La crononutrición consiste en adaptar los horarios de comida al ritmo circadiano del organismo, puede influir de forma significativa en la homeostasis metabólica, incluso con un aporte energético comparable. Numerosos procesos metabólicos presentan una periodicidad de 24 horas y son sensibles a la alternancia entre el día y la noche, influidos tanto por los ritmos circadianos centrales como periféricos propios de los distintos órganos. Este es el caso, en particular, de la secreción y la sensibilidad a la insulina, la síntesis hepática de glucosa o la regulación de la presión arterial, con particularidades según el sexo biológico.
Un estudio basado en la cohorte francesa NutriNet-Santé sugiere que determinados perfiles de consumo alimentario podrían ser perjudiciales, favoreciendo la aparición de síndrome metabólico con el paso del tiempo, en especial algunas formas de restricción alimentaria durante el día. Estos hallazgos podrían contribuir a explicar cómo las elecciones alimentarias con diferente grado de sincronización con los ritmos metabólicos circadianos se asocian con el pronóstico. Los datos se publicaron recientemente en Scientific Reports.
Diferencias según el sexo
En este estudio, el equipo de investigación utilizó los registros alimentarios que las y los participantes de la cohorte francesa NutriNet-Santé completaban cada seis meses, indicando la naturaleza y la cantidad de los alimentos consumidos durante tres periodos diferentes de 24 horas, asignados al azar a dos días laborables y un día del fin de semana.
Quienes participaron debían anotar todos los alimentos y bebidas consumidos, así como el horario exacto de cada ingesta. Las evaluaciones clínicas y biológicas permitieron identificar 1.936 nuevos diagnósticos de síndrome metabólico durante el seguimiento de 16.436 personas a lo largo de dos años. Se utilizó un análisis de componentes principales para agrupar los parámetros relacionados con los horarios y la ingesta energética en un único perfil, en lugar de estudiar cada variable por separado.
Así, en mujeres, retrasar la primera comida del día se asoció a un aumento de 9 % de riesgo de síndrome metabólico [1,02–1,16]. Cuando esta comida se realizaba después de las 8:00 a. m., cada hora adicional de ayuno se asociaba con un aumento de 11 % del riesgo relativo [1,04–1,20]. En hombres, el riesgo de síndrome metabólico pareció depender de la distribución de la ingesta entre la mañana y la tarde o noche: cada aumento de 10 % de la ingesta energética incrementó el riesgo de síndrome metabólico un 12 % [1,04–1,20] entre quienes presentaban un consumo energético elevado después de las 5:00 p. m. Por el contrario, quienes realizaban una primera comida del día rica en energía presentaron un menor riesgo de síndrome metabólico (riesgo relativo [RR]: 0,89 [0,84-0,95]).
Estas asociaciones se mantuvieron al considerar el número total de ingestas y el desfase en los horarios de alimentación entre los días laborables y el fin de semana.
La evidencia sobre los beneficios metabólicos del ayuno intermitente sigue siendo limitada
Este estudio podría sugerir que el beneficio potencial del ayuno intermitente se anula, o incluso se invierte, cuando las mujeres finalizan el ayuno demasiado tarde. Una revisión publicada en 2021 llegó a una conclusión similar al describir que una ventana de alimentación temprana durante el día se encuentra más sincronizada con los ritmos metabólicos, mientras que su desplazamiento hacia horarios más tardíos podría resultar menos beneficioso para el equilibrio glucémico y lipídico.
Sin embargo, el equipo autoral del estudio recomienda interpretar los hallazgos con cautela, ya que la duración mediana del ayuno nocturno entre quienes participaron en la cohorte NutriNet fue de solo 11,7 horas y fueron muy pocas las personas (0,6 %) que practicaron el ayuno intermitente durante más de 16 horas. Por lo tanto, no es posible extrapolar completamente los resultados relacionados con una primera comida tardía, después de las 8:00, a una práctica estructurada de ayuno intermitente.
De cualquier forma, este tipo de ayuno se ha popularizado considerablemente en los últimos años. Este enfoque se basa, entre otros principios, en que a partir de aproximadamente la hora 12 de ayuno se produciría un cambio metabólico, con una transición desde la utilización de glucógeno hacia una mayor utilización de grasas.
En cuanto a la evidencia clínica, los datos científicos que describen el impacto del ayuno intermitente siguen siendo insuficientes, como muestra una revisión reciente. Esta sugiere que la flexibilidad para elegir los horarios de ingesta puede favorecer la adherencia a largo plazo y contribuir a mantener el equilibrio nutricional, a diferencia de protocolos excesivamente estrictos, como aquellos que limitan especialmente la ingesta durante la cena. Sin embargo, al igual que la información publicada en 2021, reconoce que los hallazgos de los estudios clínicos son heterogéneos, principalmente porque los protocolos y los perfiles de las y los participantes varían considerablemente de un estudio a otro.
En cuanto a la seguridad, un metanálisis que reunió 15 estudios clínicos concluyó que no se observaron efectos adversos relevantes en personas adultas con sobrepeso u obesidad que practicaban ayuno intermitente, excepto un riesgo ligeramente mayor de mareos entre quienes desplazaban la ventana de alimentación hacia horarios más tardíos en comparación con el resto. La mayoría de los estudios no notificó efectos adversos graves, pero un ensayo clínico que comparó el ayuno con la restricción calórica menciona, no obstante, un caso de anorexia mental atípica potencialmente relacionado con la intervención.
En cualquier caso, los horarios de las comidas y la distribución de la ingesta energética a lo largo del día constituyen, sin duda, estrategias complementarias a las recomendaciones nutricionales clásicas relativas a la ingesta energética diaria y al equilibrio nutricional. Estas recomendaciones probablemente deban adaptarse también según el sexo biológico.
Este contenido se tradujo de Univadis Francia, parte de la red profesional de Medscape.
Disclaimer: Esta información es solo para fines educativos y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulte a un médico o a otro proveedor de salud calificado con cualquier pregunta que tenga respecto a una condición médica.
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