CIUDAD DE MÉXICO. Citomegalovirus genera secuelas, como la hipoacusia, que impactan al desarrollo del recién nacido. Ante estos efectos se requiere el desarrollo de una vacuna. No obstante, pese a varios intentos a lo largo de más de cinco décadas de investigación, no se ha logrado obtener alguna que otorgue la protección necesaria, por lo que el tamizaje clínico es clave para el diagnóstico oportuno y evitar complicaciones.
Durante su presentación en el congreso Vacunología 2026 «Eliminación de enfermedades», el Dr. Daniel Pacheco Rosas, infectólogo pediatra adscrito al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), destacó la importancia de desarrollar una vacuna contra citomegalovirus para evitar complicaciones que afectan el desarrollo infantil. No obstante, comentó que la estructura del virus ha dificultado la obtención de una vacuna.
Aunque la mayoría de recién nacidos con este virus puede ser asintomática, conforme crecen pueden aparecer secuelas como la hipoacusia, que tiene repercusiones en lenguaje y desarrollo. «Una vacuna podría prevenir la infección congénita y proteger la audición de por vida», enfatizó el Dr. Pacheco, quien consideró que mientras continúa la búsqueda de una estrategia efectiva de vacunación también es necesario mejorar la identificación de los casos mediante el tamizaje.
Citomegalovirus es un herpesvirus, por lo que tiene la capacidad de permanecer latente después de la infección y reactivarse en determinadas circunstancias, particularmente en personas inmunocomprometidas. Puede transmitirse por contacto directo con fluidos corporales; la mayoría de las personas con este virus no enferma y tampoco sabe que está infectada.
Pese a que en gran parte de los casos con este virus los pacientes son asintomáticos, puede tener consecuencias graves en personas inmunodeprimidas, especialmente en quienes reciben transfusiones sanguíneas o trasplantes, en tanto que en la población infantil puede generar secuelas que afectan el desarrollo.
Virus silencioso con consecuencias a largo plazo
El Dr. Pacheco explicó que durante el embarazo el virus puede transmitirse al feto después de una infección primaria de la madre al estar expuesta a fluidos corporales, como saliva u orina de personas con la infección o presentarse como reinfección con una cepa distinta o una reactivación del virus.
«El virus pasa por una fase sistémica y placentaria que provoca viremia en la madre tras infectar la placenta. Posteriormente se genera una transmisión trasplacentaria del virus, la cual finalmente infecta al feto y puede condicionar el desarrollo de secuelas», indicó.
Aunque la mayoría de los recién nacidos con citomegalovirus congénito no presenta síntomas, la principal complicación es la pérdida auditiva. No obstante, al permanecer latente este virus puede generar otras manifestaciones, como hepatosplenomegalia y colestasis, así como alteraciones visuales, como coriorretinitis, entre otras. El Dr. Pacheco comentó que cuando se realizan trasplantes de órganos sólidos puede reactivarse el virus, además de que estudios analizan la relación de citomegalovirus con la oncogénesis.
«Citomegalovirus está asociado con algunas neoplasias, como glioblastoma, cáncer de mama y cáncer de próstata, porque se ha visto que están involucrados en procesos de oncogénesis. También se ha detectado en procesos inflamatorios crónicos a nivel de placas de ateromas», indicó.
El camino por una vacuna contra citomegalovirus
Desde hace más de 50 años se ha intentado desarrollar una vacuna que proteja contra citomegalovirus; durante ese periodo se han investigado 40 modelos de vacuna con diferentes compuestos; no obstante, la compleja estructura del virus dificulta obtener un prototipo que brinde la protección adecuada.
«Citomegalovirus no solamente tiene gran variabilidad antigénica o de ciertos componentes que pueden ser los objetivos terapéuticos de vacunas, sino que también tiene formas diferentes de cómo ser contenido en las personas», agregó el especialista.
Asimismo, recordó que los primeros modelos de vacunas utilizaron virus completos; posteriormente se desarrollaron vacunas basadas en subunidades proteicas, como las glicoproteínas, luego se incorporaron complejos pentaméricos y triméricos. Los más recientes prototipos de vacuna están adaptando modelos semejantes a ARN mensajero.
Pese a estos intentos, varios de estos prototipos han sido suspendidos debido a que no alcanzan los niveles de títulos de anticuerpos e inmunogenicidad necesarios para brindar protección adecuada; además de que la eficacia alcanzada ronda entre 6 % y 23 %.
«Citomegalovirus desafía las suposiciones vacunales simples, no es tan sencillo como otros agentes que han sido vacunas modelo, como triple viral, ya que títulos altos de anticuerpos no son iguales a una protección, porque ya mencionamos que el virus tiene latencia de por vida, hay reinfección en personas seropositivas; la madre que tiene la infección puede reinfectarse por otra cepa distinta, situación en la que debe incidirse», agregó.
Además de estas características, el Dr. Pacheco señaló que la evasión inmunitaria extensa que tiene el virus, sus múltiples rutas de entrada y los correlatos de protección inmunitarios inciertos son otros elementos que han dificultado la creación de una vacuna.
El especialista destacó que una vacuna contra citomegalovirus no solo tendría que generar anticuerpos neutralizantes, sino que también debería inducir diferentes mecanismos de respuesta inmunológica, actuar desde las mucosas hasta impedir la viremia materna, la infección placentaria y la transmisión al feto.
Inteligencia artificial y la vacuna contra citomegalovirus
El Dr. Pacheco comentó que la inteligencia artificial también podría convertirse en una herramienta para superar algunos obstáculos que han limitado el desarrollo de una vacuna, ya que puede analizar grandes cantidades de datos y eficientar procesos.
Detalló que la inteligencia artificial podría integrar grandes cantidades de información genómica, proteómica e inmunológica para identificar nuevos antígenos, predecir epítopos y diseñar inmunógenos con mayores probabilidades de inducir las respuestas humorales y celulares necesarias.
Comentó que a través de machine learning multiómico, la cual utiliza algoritmos de inteligencia artificial para integrar, analizar y encontrar patrones en múltiples capas de datos biológicos y modelado estructural podrían priorizarse prototipos de vacunas antes de avanzar hacia su evaluación experimental y clínica, reduciendo así la búsqueda de los componentes que podrían integrar una vacuna contra este virus.
«La inteligencia artificial no va a sustituir la validación experimental, pero reduce el espacio de búsqueda y permite diseñar candidatos más racionales y dirigidos a respuestas humorales y celulares», destacó.
Revisión clínica, clave para diagnóstico oportuno
Ante la falta de una vacuna contra citomegalovirus, el Dr. Pacheco destacó la importancia de identificar las manifestaciones de este virus para diagnosticarlo a tiempo y brindar tratamiento, por lo que compartió algunas recomendaciones para sospechar la presencia de citomegalovirus desde el embarazo y los síntomas en recién nacidos.
Durante el embarazo el médico destacó que si en la ecografía se identifican anomalías en el sistema nervioso central, como ventriculomegalia, microcefalia o calcificaciones intracraneales; restricción del crecimiento intrauterino, hepatoesplenomegalia, petequias, colestasis, trombocitopenia, anemia, coriorretinitis o cualquier combinación de estas manifestaciones, se debe considerar una prueba de reacción en cadena de la polimerasa para confirmar citomegalovirus.
En tanto que en los recién nacidos, si presentan un tamiz auditivo referido se debe sospechar de citomegalovirus y realizar una prueba de reacción en cadena de la polimerasa en saliva u orina antes de los 21 días de vida para confirmar el diagnóstico; ya que este virus es la causa infecciosa más frecuente de hipoacusia neurosensorial no genética.
El Dr. Pacheco consideró necesario identificar oportunamente los casos para disminuir las secuelas de citomegalovirus congénito y continuar investigando para el desarrollo de una vacuna que permita prevenir la infección materno-infantil.
El Congreso de Vacunología se llevó a cabo del 13 al 15 de agosto en la Ciudad de México y fue organizado por la Asociación Mexicana de Vacunología.
El Dr. Daniel Pacheco ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
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