Aumento de infecciones respiratorias, disminución de la capacidad pulmonar, así como ansiedad y depresión son algunas de las afectaciones que presentaron trabajadores que laboran al aire libre en Ciudad de México tras las contingencias ambientales de 2024.

«Lo que encontramos fue revelador: estas personas presentaron problemas de tipo alérgico, como conjuntivitis, presencia de espasmo bronquial, aumento de infecciones respiratorias, rinitis y también, algo importante, detectamos que tenían problemas tanto de ansiedad como de depresión», indicó el Dr. Alejandro Hernández Solís, jefe del servicio de la Unidad de Neumología del Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga y autor principal del estudio.
El estudio, transversal y descriptivo, analizó los efectos de los altos niveles de contaminación; para ello se entrevistó y se realizaron espirometrías a 300 vendedores ambulantes de la capital del país, quienes representan una población vulnerable —debido a que están expuestos la mayor parte del día a los efectos de la contaminación atmosférica—, con el fin de observar las afectaciones a su salud después de los episodios de contingencias ambientales.
Efectos de la contaminación atmosférica en la población vulnerable
En 2024 se declaró en nueve ocasiones contingencia ambiental, a causa de que los límites de ozono rebasaron las concentraciones establecidas en la normativa. El ozono es un contaminante formado por una reacción fotoquímica entre emisiones primarias en presencia de la radiación solar. Entre las 13:00 y las 19:00 horas es el periodo del día en que los altos niveles de ozono representan un mayor riesgo para la salud.
A los y las participantes del estudio se les aplicó un cuestionario en diferentes delegaciones de la zona centro de la Ciudad de México, y también se les realizó una espirometría simple para conocer su función pulmonar. Los datos se registraron en las 24 horas posteriores a la última contingencia ambiental. La muestra se calculó por conveniencia.
El Dr. Guillermo Velázquez Sámano, jefe del servicio de Alergia e Inmunología en el Hospital General de México Dr. Eduardo Liceaga y coautor del estudio, detalló los resultados de la investigación: aumento de la expectoración (52 %), infecciones respiratorias recurrentes (44,3 %), cefalea (39,6 %), tos (35 %), irritación laríngea (34 %), prurito nasal (30 %), disnea (26 %), vértigo (22 %), conjuntivitis (20,6 %) y dolor torácico (19,6 %). Además, se identificó una importante disminución de la capacidad pulmonar, hasta en 60 %. De este grupo que redujo su capacidad pulmonar, 44 % tuvo exacerbación de enfermedades, como asma y enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
«La idea del estudio también era medir la capacidad pulmonar, por eso realizamos espirometrías a esta población vulnerable. Encontramos alteraciones en la fisiología y la mecánica pulmonar, lo cual evidentemente revela que la contaminación es un problema que provoca alteraciones importantes en la salud de poblaciones vulnerables», explicó el Dr. Hernández Solís.
Otro hallazgo de la investigación fue que 26 % de los individuos presentaron depresión y 26 % ansiedad, lo que sugiere que la exposición prolongada a contaminantes como el ozono y las partículas PM2.5 aumenta el riesgo de depresión y ansiedad, como han indicado otros estudios.
La contaminación ambiental agrava los síntomas de cuadros respiratorios
La investigación detalla que la exposición a contaminantes ambientales influye en la adecuada homeostasis de las mucosas respiratorias, lo cual provoca un aumento de cuadros de rinitis alérgica. La contaminación del aire afecta el asma y la rinitis de manera variable, dependiendo del tipo de contaminante, el fenotipo de rinitis y la sensibilización alérgica.

Karen Nava Castro, Ph. D. en Ciencias Biomédicas, explicó que la exposición a contaminantes como el ozono se asocia a complicaciones de cuadros respiratorios, en especial, en pacientes con enfermedades previas como asma o alergias. «El ozono entra por vía aérea y llega a los pulmones; se trata de un agente oxidante, por lo que genera daño en la mucosa del pulmón, causando inflamación. En pacientes con daños previos, como los fumadores, se exacerban los síntomas de cuadros respiratorios», detalló.
La también investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM comentó que el ozono no es el único contaminante que inhala la población, también el material particulado (PM10 y PM2.5). Las partículas PM2.5, al ser de menor tamaño, llegan a los bronquios y bronquiolos; incluso, pueden alcanzar el cerebro o diferentes tejidos, por lo cual implican un riesgo mayor para la salud.
La exposición a partículas PM10 y PM2.5 incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Estudios previos mostraron que un aumento de PM2.5 se asoció con un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca, mientras que exposición a PM10 elevó el riesgo de hipertensión pulmonar sistémica y fibrilación auricular.
Necesario investigar más sobre este problema de salud pública
El equipo autoral reconoce como fortaleza de este estudio que aporta evidencia sobre el impacto de la contaminación atmosférica y las enfermedades respiratorias en una población constantemente expuesta a sustancias contaminantes, como los trabajadores ambulantes. Reconocen que la investigación presenta más preguntas que respuestas, las cuales deberán resolverse en futuras investigaciones.
El Dr. Guillermo Velázquez-Samano resaltó que uno de los aciertos de este trabajo es «abordar un problema de salud pública importante, como la contaminación atmosférica y su impacto en enfermedades respiratorias como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, entre otras». No obstante, reconoció que la investigación tiene limitaciones.
El Dr. Hernández Solís comentó que la principal limitación del estudio es su diseño transversal; asimismo, el tamaño de la muestra limita la generalización de los resultados a toda la población. Subrayó la importancia de realizar más trabajos epidemiológicos en el futuro, para fortalecer y generalizar los hallazgos.
«Al tener estas limitaciones podemos decir que hay afecciones de la vías respiratorias tras las contingencias, pero en una población muy específica. Es necesario hacer estudios y diagnóstico en la población general del país», apuntó.
El autor principal destacó que hay muchas líneas de investigación en las cuales se puede trabajar para obtener mayor información sobre los efectos de la contaminación atmosférica en la población. «Pese a ser un problema de salud pública, son pocos los estudios que se han realizado (en México) en la población en general, mucho menos en grupos como los niños», comentó.

José Luis Texcalac, Ph. D. en Geografía, investigador de la dirección de Salud Ambiental del INSP, detalló que los efectos en la salud de la contaminación atmosférica van más allá de la afección a las vías respiratorias. Advirtió sobre la importancia de generar más investigaciones que aborden la relación de los altos niveles de contaminación con el bajo peso al nacer, el cáncer de pulmón, problemas cardiovasculares, condiciones de salud mental, etcétera, y que esos trabajos se utilicen para generar políticas públicas orientadas a proteger la salud de la población.
Asimismo, confirmó que se requiere información actualizada año con año sobre el número de decesos en el país asociados a la mala calidad del aire, el número de ingresos a urgencias por afecciones respiratorias, entre otros datos que contribuyan a evaluar los efectos de las emisiones contaminantes.
Dejar de normalizar la contaminación
Para Texcalac la población ha normalizado las contingencias ambientales, por ello resaltó la importancia de mejorar la comunicación sobre los riesgos a la salud que implican.
«Necesitamos entender que no existen las temporadas de contingencias; sino que son eventos extraordinarios que no deberían presentarse. Llamarles temporadas es normalizar los altos niveles de contaminación. Estos episodios no deberían suceder. Los tomadores de decisiones deberían enfocar sus esfuerzos para que se presenten con menor frecuencia», observó.
Comentó que todos los días, aunque no se declare contingencia, tanto las autoridades como la ciudadanía deben permanecer atentos a la calidad del aire y tomar medidas que protejan la salud, como evitar realizar actividades al aire libre durante el día.
Medidas para reducir la contaminación
La Dra. Teresa Fortoul Van der Goes, neumóloga y académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, comentó que el problema de la contaminación atmosférica es multifactorial, se requiere de la coordinación tanto del gobierno como de todos los sectores de la sociedad para generar soluciones que atiendan cada una de las dimensiones de esta problemática. Desde reducir el uso de vehículos, incrementar las energías limpias, fomentar medios de transporte que no generen emisiones contaminantes, hasta impulsar el uso de cubrebocas en población vulnerable como niños, niñas, adultos y adultas mayores cuando exista mala calidad del aire.
«Es necesario trabajar en leyes que mejoren la calidad del aire, que prohíban la deforestación; se requieren estímulos para incentivar la sustitución de vehículos viejos por nuevos que contaminen menos. Debemos encontrar soluciones en conjunto», concluyó.
Ninguno de los entrevistados declaró tener algún conflicto de interés económico pertinente.
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