Bienvenidos a Factor de impacto, su dosis semanal de comentarios sobre un nuevo estudio en medicina. Soy el Dr. F. Perry Wilson, de la Facultad de Medicina de Yale, en New Haven, Estados Unidos.
Hay un nuevo gĂ©nero de artĂculos mĂ©dicos en el ámbito de la «inteligencia artificial en la medicina» y al igual que Mulder en Los Expedientes Secretos X, quiero creer en Ă©l.
El tema de estos artĂculos es algo asĂ como: «Los modelos de lenguaje a gran escala no van a sustituir a los buenos mĂ©dicos» y eso es muy tranquilizador para este mĂ©dico, que definitivamente no quiere ser sustituido por una inteligencia artificial amigable. Pero si soy sincero conmigo mismo, mi creencia en la supremacĂa humana en este ámbito se está tambaleando.
Recientemente se publicĂł un nuevo artĂculo en JAMA Network Open en el que se evalĂşa el rendimiento de varios modelos de lenguaje a gran escala en una tarea de diagnĂłstico.
Estaba repleto de frases como: «Nuestra evaluaciĂłn indica que a pesar de los rápidos avances en el reconocimiento de patrones y la recuperaciĂłn de conocimientos, los modelos de lenguaje a gran escala actuales siguen careciendo de los procesos de razonamiento necesarios para un uso clĂnico seguro».
Eso es tranquilizador.
TambiĂ©n afirma que «la promesa de los modelos de lenguaje a gran escala en la medicina clĂnica reside en su potencial para complementar —no sustituir— el razonamiento mĂ©dico». Perfecto. Me complace que me complementen. Prefiero no ser sustituido.
Pero luego leà el estudio y francamente, ahora estoy más preocupado que nunca.
Los investigadores evaluaron 21 modelos de lenguaje a gran escala disponibles en el mercado, incluidos los principales (ChatGPT, Claude, DeepSeek, Grok, Gemini), en 29 casos clĂnicos extraĂdos del Manual MSD.
La innovaciĂłn clave de este estudio con respecto a evaluaciones anteriores es la forma en que se estructuran estos casos clĂnicos. Otros estudios que evalĂşan los modelos de lenguaje a gran escala suelen presentar un caso completo y simplemente preguntan «¿cuál es el diagnĂłstico?», pero no es asĂ como funcionan estos casos clĂnicos.
En su lugar se desarrollan de forma iterativa. Se obtiene una presentaciĂłn inicial y a continuaciĂłn se formula un diagnĂłstico diferencial, se eligen las pruebas adecuadas, se obtienen los resultados, se refina el diagnĂłstico diferencial y asĂ sucesivamente hasta llegar al diagnĂłstico final. Esto refleja cĂłmo funciona la medicina en la práctica clĂnica. Nadie acude nunca a urgencias con un historial completo de la enfermedad actual, los análisis y las pruebas de imagen, todo reunido en un solo paquete.
Por supuesto, al final aún hay que establecer un diagnóstico definitivo y los modelos obtuvieron muy buenos resultados en este aspecto, acertando en más de 90 % de los casos. Les mostraré aquà la precisión; parece que DeepSeek superó ligeramente a los demás, pero todos están muy igualados y casi siempre dan en el blanco.
Una de las principales limitaciones radica en que los autores no incluyen ningĂşn dato de comparaciĂłn con seres humanos en su estudio. BusquĂ© en la bibliografĂa estas viñetas del Manual MSD para averiguar cĂłmo las resolverĂa un mĂ©dico humano y para mi gran sorpresa, todos los estudios que encontrĂ© en realidad eran sobre el rendimiento de diversos chatbots. ÂżAlguien ha intentado alguna vez ver cĂłmo lo hace un ser humano con estos casos? ÂżEs buena una precisiĂłn de 95 %? Parece buena.
Por si sirve de algo, examiné varios casos —disponibles públicamente—. No son fáciles ni sencillos. No pretendo decir que sea un experto en diagnóstico ni nada por el estilo, pero es imposible que acertara 95 % en cuanto al diagnóstico final.
Sin embargo, los autores no se centraron Ăşnicamente en esa mĂ©trica, por muy importante que sea. En cambio, la precisiĂłn del diagnĂłstico final es un elemento de un sistema de puntuaciĂłn de cinco partes que incluye precisiĂłn del diagnĂłstico diferencial, pruebas diagnĂłsticas, tratamiento y razonamiento clĂnico diverso.
Estas cinco métricas conforman una novedosa puntuación PriME-LLM, definida por el área de un pentágono irregular que alcanza un máximo de 100 % si el modelo obtiene un rendimiento perfecto en todas y cada una de las preguntas. Ningún modelo lo logró.
Las puntuaciones de PriME-LLM fluctuaron entre 0,64 en el extremo inferior (Gemini 1,5) y 0,78 en el extremo superior (Grok 4, Gemini 3 Flash, Gemini 3 Pro). No puedo decir si eso es bueno o no, ya que no hay datos humanos con los cuales compararlos.
Sin embargo, el artĂculo está redactado, al igual que muchos otros en este ámbito, con lo que me parece un claro sesgo en contra de los modelos de lenguaje a gran escala. Por ejemplo, los autores afirman que las tasas de fracaso en la generaciĂłn de un diagnĂłstico diferencial oscilaron entre 90 % y 100 %. Pero debemos analizar cĂłmo definieron el fracaso en este contexto.
Las viñetas se estructuran con una parte de la presentaciĂłn del caso seguida de una pregunta y una larga lista de posibles elementos que podrĂan formar parte del diagnĂłstico diferencial. Para ser «correcto», el modelo debe señalar todo lo que podrĂa estar en el diagnĂłstico diferencial y nada que no deba estar en Ă©l. Es evidente que no se les da bien esto. Pero no estoy seguro hasta quĂ© punto se nos darĂa bien a cualquiera de nosotros.
En otros aspectos me pareciĂł que los modelos tenĂan limitaciones. A los modelos con capacidad de razonamiento se les desactivĂł dicha funciĂłn, si es que disponĂan de ella. A los modelos que podĂan acceder a internet no se les permitiĂł hacerlo. Supongo que esto se hizo para igualar las condiciones, pero me parece que estas son algunas posibles fortalezas de un diagnosticador de inteligencia artificial.
Por otro lado, los autores reconocen que no pueden estar seguros de que estas preguntas del MSD no formaran ya parte del conjunto de entrenamiento del modelo y siendo asĂ, todas estas respuestas serĂan sospechosas en cualquier caso. Aunque si todo esto no fuera más que una repeticiĂłn de los datos de entrenamiento cabrĂa esperar que los modelos acertaran en esa pregunta de diagnĂłstico diferencial tan complicada.
Básicamente, lo que tenemos aquà es un conjunto de preguntas que sea cual sea el propósito inicial de su diseño se han convertido fundamentalmente en un punto de referencia estándar para los modelos de lenguaje a gran escala. Por tanto, podemos comparar estos entre sà según este parámetro, pero sin datos humanos estandarizados no tenemos ni idea de cómo se desempeñan en comparación con los médicos habituales.
Y esa precisiĂłn de 95 % en el diagnĂłstico final no es nada despreciable. Me sorprenderĂa que alguno de nosotros pudiera hacerlo igual de bien.
AsĂ pues, asĂ es como veo que se desarrollará el futuro. Pronto los pacientes exigirán que un agente de inteligencia artificial, tal vez uno entrenado especĂficamente para ese fin, «revise» el diagnĂłstico y el plan de tratamiento elaborado por el mĂ©dico. O si los pacientes no lo hacen, lo harán las compañĂas de seguros. Como plantean los autores, la inteligencia artificial «complementará» el trabajo del mĂ©dico.
Y entonces los agentes de inteligencia artificial se irán introduciendo poco a poco. Quizá una lĂnea de triaje de urgencias cuente con personal de inteligencia artificial antes de derivar a un paciente a un mĂ©dico. Tal vez un agente de inteligencia artificial pueda realizar una anamnesis inicial e incluso solicitar algunas pruebas básicas, mientras el paciente espera en la sala de espera de urgencias, preparándolo para cuando el mĂ©dico estĂ© listo.
Y entonces en algĂşn momento un ensayo aleatorizado comparará directamente los agentes de inteligencia artificial con los humanos en estos ámbitos y probablemente demostrará su no inferioridad. La AdministraciĂłn de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos aprobará un primer proveedor de atenciĂłn asistida por inteligencia artificial y posteriormente otros a travĂ©s de la vĂa 510 (K). AlgĂşn estado aprobará una ley que permita a los agentes de inteligencia artificial solicitar pruebas o fármacos sin la intervenciĂłn de un mĂ©dico. Por supuesto, seguirá habiendo mĂ©dicos, pero serán menos y desempeñarán funciones más de supervisiĂłn.
No estoy seguro de cuál será el calendario de todo esto, pero creo que será más corto de lo que esperamos. Y cuando suceda miraremos atrás a artĂculos como este, que señalan lo malos que son los modelos de lenguaje a gran escala en el diagnĂłstico diferencial y nos preguntaremos cĂłmo se nos pasaron por alto tantos indicios evidentes de hacia dĂłnde soplaba el viento.
El Dr. F. Perry Wilson, M. S.C. E. (@fperrywilson) es profesor asociado de medicina y director del Acelerador de InvestigaciĂłn ClĂnica y Traslacional de Yale. Su trabajo de comunicaciĂłn cientĂfica puede encontrarse en el Huffington Post, en NPR y aquĂ en Medscape. Su nuevo libro, How Medicine Works and When It Doesn’t , ya está disponible.
Este contenido se tradujo de la edición en inglés de Medscape.
Disclaimer: La informaciĂłn presentada aquĂ es solo para fines informativos y no debe considerarse un consejo mĂ©dico. Consulte a un profesional de la salud para obtener orientaciĂłn especĂfica.
Fuente: https://espanol.medscape.com/viewarticle/llegada-modelos-lenguaje-gran-escala-medicina-2026a1000gfc
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