Decidir iniciar una familia puede ser retador, independientemente de la profesión. Sin embargo, en medicina —particularmente para nosotras, las médicas— este desafío adquiere una complejidad distinta.
Largas jornadas laborales, guardias nocturnas, exposición a patógenos y desgaste físico y emocional, así como un estigma persistente hacia la maternidad dentro del entorno hospitalario, influyen para que muchas doctoras retrasen o incluso eviten tener hijos. A esto se suman los costos financieros y profesionales que con frecuencia recaen de manera desproporcionada sobre nosotras.
La maternidad, que debería ser una decisión personal, termina convirtiéndose en muchos casos en una estrategia de sobrevida profesional.
Estos desafíos pueden agruparse en retos individuales, sociales y organizacionales.
Retos individuales
Entre los principales retos individuales se encuentran dificultad para integrar la vida familiar y laboral, retraso en la maternidad y síndrome de desgaste profesional.
Retraso en la maternidad
La formación médica coincide casi exactamente con los años de mayor fertilidad femenina. La carrera, el internado, la residencia y los primeros años de consolidación laboral ocupan una etapa vital crítica.
Los datos respaldan esta realidad. En una encuesta publicada en 2023 en JAMA Network Open, 75,6 % de las médicas encuestadas reportó haber decidido retrasar la maternidad debido a la capacitación médica. Este retraso también se ha asociado con mayores tasas de infertilidad e incremento en complicaciones durante el embarazo.
Integración de la vida familiar y laboral
El mismo estudio mencionado previamente señaló que la carga del mantenimiento del hogar y del cuidado de los hijos recae predominantemente en las mujeres. Además, casi la mitad de las médicas encuestadas informó haber dejado pasar oportunidades de avance profesional o reducido sus horas de trabajo para adaptarse a la maternidad, en comparación con sus homólogos masculinos.
La carga mental, este «trabajo invisible» caracterizado por planificación doméstica, gestión de citas y logística diaria, implica en las mujeres un esfuerzo cognitivo constante que genera estrés, ansiedad y fatiga.
Mientras que la paternidad rara vez modifica de manera sustancial la trayectoria profesional de los hombres médicos, la maternidad transforma profundamente la de las mujeres.
Retos organizacionales
Entre los principales retos organizacionales destacan:
- Falta de redes de mentoría y apoyo.
- Licencias de maternidad insuficientes o inadecuadas.
- Barreras para la lactancia en el entorno hospitalario.
- Jornadas laborales prolongadas y poco flexibles.
Estas condiciones dificultan la conciliación entre la vida profesional y la vida familiar.
Retos sociales
En el ámbito social persisten problemáticas estructurales, como inequidad de género, discriminación materna, penalización por maternidad y dificultades asociadas con la crianza y el cuidado de los hijos.
Inequidad de género
La inequidad de género sigue muy presente en el mundo laboral y México no es la excepción. En el sector salud del país la brecha salarial alcanza aproximadamente 35 % y solo alrededor de 6 % de las profesionistas ocupa cargos directivos.
Asimismo, muchas médicas experimentan sexismo institucional y actitudes machistas dentro de la vida hospitalaria de manera cotidiana.
También persiste una brecha importante en la elección de especialidades. Las especialidades quirúrgicas, en particular, continúan siendo dominadas por hombres, en parte debido a culturas laborales tradicionalmente masculinas y actitudes discriminatorias que aún persisten en estos entornos.
Otro obstáculo importante para el crecimiento profesional de las mujeres es la carga de trabajo no remunerado. En promedio, las mujeres dedican alrededor de 18 horas semanales a labores domésticas y de cuidado, aproximadamente 11,5 horas más que los hombres. Esta desigualdad facilita que los hombres dispongan de mayor tiempo para asumir puestos más demandantes, como cargos directivos o de liderazgo.
Discriminación materna
El sistema médico también perpetúa lo que se conoce como discriminación materna, forma de discriminación de género basada en la condición de maternidad.
Esta puede manifestarse como:
- Falta de apoyo durante embarazo y posparto.
- Ausencia de adaptaciones para el cuidado infantil.
- Comentarios despectivos relacionados con el embarazo.
- Exclusión de oportunidades profesionales.
Más de un tercio de las madres médicas ha reportado haber experimentado discriminación relacionada con embarazo, licencia de maternidad o lactancia.
Penalización por maternidad
En economía laboral existe el concepto de penalización por maternidad, que describe reducción de ingresos, menor acceso a puestos de liderazgo y menor progresión académica que muchas mujeres experimentan tras tener hijos.
En el ámbito médico esta penalización puede reflejarse en:
- Menor producción científica en los años posteriores al parto.
- Menor participación en congresos y redes de investigación.
- Reducción de jornadas laborales con impacto salarial.
- Contratos más precarios para facilitar la conciliación.
- Menor representación en posiciones directivas.
Mirando hacia el futuro
Cada año crece de manera significativa el número de mujeres en medicina. En muchos países representan ya la mitad —o incluso más— del estudiantado médico. Sin embargo, los prejuicios y obstáculos persisten en todas las etapas de la carrera.
Estos desafíos no afectan únicamente a las médicas. También tienen implicaciones negativas para sus familias, colegas, instituciones y, en última instancia, para los pacientes. Un sistema que desgasta y penaliza a quienes cuidan termina debilitando la calidad del cuidado que ofrece.
Humanizar la medicina también implica reconocer que quienes ejercemos esta profesión somos personas con proyectos familiares, biología y límites.
El futuro de la medicina será más justo cuando no tengamos que elegir entre vocación y maternidad, cuando el embarazo deje de percibirse como una amenaza profesional y cuando cuidar a otros no implique sacrificar nuestra propia vida.
Ese cambio no depende solo de las mujeres. Depende de todos.
La Dra. Jesica Naanous Rayek es especialista en medicina interna, egresada como médica cirujana de la Universidad Anáhuac México Norte y actualmente forma parte del grupo médico del Centro Médico ABC en la Ciudad de México, México. Es apasionada por la enseñanza y poder transmitir sus conocimientos, lo que ha logrado con ayuda de su Instagram. La puedes seguir también en Facebook y TikTok.
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