Microplásticos: el ingrediente invisible en tu plato

En los últimos años, un término ha ganado notoriedad en el ámbito de la alimentación y la salud: los microplásticos. Este término empezó a utilizarse en la comunidad científica en 2004 gracias al biólogo marino Richard C. Thompson y su equipo en el artículo Lost at Sea: Where Is All the Plastic?, publicado en la revista Science. Desde entonces, el concepto ha sido adoptado por investigadores y medios de comunicación, definiendo partículas plásticas de menos de 5 mm, y se ha vuelto frecuente en la investigación sobre contaminación ambiental. Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) describe esos microplásticos como partículas de diversos materiales y formas (fragmentos, fibras, esferoides, granulos, pellets, escamas o perlas), en un rango de 0,1 a 5.000 µm.

¿Qué son los microplásticos y cómo aparecen?

Los microplásticos se clasifican en primarios y secundarios según su origen. Los primarios se liberan directamente al ambiente, representando entre el 15 % y el 31 % de los microplásticos oceánicos; sus principales fuentes son el lavado de ropa sintética (35 %) y el desgaste de neumáticos (28 %). Los microplásticos secundarios, en cambio, surgen de la degradación de plásticos de mayor tamaño, como bolsas y botellas, constituyendo entre el 69 % y el 81 % de los microplásticos oceánicos.

Estudios recientes confirman que los microplásticos están presentes en el agua potable y en muchos alimentos, lo que convierte la ingesta en una de las principales vías de exposición humana. Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) evidenció concentraciones de microplásticos en el agua embotellada que superaban estimaciones previas. Otra investigación publicada en The New England Journal of Medicine halló micro y nanoplásticos en placas de ateroma de la arteria carótida, observando un mayor riesgo de infarto de miocardio, ictus o muerte en los pacientes con estas partículas. Aunque la relación causal no se ha establecido, estos hallazgos, junto con la detección en órganos como la placenta, el cerebro y el hígado, sugieren que estas partículas pueden provocar inflamación y estrés oxidativo, creando preocupación por la salud pública.

Los microplásticos en los envases alimenticios

Referente a los aditivos plásticos en envases, un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), en colaboración con la Universidad de Florencia, demostró que algunos de esos aditivos pueden migrar al pescado durante su almacenamiento doméstico. La investigación evaluó por primera vez esta migración bajo condiciones reales y constató que la migración aumenta con el tiempo de almacenamiento.

El estudio analizó la migración de aditivos plásticos —como ftalatos y bisfenoles— desde envases usados para conservar pescado, como bandejas de poliestireno y films de congelación. Se encontraron tasas de migración de hasta el 100 % en algunos compuestos. El estudio concluyó que el pescado almacenado en envases plásticos presenta un mayor riesgo que el recién comprado, superando a menudo el umbral de riesgo, principalmente por el bisfenol A, asociado a efectos carcinogénicos.

El futuro de los microplásticos

La presencia de microplásticos en los alimentos representa un creciente problema de salud pública. Un estudio financiado por la Agència Catalana de Seguretat Alimentària (ACSA) en 2024 mostró que, aunque la depuración reduce la cantidad de microplásticos en bivalvos, no elimina la contaminación por completo. La Unión Europea aprobó en 2024 regulaciones para restringir el uso de bisfenoles en materiales de contacto con alimentos, con un periodo de transición de 36 meses. Asimismo, la estrategia para reducir la contaminación por microplásticos incluye prohibiciones graduales de productos que los contengan intencionadamente.

En conclusión, la evidencia científica creciente subraya la necesidad de reforzar las medidas contra la contaminación por microplásticos y su exposición. La Organización Mundial de la Salud insta a intensificar la investigación sobre sus efectos en la salud y a adoptar políticas coordinadas a nivel internacional para minimizar su presencia en el medio ambiente y la cadena alimentaria.

Los conflictos de interés de los autores de los artículos pueden consultarse en los textos originales.

Este contenido se publicó originalmente en Univadis España, parte de la Red Profesional de Medscape.


Fuente: https://espanol.medscape.com/s/viewarticle/micropl%C3%A1sticos-ingrediente-invisible-tu-plato-2026a1000n3c

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