Las mujeres que se someten a una cirugía por cáncer de mama suelen escuchar que deben reducir la intensidad del ejercicio durante la recuperación. Sin embargo, una nueva investigación sobre el entrenamiento de fuerza intenso pone en entredicho este consejo.
El estudio, realizado con casi 200 mujeres que se habían sometido a una lumpectomía o mastectomía, reveló que un programa de entrenamiento con pesas de 3 meses ayudó a las pacientes a lograr mejoras sustanciales en fuerza, movilidad, equilibrio y composición corporal.
Si bien estudios previos habían analizado el ejercicio de resistencia durante la recuperación de la cirugía de cáncer de mama, este programa elevó la intensidad: la mayoría de las mujeres progresaron hasta levantar entre 45 y 90 kilos, a pesar de que pocas habían realizado entrenamiento de fuerza anteriormente.
«La mayoría de estas pacientes pueden hacer mucho más de lo que pensamos», afirmó el investigador principal, el Dr. Colin Champ, director del Centro de Oncología del Ejercicio y Resiliencia de Allegheny Health Network en Pittsburgh, Estados Unidos.
Los hallazgos se presentaron en la Reunión Anual de The American Society of Breast Surgeons (ASBrS), celebrada en Seattle, Estados Unidos, del 29 de abril al 3 de mayo.
Aumentando la intensidad
Para el análisis, el Dr. Champ y sus colaboradores combinaron los resultados de tres pequeños estudios prospectivos de su programa de fortalecimiento muscular, incluyendo uno que previamente no reportó empeoramiento del linfedema en las pacientes, sino que mostró signos de mejoría.
Los investigadores evaluaron las mejoras físicas y funcionales de las participantes del programa y determinaron si alguno de estos parámetros variaba según la extensión de su cirugía de cáncer de mama.
En total, participaron 197 mujeres, incluyendo 85 que se habían sometido a mastectomías y 112 a lumpectomías; 26 pacientes también se sometieron a una disección de ganglios linfáticos axilares.
Todas las mujeres participaron en el mismo programa supervisado de entrenamiento de fuerza de 3 meses, comenzando en diferentes etapas de su recuperación. Casi la mitad comenzó 3 meses después del diagnóstico.
Según el Dr. Champ, el programa abarca un rango completo de movimiento, con una intensidad de ejercicio que aumenta gradualmente durante un corto período, similar a la que siguen los atletas profesionales en sus inicios de entrenamiento. Los ejercicios específicos incluyen sentadillas divididas, press de banca con mancuernas y remo con mancuernas, realizados 3 días a la semana, durante aproximadamente 45 a 60 minutos.
La mayoría de las participantes, explicó el Dr. Champ, comienzan levantando peso muerto con alrededor de 32 kg (desde el suelo hasta la altura de la cadera). «Si puedes cargar la compra, puedes levantar 27 o 32 kg», señaló.
Cada mes, el peso y las series aumentan, mientras que las repeticiones disminuyen.
«Recientemente tuvimos una mujer de más de 70 años que levantó unos 90 kg» a medida que avanzaba el programa, comentó el Dr. Champ.
Beneficios independientemente del tipo de cirugía
Las mujeres incluidas en este análisis se sometieron a pruebas iniciales y posteriores al programa para evaluar la composición corporal y los parámetros funcionales, incluyendo fuerza, movilidad y equilibrio. Las pacientes sometidas a mastectomía (edad promedio: 51 años) eran más jóvenes que las pacientes sometidas a lumpectomía (edad promedio: 59 años). También tenían mayor probabilidad de haber recibido quimioterapia (45% frente a 27%).
En general, el equipo del Dr. Champ descubrió que ambos grupos quirúrgicos mostraron mejoras estadísticamente significativas en los porcentajes de masa muscular y grasa corporal a lo largo del programa, con un aumento promedio de 1 punto porcentual en la masa muscular y una disminución de 1,5 puntos porcentuales en la grasa corporal.
Asimismo, las puntuaciones de movimiento funcional, la fuerza de agarre, las cargas levantadas y el equilibrio también mejoraron, con beneficios comparables independientemente del tipo de cirugía o de si se realizó una linfadenectomía.
Según el Dr. Champ, al final de la tercera semana del programa, la mayoría de las mujeres podían levantar 45 kg en peso muerto. Y a los tres meses, muchas eran capaces de levantar 90 kg.
El Dr. Champ calificó los resultados de alentadores y espera que ayuden a cambiar la mentalidad tradicional de que el entrenamiento de fuerza intenso es demasiado exigente después de una cirugía de cáncer de mama.
Una cirujana oncóloga que no participó en el estudio coincidió.
«Esto nos da algo concreto que decir a las pacientes», afirmó la Dra. Tina Hieken, de la Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos. “Tenemos más datos para afirmar que es seguro que hagan ejercicio».
La Dra. Hieken, quien presidió el comité del programa científico de la reunión, también señaló que los hallazgos se aplican a mujeres de todos los niveles de condición física.
Por su parte, la Dra. Hieken ya anima a sus pacientes a caminar y pasar tiempo al aire libre, en parte por los beneficios para el bienestar mental.
Ante la gran incertidumbre que enfrentan las pacientes tras un diagnóstico de cáncer, añadió: «Esto es algo que cada persona puede controlar».
El Dr. Champ y la Dra. Hieken declararon no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Este contenido se tradujo de la edición en inglés de Medscape.
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