Medición de la hipertensión arterial
En la práctica clínica, el estándar de oro para la medida de la hipertensión arterial continuó siendo la medición con dispositivos oscilométricos automáticos validados, aplicada bajo una técnica rigurosa. Las claves para minimizar el error diagnóstico incluyeron: reposo de al menos 5 minutos previo a la toma; evitar cafeína y nicotina en los 30 minutos anteriores; asegurar la vejiga vacía; y mantener una postura correcta (espalda apoyada, pies en el suelo y brazo a la altura del corazón).
Asimismo, la monitorización ambulatoria y la automedición domiciliaria con protocolos estandarizados continuaron siendo las herramientas recomendadas para confirmar el diagnóstico, detectar el fenómeno de la bata blanca o la hipertensión enmascarada, y monitorizar la respuesta al tratamiento.
El desafío de los dispositivos sin manguito
En este escenario de medición tradicional, irrumpió con fuerza una nueva realidad. En España y en el entorno europeo, el número de dispositivos sin manguito, como relojes inteligentes, anillos y parches, aumentó significativamente.
Estos sensores mostraron un gran potencial como alternativas a los tensiómetros tradicionales de brazo, “pero aún no estaban suficientemente validados para diagnosticar la hipertensión arterial ni para guiar decisiones terapéuticas”, explicó a El Médico Interactivo Ramón Bover, cardiólogo del Hospital Clínico San Carlos. De hecho, tanto la guía europea de la Sociedad Europea de Cardiología 2024 como la americana de la Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología 2025 desaconsejaron expresamente su uso para el seguimiento clínico, subrayando la necesidad de dispositivos con manguito validado.
Muchos pacientes ya utilizaban estas tecnologías de forma autónoma. Por ello, “los clínicos debían estar preparados para orientar sobre sus limitaciones y evitar tanto la falsa tranquilidad como la ansiedad derivada de lecturas inexactas”, detalló Bover. Su precisión resultó vulnerable al movimiento, la postura y la presión hidrostática, ya que estimaban la presión de forma indirecta mediante fotopletismografía o aprendizaje automático.
Manejo integral y enfoque según riesgo
Más allá de la técnica y la tecnología, la hipertensión arterial no pudo tratarse como un factor aislado. La guía de la American Heart Association y el American College of Cardiology de 2025 reforzó un enfoque basado en el riesgo cardiovascular total. La evaluación inicial debió ser exhaustiva, incluyendo analítica de función renal, perfil lipídico, glucosa o hemoglobina glucosilada, cociente albúmina/creatinina y electrocardiograma, con el fin de identificar daño en órganos diana.
En pacientes con diabetes, el umbral terapéutico se fijó en 130/80 mm Hg. Además, en casos de obesidad o síndrome metabólico, la evidencia actual señaló que los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1) pudieron ser eficaces como terapia coadyuvante para el control tensional. El abordaje, por tanto, debió ser multifactorial: control lipídico, hábitos de vida y peso corporal.
Diferencias por sexo en el abordaje clínico
Finalmente, el cardiólogo destacó que existieron diferencias relevantes en el abordaje según el sexo. «Aunque las guías actuales no establecieron objetivos de presión arterial diferentes por sexo, la evidencia apuntó a diferencias relevantes en la fisiopatología y el perfil de riesgo. La declaración científica de la American Heart Association señaló que la validación de los dispositivos sin manguito era necesaria en poblaciones diversas, incluyendo personas con arritmias y mujeres embarazadas».
Desde el punto de vista clínico, la mujer presentó particularidades como la hipertensión asociada al embarazo o cambios relacionados con la menopausia. En el hombre, la hipertensión arterial no controlada se asoció con mayor frecuencia a daño de órgano diana subclínico. Estas diferencias justificaron una evaluación individualizada y no únicamente basada en los valores tensionales.
El Dr. Ramón Bover ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Este contenido fue originalmente publicado en El Médico Interactivo.
Disclaimer: La información presentada en este artículo es solo para fines informativos y no debe ser considerada como consejo médico. Siempre consulte a un profesional de salud calificado para obtener asesoría sobre condiciones de salud específicas.
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