Unos de los mayores retos a los que se enfrentan los sistemas nacionales de salud de todos los países es cómo tratar de la mejor manera posible a aquellas personas que sufren de patologías que no tienen cura ni tratamiento, dejando a los cuidados paliativos como una única opción terapéutica para mitigar su sufrimiento. La gravedad del problema, más de 70 millones de personas en el mundo experimentan sufrimiento relacionado con la salud susceptible de cuidados paliativos cada año, se ve pronunciada por el hecho de que más del 85 % de los casos, principalmente en países de ingresos bajos y medios no reciben el tratamiento adecuado.
Además, “debemos tener en cuenta que, dado el cada vez mayor envejecimiento de la población con el consiguiente aumento de prevalencia de enfermedades crónicas, el número de pacientes que tienen necesidades paliativas irá a más”, puso en contexto para Univadis España el Dr. Joaquim Julià-Torras, Codirector de la Cátedra WeCare de la Universitat Internacional de Cataluña (UIC) en Barcelona y Jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Institut Català d’Oncologia (ICO) Badalona.
Como sucede con todos los problemas de gran envergadura, no existe una solución única y sencilla de implementar. Sin embargo, hay un factor común a la gran mayoría de las personas que requieren de cuidados paliativos: desean permanecer hasta el final de sus vidas en su entorno, evitando en todo lo posible ser ingresadas y fallecer en el hospital.
Integración de Cuidados Paliativos
Para ello, es imprescindible integrar los cuidados paliativos en la atención primaria. En este contexto, un grupo internacional de expertos en cuidados paliativos, entre los que se encuentran miembros de la UIC, han analizado la evidencia disponible para proponer cuál sería la forma de conseguir realizar esta integración de forma óptima. Sus conclusiones han sido recientemente publicadas en The Lancet Primary Care.
Claves para una integración exitosa
Para que se produzca una integración exitosa de los cuidados paliativos dentro del servicio de atención primaria se han de cumplir los siguientes seis puntos: “Primero, identificar precozmente a las personas con necesidades paliativas. Segundo, ofrecer atención paliativa básica en todos los niveles, especialmente en primaria, residencias, hospital y domicilio. Tercero, reservar los equipos especializados para casos complejos. Cuarto, disponer de formación reglada y competencias definidas. Quinto, garantizar acceso a medicamentos esenciales. Y sexto, coordinar lo sanitario con lo social y comunitario,” enumeró el Dr. Julià-Torras.
Para conseguirlo, se ha de trabajar sobre tres pilares: formación adecuada de los profesionales, organización del sistema y que haya voluntad política. De ellos, donde mayor margen de mejora hay en España es en la organización del sistema, porque “incluso habiendo buenos profesionales y existiendo buena voluntad política, esta acaban chocando con circuitos asistenciales que siguen siendo fragmentados, reactivos y hospitalocéntricos.”
Sin embargo, hay que tener muy presente que estos tres vértices no pueden trabajarse por separado, ya que “están claramente interrelacionados y se retroalimentan: si no hay prioridad política, no hay recursos ni estándares; si no hay formación, los profesionales no identifican antes ni comparten lenguaje clínico; y si no hay organización, todo depende del compromiso individual de equipos concretos,” justificó el Dr. Julià-Torras.
Integración sin sobrecarga en atención primaria
Ante el temor que la integración suponga una sobrecarga de trabajo para unos equipos de atención primaria ya de por sí muy tensionados, “la clave es entender que integrar paliativos no significa convertir a primaria en ‘especialista en todo’, sino darle herramientas, criterios y soporte. Un modelo razonable es el de cuidados paliativos generalistas apoyados por especialistas: primaria identifica, valora, acompaña y resuelve lo básico; los equipos especializados intervienen cuando hay complejidad clínica, refractariedad sintomática, conflicto ético o gran carga familiar.”
Un trabajo conjunto necesario
Según el artículo de The Lancet Primary Care, “esto significa que los cuidados paliativos no deben quedar encerrados en unidades especializadas. La atención paliativa básica debe formar parte de la competencia habitual de medicina de familia, enfermería, residencias, medicina interna, geriatría, cardiología, oncología, etc.”
Por su parte, “los especialistas entrarían como apoyo en los casos complejos: síntomas refractarios, sedación paliativa cuando está indicada, decisiones difíciles, alta carga psicosocial o espiritual, coordinación compleja entre niveles o formación avanzada de los equipos.”
Práctica clínica y ventajas
Una vez puestas las bases “teóricas” para favorecer la integración de los cuidados paliativos en la atención primaria, es necesario definir cuáles son los pasos que deberían darse en la práctica clínica diaria. El primero sería “incorporar de manera más sistemática en la atención primaria la identificación precoz de pacientes con necesidades paliativas.”
Cuando los cuidados paliativos se incorporan de forma precoz a la atención primaria, disminuyen intervenciones de bajo valor, pruebas innecesarias, visitas evitables a urgencias y hospitalizaciones al final de la vida que no siempre mejoran la calidad de vida del paciente.
Para que esta integración se realice de forma satisfactoria, es necesario destinar recursos económicos, “pero esto no debe verse como un coste añadido, sino como una inversión para mejorar la eficiencia del sistema.”
La realidad en España
En Europa, el Atlas Europeo de Cuidados Paliativos de 2025 sitúa a España en el puesto 25 de 53 y remarca que los principales puntos a mejorar son la formación universitaria.”
Esto hace que la realidad en nuestro país sea “ambivalente. Por un lado, ha habido avances: existen estrategias autonómicas, más servicios especializados y experiencias de éxito. Por otro lado, el crecimiento ha sido insuficiente y desigual.”
Para mejorar la situación, deberían tomarse “tres decisiones de fondo. La primera, hacer obligatoria y transversal la formación en paliativos en grados y especialidades. La segunda, definir estándares claros sobre qué debe ofrecer un equipo hospitalario, domiciliario o consultor. Y la tercera, apostar por un modelo programático, no solo por servicios aislados.”
Los conflictos de interés de los autores pueden consultarse en la publicación original. El Dr. Joaquim Julià-Torras declaró no tener ningún conflicto de interés.
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