Introducción
Una mujer de unos 80 años con enfermedad de Alzheimer en fase moderada acudió a la consulta con rigidez en las extremidades, pasos cortos, salivación excesiva y caídas frecuentes. Se trataba de un caso de parkinsonismo iatrogénico provocado por el aumento progresivo de la dosis de risperidona para controlar un delirio infeccioso. Tras la suspensión supervisada del fármaco, en un mes la paciente volvió a alimentarse y a caminar.
El Dr. Eduardo Canteiro Cruz, médico geriatra y director administrativo de la Sociedad Brasileña de Geriatría y Gerontología, alerta sobre el uso inadecuado de fármacos en personas mayores. En Brasil, entre el 22 % y el 54 % de estas personas reciben al menos un medicamento potencialmente inapropiado, lo que refleja un grave problema en la atención geriátrica.
Riesgos de la Polifarmacia
La polifarmacia es un fenómeno común en la población mayor. Con el aumento de la fragilidad y las comorbilidades, es importante considerar que el uso de ciertos medicamentos puede exacerbar problemas como la hipotensión ortostática, la sedación excesiva y el delirio. Benzodiazepinas y otros depresores son especialmente peligrosos en estos pacientes, incrementando el riesgo de caídas y deterioro cognitivo.
Además, medicamentos con alta carga anticolinérgica pueden provocar confusión mental y problemas gastrointestinales. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) también representan un riesgo significativo debido a la posibilidad de hemorragias y daño renal, especialmente en adultos mayores.
Desprescripción Metódica
El proceso de retirar medicamentos debe ser cuidadoso y progresivo. La desprescripción no significa la omisión de terapias esenciales, sino una reevaluación adecuada basada en el pronóstico y el estado funcional del paciente. Es fundamental evitar la interrupción brusca de medicamentos como benzodiazepinas y opioides, que pueden causar efectos de abstinencia graves.
La planificación debe incluir al paciente y sus cuidadores, y el proceso puede ser apoyado mediante herramientas como el protocolo CEASE y el modelo SHARE. La comunicación con familiares sobre la necesidad de ajustar los tratamientos según el envejecimiento del cuerpo es crucial para una gestión efectiva de la medicación.
Colaboración entre Profesionales de Salud
El médico geriátrico debe colaborar activamente con otros profesionales de la salud para asegurar que el plan de desprescripción no se vea afectado por nuevas hospitalizaciones. La creación de un documento de desprescripción puede ayudar a mantener la continuidad del cuidado.
Finalmente, las estrategias no farmacológicas deberían ser consideradas como alternativas efectivas para el manejo de condiciones como el insomnio y la ansiedad. El fortalecimiento muscular y las terapias conductuales han demostrado ser eficaces y deben ser prescritas con la misma seriedad que un medicamento.
Conclusión
La revisión y la adecuada gestión de la terapia farmacológica en pacientes mayores son imperativos para mejorar su calidad de vida y minimizar riesgos asociados. El papel del médico es clave para escuchar, entender y construir un plan de tratamiento que respete las necesidades cambiantes de la población geriátrica. Este contenido es meramente informativo y no sustituye la consulta médica. Siempre debe buscarse consejo profesional antes de realizar cambios en los tratamientos.
- Actividades exclusivas para profesionales de la salud (advisory boards, cobertura de congresos, webinars)
- Guardá los artículos que te sirven para ver más tarde
- Recibí cada semana lo más relevante de tu especialidad







