Especialistas en desarrollo infantil coinciden en que la conexión entre cuidadores e infancias es fundamental. Actualmente, un conjunto de investigaciones, aún limitado pero en crecimiento, pone la risa como una ventana al desarrollo cerebral saludable y al floreciente mundo social de la infancia.
La risa, presente mucho antes de las primeras palabras en los lactantes, podría constituir un marcador clínico subestimado, indican los expertos, especialmente ante las distracciones digitales y el aumento del estrés parental. En la primera infancia, la risa, como respuesta fisiológica a estímulos inesperados, contribuye al procesamiento y la regulación emocional, y puede considerarse junto a hitos motores y del lenguaje como señal de desarrollo típico, junto con caminar y hablar.
La risa y el cerebro
El cerebro humano tiene dos sistemas para controlar la vocalización. «Uno es evolutivamente antiguo», explica Scott, y está asociado a una reacción emocional espontánea e involuntaria. «El otro es la red de vocalización volitiva, situada en las partes laterales del cerebro». En los recién nacidos, esta última red está presente, pero es inmadura y aún no es funcional. Sin embargo, los lactantes llegan al mundo preparados para interactuar con otras personas.
En los lactantes con un desarrollo típico, la risa involuntaria —una respuesta refleja impulsada por los sentidos— se produce alrededor de los 3-4 meses. Esto está asociado a las estructuras límbicas del cerebro, que regulan las emociones, la memoria y el comportamiento, según Gina Mireault, doctora, psicóloga del desarrollo y profesora de la Universidad Estatal de Vermont. Alrededor de los 6 meses, los lactantes comienzan a reírse voluntariamente, un hito asociado al desarrollo de los centros motores y del habla del cerebro.
La mayor parte de la risa es social, afirma Mireault. Las investigaciones muestran que las personas son 30 veces más propensas a reírse cuando están con otras. Los niños pequeños ya entienden la risa «de formas bastante complejas», haciendo cosas para hacer reír a sus padres o utilizando la risa de estos para evaluar si las situaciones son preocupantes o seguras.
La risa como indicador de un desarrollo saludable
Para un niño pequeño, la risa es una herramienta que le ayuda a procesar lo inesperado, determinando si una sorpresa es aterradora o divertida, afirma Mary Helen Immordino-Yang, doctora en Educación, profesora de educación, psicología y neurociencia en la Universidad del Sur de California. Una caja sorpresa puede provocar llantos si se percibe como una amenaza, o risitas si se considera segura y lúdica.
«La risa es realmente una señal de liberarse del estrés, de las preocupaciones o del miedo», dijo Immordino-Yang, «de experimentar las cosas sorprendentes no como algo inseguro, sino como algo placentero».
El intercambio de experiencias compartidas y la sintonía fisiológica que se desarrolla de forma natural entre los niños y los adultos que los rodean moldean de manera fundamental el desarrollo del niño. Las investigaciones muestran que la risa compartida activa los circuitos neuronales de recompensa y eleva los niveles de oxitocina tanto en el lactante como en el adulto. Los estudios muestran que cuanto mayor es la sincronía entre ambos, más se elevan los niveles de oxitocina. A los 5 o 6 meses, los lactantes son más propensos a sonreír o reír en respuesta a la sonrisa o la risa de un progenitor.
La risa tiene otros beneficios. Libera dopamina y serotonina, que contribuyen a la calma y la creatividad, según la experta en desarrollo infantil Jacqueline Harding, MA, Cert Ed, investigadora visitante en la Universidad de Middlesex. Los estados de relajación también pueden modular la percepción del dolor y mejorar la implicación del paciente, lo que explica por qué los principales centros médicos pediátricos se esfuerzan por transformar los espacios en entornos lúdicos y alegres.
El estrés parental y la distracción digital
Dado que la risa es en gran medida social, la era digital supone una amenaza. «Se ríe menos si se está al teléfono, y aún menos si solo se envían mensajes de texto», afirma Scott. El alto nivel de estrés y la distracción también pueden alterar el ciclo de autorregulación entre padres e hijos, reduciendo las oportunidades para la alegría. En 2024, el Cirujano General de Estados Unidos, Dr. Vivek Murthy, declaró el estrés parental como un problema urgente de salud pública, ya que el 33 % de los padres informó de un alto nivel de estrés en el último mes, en comparación con el 20 % de otros adultos.
Aunque la «technoference» —el uso de la tecnología por parte de los padres en presencia de los niños— sigue sin estar suficientemente estudiada, una revisión de investigaciones de 2025 publicada en JAMA Pediatrics reveló que el uso de pantallas por parte de los padres se asociaba negativamente con los resultados cognitivos y psicosociales de los niños.
Conclusiones clínicas
Para los pediatras, la risa podría «proporcionar una vía temprana hacia el desarrollo típico», afirmó Mireault. Algunos padres de niños con autismo, por ejemplo, afirman no entender la risa de su hijo, una señal de que la risa puede tener su origen en una experiencia sensorial interna más que en señales sociales compartidas. «Estos marcadores emocionales son tan importantes como los físicos, como caminar y hablar», señaló Mireault.
El apoyo a las familias jóvenes «es esencial», afirmó Immordino-Yang. Los circuitos neuronales también cambian rápidamente en los nuevos padres. «Nuestra biología es profundamente social, y no es algo unidireccional», señaló Immordino-Yang. «No es solo el lactante el que se desarrolla a través de la interacción con los demás, sino también el padre o la madre».
Los profesionales clínicos también pueden animar a los padres a ver la risa como un antídoto contra el estrés, señaló Mireault. «La risa es gratis. No requiere nada especial; solo requiere estar juntos», afirmó Mireault. «Tu trabajo como padre es simplemente aceptar la invitación».
Nota de descargo de responsabilidad: El contenido aquí presentado es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulte a un profesional de la salud para obtener asesoramiento personalizado.
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