Durante su posparto, las pacientes que viven con virus de inmunodeficiencia humana (VIH) pueden amamantar a sus bebés con ciertas precauciones. Según las recomendaciones actualizadas del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG), se recomienda la terapia antirretroviral y el apoyo de los profesionales de la salud.
Este cambio refleja la creciente evidencia de que el riesgo de transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana a través de la lactancia materna es bajo cuando las pacientes reciben terapia antirretroviral y tienen una carga viral controlada.
«A medida que surgieron más evidencias relacionadas con el uso de antirretrovirales y la supresión viral, consideramos que esta evidencia es lo suficientemente relevante como para que sea necesario modificar la recomendación», afirmó el Dr. Christopher Zahn, jefe de práctica clínica, equidad y calidad en salud del colegio, quien participó en la redacción de las recomendaciones. «Esta no debería ser una decisión que el médico tome por la paciente».
La actualización de la práctica clínica supone un cambio con respecto a las recomendaciones anteriores que consideraban al virus de la inmunodeficiencia humana como una contraindicación para la lactancia materna. En cambio, ahora se anima a los profesionales de la salud a ofrecer opciones y apoyar las decisiones informadas de las pacientes.
Monitoreo
El riesgo de transmisión durante el tratamiento antirretroviral es inferior al 1%. Sin embargo, incluso con un riesgo bajo, las pacientes lactantes que viven con virus de la inmunodeficiencia humana que amamantan deben ser monitoreadas más de cerca para controlar sus niveles de carga viral si optan por la alimentación con fórmula, explicó la Dra. Alcaide.
Para mantener ese bajo riesgo, los médicos deben monitorear la carga viral cada 4 semanas y recomendar una estricta adherencia al tratamiento antirretroviral.
Los médicos deben distinguir de forma clara y neutral entre eliminar el riesgo y reducirlo, señaló el Dr. Zahn.
«La única manera de eliminar completamente el riesgo es no amamantar», afirmó el Dr. Zahn. Pero «no debemos determinar si ese 1% es bajo; eso depende de la paciente». Si una paciente decide amamantar, los médicos también deben vigilar los factores que podrían aumentar el riesgo, como el incumplimiento del tratamiento o el desarrollo de afecciones mamarias como la mastitis, según la Dra. Alcaide.
Si una paciente desarrolla niveles virales detectables durante la lactancia, la actualización recomienda suspender temporalmente la lactancia y optar por la alimentación con fórmula mientras se reevalúa la situación. El bebé también debe comenzar con la profilaxis.
El colegio continúa recomendando la fórmula o la leche de donante pasteurizada para pacientes que no reciben terapia antirretroviral o que no han logrado una supresión viral sostenida durante el embarazo o después del parto.
Implementación
Si bien la guía refleja la evidencia actual, su implementación puede ser compleja, ya que los médicos deben adaptarse a un cambio importante en la concepción tradicional.
«Estamos pasando de un enfoque de ‘no hagas esto’ a ‘puedes hacerlo'», dijo el Dr. Zahn. «Se necesita tiempo para que esto se integre en la práctica diaria».
El Dr. Zahn agregó que la coordinación entre las diferentes especialidades será fundamental para evitar recomendaciones contradictorias. «Es fundamental que la comunidad clínica esté coordinada para que los pacientes no reciban información contradictoria», afirmó.
Persisten algunas incertidumbres, como la duración segura de la lactancia materna y cómo los tratamientos contra el virus de la inmunodeficiencia humana en constante evolución pueden afectar los resultados maternos e infantiles, tales como el riesgo de transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana, la exposición a fármacos a través de la leche materna y el crecimiento y desarrollo del bebé.
«Debemos seguir monitorizando el riesgo», especialmente a medida que más pacientes optan por la lactancia materna y se obtienen datos a largo plazo, señaló la Dra. Alcaide.
La Dra. Alcaide declaró no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Este contenido se tradujo de la edición en inglés de Medscape.
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