Esteatosis hepática metabólica en adolescentes: problema emergente y preocupante de salud pública

Introducción

MADRID. La esteatosis hepática metabólica, cada vez más frecuente en edades tempranas, es ya considerada un problema de salud pública según las y los endocrinólogos. La mayor exposición acumulada a factores de riesgo metabólico a lo largo de la vida la convierte en un riesgo superior para la salud de ese grupo etario que para las personas adultas.

La esteatosis hepática metabólica (EHMet) es la enfermedad del hígado más frecuente en el mundo: afecta aproximadamente a una de cada cuatro personas adultas y su prevalencia aumenta como consecuencia de la obesidad, la diabetes de tipo 2 y otras alteraciones metabólicas. En el ámbito de la campaña 12 meses en Endocrinología y Nutrición, 12 pasos hacia la salud, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) remarca la importancia del diagnóstico precoz porque se trata de una enfermedad silenciosa que puede evolucionar sin síntomas durante varios años.

Contexto general y factores de riesgo

La Dra. Ana Sánchez-Bao, coordinadora del Grupo Esteatosis Hepática Metabólica de la de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, comentó para Medscape en español que «esta enfermedad hepática en adolescentes suele formar parte de un contexto más amplio de alteración cardiometabólica, con frecuencia se asocia a obesidad, resistencia a la insulina, dislipidemia, hipertensión arterial y aumento del riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2».

Desde el punto de vista hepático, «la mayoría de las personas jóvenes presentan formas iniciales de la enfermedad, aunque algunos pueden desarrollar inflamación y fibrosis. Una diferencia importante respecto a las y los adultos es que la aparición precoz implica una mayor exposición acumulada a factores de riesgo metabólico a lo largo de la vida».

Además, existen algunas diferencias histológicas descritas en población pediátrica, «con patrones de afectación hepática que no siempre coinciden con los observados en adultos». No obstante, «el principal motivo de preocupación no es únicamente el hígado, sino el riesgo cardiometabólico global que acompaña a la enfermedad», añadió la endocrinóloga.

Aumento de la prevalencia en jóvenes

En el marco del Día Internacional de la Enfermedad Hepática Esteatósica asociada a disfunción metabólica, celebrado el pasado 12 de junio, la Dra. Sánchez-Bao advirtió en una nota de prensa de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición que «se ha detectado un aumento de esta patología en niños y jóvenes por el incremento de la obesidad infantil y juvenil, así como por los cambios en los hábitos de vida». Además, «identificarla en fases iniciales permite intervenir sobre los factores que la causan y prevenir la progresión hacia fibrosis avanzada, cirrosis o cáncer hepático».

Importancia del cribado y la detección temprana

Ante esta situación, las y los especialistas en endocrinología resaltan la importancia de los cribados para identificar de forma temprana a las y los pacientes con mayor probabilidad de presentar fibrosis hepática, que es el principal factor pronóstico de la enfermedad.

Actualmente no se recomienda el cribado universal de la esteatosis hepática en población general, «las estrategias de detección deben centrarse en personas con mayor riesgo de enfermedad hepática clínicamente relevante, especialmente aquellas con diabetes de tipo 2, obesidad, síndrome metabólico o múltiples factores de riesgo cardiometabólico», puntualizó la Dra. Sánchez-Bao.

En adultos, las guías actuales recomiendan una aproximación basada en la estratificación del riesgo de fibrosis. «Habitualmente, el primer paso consiste en utilizar herramientas sencillas y accesibles, como índices no invasivos basados en parámetros analíticos; el FIB-4 es uno de los más utilizados». Las y los pacientes con riesgo intermedio o alto «pueden beneficiarse posteriormente de pruebas de segunda línea, como la elastografía hepática».

En población pediátrica, el enfoque es diferente. «No existe consenso para un cribado poblacional universal, pero sí se recomienda una vigilancia activa en niñas, niños y adolescentes con obesidad, sobrepeso asociado a factores de riesgo o antecedentes familiares relevantes. En estos casos, la evaluación suele ser individualizada».

Identificación de pacientes de alto riesgo

Más que detectar esteatosis de forma indiscriminada, «el objetivo actual es identificar a los pacientes con mayor riesgo de fibrosis y progresión de la enfermedad» remarca la especialista.

No obstante, cabe recordar que las personas que no tienen obesidad pueden padecer también la patología, especialmente cuando existe acumulación de grasa visceral o antecedentes familiares de enfermedad metabólica. Los síntomas suelen ser inespecíficos, como cansancio, sensación de pesadez abdominal o molestias en la parte superior derecha del abdomen.

La reducción de la actividad física, el aumento del sedentarismo, el consumo frecuente de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, así como la alteración de los patrones de sueño contribuyen al desarrollo de alteraciones metabólicas en edades tempranas; esto favorece la resistencia a la insulina y la acumulación de grasa en el hígado. «La esteatosis hepática metabólica en personas jóvenes debe considerarse un problema de salud pública que requiere medidas preventivas tanto a nivel individual como poblacional», reiteró la Dra. Sánchez-Bao.

Desarrollo de conocimiento y concienciación

Respecto a las campañas existentes para la esteatosis hepática por parte de administraciones públicas, colegios o sociedades científicas, la experta señaló que en los últimos años ha aumentado de forma significativa la actividad divulgativa y formativa relacionada con la enfermedad hepática metabólica.

«Sociedades científicas nacionales e internacionales, como la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), la Asociación Europea para el Estudio del Hígado (EASL) o la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), han impulsado documentos de consenso, programas educativos y campañas de concienciación dirigidas tanto a profesionales sanitarios como a la población general». También se han desarrollado «iniciativas centradas en la prevención de la obesidad infantil, la promoción de hábitos saludables y la reducción del sedentarismo, que indirectamente contribuyen a prevenir la enfermedad hepática metabólica».

Sin embargo, la Dra. Sánchez-Bao piensa que «probablemente todavía existe una brecha entre la elevada prevalencia de la enfermedad y el nivel de conocimiento social sobre ella. A diferencia de otras patologías crónicas, la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica sigue siendo una enfermedad relativamente desconocida para buena parte de la población».

Manejo y tratamiento

También inciden las y los especialistas en endocrinología en que la esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica puede prevenirse, detectarse a tiempo y tratarse eficazmente. Para ello, es clave un abordaje multidisciplinar en el que participen atención primaria, endocrinología y nutrición, hepatología, cardiología y otros profesionales.

En cuanto al manejo de esta patología hepática, «la piedra angular del tratamiento continúa siendo la intervención sobre el estilo de vida», afirmó la Dra. Sánchez-Bao. El objetivo principal es mejorar la salud metabólica global «mediante una alimentación saludable, reducción del exceso de adiposidad cuando está presente, incremento de la actividad física y control adecuado de las comorbilidades asociadas».

«La pérdida de peso ha demostrado ser la intervención más eficaz para mejorar la esteatosis hepática y, en determinados casos, la inflamación y la fibrosis». En adultos, pérdidas superiores a 7 %-10 % del peso corporal suelen asociarse a beneficios clínicamente relevantes.

Además, «es fundamental abordar de forma activa la diabetes de tipo 2, la hipertensión arterial, la dislipidemia y otros factores de riesgo cardiovascular. De hecho, en muchos pacientes, el principal determinante pronóstico no es la enfermedad hepática en sí, sino el riesgo cardiovascular asociado».

Finalmente, explicó la especialista, «estamos asistiendo a una rápida evolución del tratamiento farmacológico de la enfermedad hepática metabólica». La aprobación de nuevas terapias y «los resultados de los ensayos clínicos con fármacos dirigidos tanto al hígado como al eje cardiometabólico están cambiando progresivamente el panorama terapéutico de estos pacientes».

La Dra. Ana Sánchez-Bao ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Nota de descargo de responsabilidad: La información proporcionada en este artículo es solo para fines informativos y no debe considerarse un sustituto del consejo médico profesional. Siempre consulte a su médico o a otro proveedor de atención médica calificado con cualquier pregunta que pueda tener respecto a una afección médica.


Fuente: https://espanol.medscape.com/viewarticle/esteatosis-hep%C3%A1tica-metab%C3%B3lica-adolescentes-2026a1000lyd

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