de 50 años.

«Desafortunadamente, no tenemos conocimiento certero de por qué se manifiesta esta diferencia. No obstante que pensamos que podría haber algún factor hormonal involucrado, aún no hemos logrado establecer una explicación de por qué aparecen estos dos modos de la enfermedad inclusive en pacientes adultos mayores en quienes se supone que existe inmunosenescencia», precisó.

Tres grandes retos para lograr un rápido diagnóstico

El Dr. Vargas mencionó lo que en su opinión son los tres principales retos que enfrentan médicos y pacientes para lograr pronto diagnóstico de miastenia gravis y que en el caso de México ameritan la constitución de un protocolo clínico que permita homologar la atención de esta enfermedad en las diferentes regiones y estados del país.

«El hecho de que se trate de una enfermedad rara dificulta que médicos de primer contacto tengan tiempo suficiente de exposición a la misma y, por tanto, no suelen reconocerla al principio. Por otro lado, las características de inicio pueden confundirse con otras enfermedades», explicó el especialista.

«Uno de los datos característicos es que los pacientes inician con diplopía y, por ende, suponen que el problema que tienen ocurre a nivel ocular, de manera que en la mayoría de los casos acuden con un colega oftalmólogo, quien suele ser el primero en identificar que se trata de miastenia gravis al corroborar que más allá de problema a nivel neuromuscular el globo ocular está sano», destacó.

Asimismo, añadió que también en otros casos, cuando los pacientes muestran dificultad para articular palabras o deglutir alimentos, puede demorar mucho el diagnóstico mientras recurren a diversos especialistas tratando de encontrar la causa. «Muchos colegas gastroenterólogos, por ejemplo, realizan estudios de endoscopia pensando que se trata de un trastorno de motilidad. No es sino hasta que aparecen otros síntomas, lo que puede ocurrir meses después del inicio, cuando logra identificarse que era un problema de origen neurológico».

Aclaró que cuando la debilidad muscular comienza en hombros y cadera, situación que se manifiesta con dificultades para subir escaleras, levantarse de una silla o llevarse alimentos a la boca, también existen datos indicativos de miastenia gravis. «Sin embargo, como los síntomas son fluctuantes, en la mañana los pacientes están bien, pero por la tarde sintomáticos, piensan que sufren un problema de fatiga, lo que retrasa aún más el diagnóstico».

De esta forma la manera en que se presenta la enfermedad puede provocar el retraso del diagnóstico, así como ciertos factores, como escaso número de Servicios de Neurología en el sistema de salud pública o los métodos de diagnóstico utilizados (pruebas sanguíneas para detectar anticuerpos o estudios de electrofisiología). «Aunque ambos procedimientos están disponibles en México no tienen la cobertura suficiente para solventar los problemas de manera relativamente rápida y esto también provoca que en algunos pacientes el diagnóstico se retrase».

Nuevas opciones terapéuticas para beneficio de los pacientes

Dado que no hay cura para la miastenia gravis, uno de los primeros procedimientos para restablecer la función neuromuscular normal en las personas afectadas es constatar que no conservan remanentes del timo, en cuyo caso se debe practicar la extirpación quirúrgica de dicha glándula, pues las evidencias científicas la han asociado con mayores posibilidades de desarrollar esta afección autoinmune.

En casos donde los pacientes no presentan este problema regularmente se emplean fármacos inhibidores de colinesterasa, inmunosupresores como prednisona, azatioprina, ciclosporina y tacrolimus, entre otros, así como plasmaféresis y administración de inmunoglobulina intravenosa para tratar las crisis miasténicas.

En México la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) autorizó en agosto de 2026 el uso de nipocalimab, un anticuerpo monoclonal humano para el tratamiento de la miastenia gravis generalizada en población adulta y adolescente de 12 años o más positivos a los anticuerpos contra anti-receptor de acetilcolina y anti-tirosina quinasa muscular específica, así como a la proteína 4 relacionada con el receptor de lipoproteína de baja densidad.

Este nuevo tratamiento fue diseñado para dirigirse, unirse con alta afinidad y bloquear la fracción cristalizable del receptor neonatal, reduciendo los autoanticuerpos patogénicos de inmunoglobulina G que impulsan la enfermedad al tiempo que preserva funciones inmunitarias clave. La aprobación de la COFEPRIS se basó en los datos del estudio pivotal en curso VIVACITY-MG3, ensayo aleatorizado con doble enmascaramiento y controlado con placebo realizado con 199 pacientes adultos con Mg generalizada.

«Los resultados clínicos observados en el estudio VIVACITY-MG3 representan un avance significativo en el tratamiento de la miastenia gravis generalizada y significan una esperanza para los más de 240 millones de personas que viven con enfermedades mediadas por autoanticuerpos. Los pacientes del estudio experimentaron alivio sustancial de los síntomas y control duradero de la enfermedad, lo que se tradujo en mejor funcionamiento diario», expresó el Dr. Leandro Aldunate, director de Asuntos Médicos de Johnson & Johnson México durante una conferencia de medios para anunciar la aprobación de dicho fármaco.

Al respecto, el Dr. Vargas destacó que la introducción de fármacos específicos revolucionó el panorama del tratamiento de la miastenia gravis y con esta alternativa ahora disponible en el país, consideró se abren nuevas posibilidades, ya que por su mecanismo de acción dicho fármaco podría utilizarse también contra otro tipo de trastornos autoinmunes mediados por anticuerpos como síndrome de Sjögren o neuropatías inflamatorias, como dermatomiositis o polimiositis.

«En neurología es la primera vez que utilizamos este fármaco que es un inhibidor de la fracción cristalizable del receptor neonatal, lo que permite desmontar los anticuerpos que atacan al paciente. Además, actúa rápidamente, lo cual es muy importante, sobre todo cuando se presentan síntomas muy graves. Los fármacos de primera línea pueden tardar de cuatro hasta ocho semanas para surtir los efectos deseados, mientras que estas nuevas terapias actúan en cuestión de días», refirió.

Probablemente este nuevo fármaco, cuya desventaja inicial es el costo para el caso de los hospitales del sector público, podrá apoyar en el manejo de al menos entre 10 % y 15 % de pacientes de miastenia gravis refractarios que no responden a las terapias convencionales o que presentan efectos adversos inadmisibles», concluyó el Dr. Vargas.

El Dr. Vargas ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.


Fuente: https://espanol.medscape.com/viewarticle/panorama-m%C3%89dico-m%C3%89xico-miastenia-gravis-2026a1000zqo

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