Los bacteriófagos, o fagos, son virus que infectan selectivamente a las bacterias, se replican en su interior y, en última instancia, destruyen las células bacterianas. Se estudian como complemento o alternativa a los antibióticos, sobre todo ahora que la resistencia a los antimicrobianos limita las opciones de tratamiento convencionales.
Este enfoque podría beneficiar a pacientes en quienes la antibioticoterapia convencional ya no resulta eficaz. Entre sus posibles aplicaciones se incluyen las siguientes:
- Infecciones respiratorias crónicas.
- Infecciones sistémicas graves.
- Infecciones de huesos, articulaciones, cutáneas u otorrinolaringológicas.
La terapia con fagos ya se utiliza en países como Bélgica y Estados Unidos, aunque en Europa Occidental todavía se ofrece principalmente fuera de la atención estándar. Los enfoques actuales incluyen tratamiento individualizado, programas nacionales especiales, preparación en farmacias hospitalarias y ensayos clínicos. Sin embargo, Europa aún no cuenta con un marco jurídico y normativo armonizado que permita ofrecer ampliamente las terapias con fagos en la práctica clínica habitual.
Terapia fágica personalizada
Un grupo de trabajo internacional liderado por la Sociedad Alemana de Enfermedades Infecciosas, formado por 20 sociedades profesionales, asociaciones de pacientes, autoridades reguladoras y 18 expertos internacionales, elaboró una guía para la terapia personalizada con fagos, que contiene más de 60 recomendaciones que abarcan selección y análisis de los fagos, infraestructura, preparación y control de calidad, administración, seguimiento, documentación e investigación futura. También se creó un registro como parte del desarrollo de la guía, declaración de consenso publicada en Nature Medicine.
«Dado que los fagos actúan de forma muy específica contra sus hospederos bacterianos, es necesario identificar un fago adecuado para cada tratamiento y someterlo a pruebas frente a la cepa bacteriana que causa la infección actual», afirmó la Dra. Silvia Würstle, investigadora del Departamento de Medicina Interna II, División de Enfermedades Infecciosas, Facultad de Medicina Universitaria de Fráncfort.
«También es importante adoptar un enfoque interdisciplinario», afirmó la Dra. Annika Y. Classen, especialista en medicina interna y enfermedades infecciosas, y autora de la guía.
Evaluación interdisciplinaria
La guía propone que cada caso se evalúe mediante un enfoque interdisciplinario en el que participen médicos responsables del tratamiento, microbiólogos clínicos y expertos reconocidos en fagos. Antes de iniciar el tratamiento, el fago seleccionado debe someterse lo antes posible a pruebas de compatibilidad con la cepa bacteriana actual, lo que se conoce como «compatibilidad del fago». Esto es importante porque la susceptibilidad bacteriana a los fagos puede cambiar con el tiempo.
La Dra. Würstle señala que la terapia con fagos personalizada puede considerarse cuando las opciones de tratamiento establecidas son ineficaces, no están disponibles o resultan inadecuadas. Hasta la fecha, la investigación clínica ha indicado un perfil de efectos adversos favorable cuando los fagos se fabrican y administran de acuerdo con las normas de calidad idóneas. Sin embargo, su eficacia aún no se ha demostrado suficientemente en ensayos clínicos controlados.
Un siglo de fagos
Los fagos se han utilizado desde hace más de 100 años. En 1919, un niño de 12 años con disentería grave fue tratado con fagos. El renovado interés por los fagos refleja el creciente desafío que suponen las infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos en la práctica clínica.
«Necesitamos complementar nuestras estrategias antibióticas. Sin embargo, actualmente no están llegando al mercado nuevos antibióticos en las cantidades que necesitamos para abordar estos problemas de resistencia», afirmó la Dra. Classen.
Primeras experiencias clínicas
La Dra. Würstle trató con éxito diez pacientes con fagos en Fráncfort. «Todos los pacientes se han beneficiado de este tratamiento», informó. Los fagos están disponibles en formulaciones para administración intravenosa, inhalación, administración nasal y como hidrogel estéril para heridas.
Sin embargo, los fagos no son una cura milagrosa. En una serie de casos belga de 100 pacientes tratados, el estado clínico mejoró en 77%. No obstante, estos hallazgos no pueden sustituir la evidencia procedente de ensayos clínicos controlados.
La evidencia sigue siendo limitada
La Dra. Classen confirma que esta guía aún no ofrece recomendaciones terapéuticas directas. «Hay muy pocos estudios que demuestren la eficacia de los fagos. Por tanto, no podemos decir: ‘Utilice estos fagos específicos cuando un paciente tenga neumonía’», resaltó.
Basándose en el número de pacientes hospitalizados con patógenos multirresistentes, el Dr. Rupp estimó que aproximadamente 10.000 pacientes en Alemania podrían beneficiarse de la terapia con fagos.
Disclaimer: La información proporcionada es solo con fines educativos y no constituye un consejo médico. Siempre consulte a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento o terapia.
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