La mastectomía conservadora de la placa areolo-mamilar por vía endoscópica, junto con una reconstrucción mamaria inmediata, es una técnica quirúrgica de futuro.

Realizada bajo endoscopia, permite la extirpación del tejido mamario mediante una cicatriz única, de tamaño muy reducido en comparación con las técnicas convencionales, lo que contribuye a reducir el impacto funcional, mejorar los resultados estéticos de la reconstrucción mamaria, facilitar la recuperación tras la intervención y mejorar la calidad de vida de las pacientes, todo ello conservando las mismas exigencias de seguridad oncológica. En esta ocasión, Medscape en francés entrevistó a la Dra. Anne Puchar, cirujana mastóloga en Gustave Roussy, Villejuif, Francia, quien comenta sobre la técnica y su estado en el campo quirúrgico de la oncología terapéutica y reconstructiva.
Una técnica desarrollada en Asia
Ya sea que se realicen en el marco de mastectomías profilácticas (p. ej., mujeres con alto riesgo genético) o en ciertas indicaciones curativas de cáncer de mama, las técnicas quirúrgicas denominadas convencionales tienen en común el hecho de dejar siempre una cicatriz en la mama. Más recientemente, aunque aún poco desarrollada en Europa, ha surgido una alternativa menos invasiva y de igual eficacia: la mastectomía endoscópica.
Esta técnica permite operar a distancia de la mama, bajo control visual continuo gracias a la endoscopia, a través de una incisión única situada fuera de la mama. De este modo, permite una reconstrucción mamaria inmediata al tiempo que limita el impacto cicatricial, con una incisión única, de pequeño tamaño, alejada de la mama, y un resultado estético particularmente satisfactorio.
Desarrollada en Asia (Taiwán, China, Japón) a mediados de los años noventa, la mastectomía endoscópica ha sido objeto de numerosas publicaciones.
«Su retraso en implantarse en Europa se explica, entre otras cosas, por el desafío técnico que representa», explicó la Dra. Puchar, especialista en mastectomía endoscópica. «Pero ha entrado en una nueva dinámica y comienza a interesar a cada vez más personas en Francia».
Gustave Roussy es uno de los centros pioneros, con más de 60 intervenciones realizadas con esta técnica hasta la fecha.
Cicatriz única y discreta «alejada de la mama»
La mastectomía por vía endoscópica está reservada a «mamas de volumen moderado con ptosis moderada, sin afectación cutánea y cuyo tumor o tumores estén alejados de la placa areolo-mamilar. La recomendación de los expertos aconseja un tamaño de la mama hasta la copa C», indica la cirujana.
En la práctica, el procedimiento consiste en una cirugía mínimamente invasiva que permite extirpar la glándula mamaria mediante una incisión discreta en un pliegue natural, como la axila o el surco submamario, de un tamaño de 2,5 a 5 cm, frente a una cicatriz de 6 cm, e incluso 10 cm, en la mama en el caso de una mastectomía por vía convencional.
«En el marco de un cáncer de mama, la misma cicatriz puede utilizarse para el procedimiento ganglionar, la extirpación de la glándula mamaria y la reconstrucción mamaria inmediata. Esto también permite reducir la carga cicatricial», precisa la cirujana.
Control visual continuo
Una vez realizada la incisión, se introduce una cámara junto con los instrumentos quirúrgicos de endoscopia necesarios para la operación. La mama se insufla entonces con gas para obtener una mejor visibilidad. Este abordaje endoscópico permite realizar la mastectomía bajo control visual permanente y requiere poco material especializado.
«La mastectomía endoscópica utiliza los mismos instrumentos que la laparoscopia; esa es la gran ventaja de esta técnica, porque la hace especialmente interesante para una difusión amplia», comentó la Dra. Puchar.
Además del control visual permanente que ofrece la cámara, la mastectomía endoscópica permite visualizar mejor los planos de disección y los tejidos. «El conjunto de estos factores permite al cirujano resecar con gran precisión la glándula mamaria, especialmente a nivel de la placa areolo-mamilar, que es una zona particularmente delicada, con un plano de disección a veces difícil de visualizar. Este enfoque tan preciso permite, además, limitar los traumatismos en la piel y mejorar la calidad de la reconstrucción de la mama para nuestras pacientes», detalló la cirujana.
Compatible con la reconstrucción inmediata
Otra ventaja: este abordaje es compatible con el conjunto de técnicas de reconstrucción mamaria inmediata, ya sea la colocación de una prótesis, la inyección de grasa o ciertas reconstrucciones mediante tejido autólogo.
«La lipotransferencia es una muy buena técnica de reconstrucción inmediata, pero a menudo requiere varias intervenciones para adaptar el modelado de la mama a la morfología de la paciente».
Del lado de las pacientes, los resultados son excelentes. «Recuerdo a una paciente de 26 años, cuya morfología mamaria permitía esta técnica, que lloró de alegría al darse cuenta de que no tendría cicatriz visible en la mama», relató la cirujana, quien constata «un resultado estético a largo plazo mejor que con las técnicas de cirugía convencional», sin poder ofrecer una explicación científica.
Como toda nueva técnica, el principal reto es la formación de los equipos quirúrgicos, «no obstante, la curva de aprendizaje es rápida», aseguró la Dra. Puchar, quien espera que numerosos cirujanos se formen en la mastectomía endoscópica para permitir su difusión, en beneficio del bienestar de las pacientes.
Este contenido se tradujo de Medscape en francés.
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