Los niveles de ácido hipúrico constituyen un biomarcador válido de fragilidad: así lo ha determinado un grupo de investigadores del Instituto de Investigaciones Farmacológicas Mario Negri de Milán, tras examinar a casi 1.500 personas mayores en Italia, a las que se realizó un seguimiento durante un periodo de entre 8 y 9 años. Los resultados del estudio, publicado en la revista npj Aging, sugieren que este biomarcador —cuyos niveles plasmáticos se ven influidos por el consumo de frutas y verduras en la dieta— podría utilizarse para planificar intervenciones destinadas a promover un envejecimiento saludable.
Dos cohortes bajo la lupa
Los autores del estudio analizaron dos cohortes: InCHIANTI (Envejecer en Chianti), un estudio iniciado en 1998 (con seguimientos en 2001, 2004 y 2007) que reclutó a personas de 65 años o más residentes en dos municipios cercanos a Florencia para investigar los factores de riesgo de la discapacidad relacionada con el envejecimiento; e InveCe. Ab (Envejecimiento Cerebral en Abbiategrasso), un estudio iniciado en 2010 (con seguimientos en 2012, 2014 y 2018) en la provincia de Milán para recopilar datos sobre el envejecimiento cerebral y la progresión de la demencia en personas de 70 años o más. El análisis incluyó a los participantes que no presentaban fragilidad al incorporarse a la cohorte (InChianti: n = 534, 55,4 % mujeres; InveCe.Ab: n = 912, 53,8 % mujeres).
El estado de fragilidad se evaluó utilizando dos escalas clínicas: el índice de fragilidad (un índice que combina déficits en distintos ámbitos funcionales en una puntuación compuesta) y el fenotipo frágil (una clasificación basada en cinco criterios [pérdida de peso, agotamiento, debilidad, lentitud al caminar y actividad física reducida]). A partir de los hábitos alimentarios declarados, los participantes se dividieron en tres grupos según el consumo de frutas y verduras (bajo, medio, alto). Los niveles plasmáticos de ácido hipúrico se cuantificaron mediante espectrometría de masas.
Un marcador influido por los hábitos alimenticios
Los valores medianos de las concentraciones de ácido hipúrico fueron significativamente más bajos en los participantes frágiles que en los no frágiles, según la evaluación mediante el índice de fragilidad, en ambas cohortes. En el análisis longitudinal, los niveles plasmáticos más elevados de ácido hipúrico se asociaron significativamente con un menor riesgo de fragilidad (InCHIANTI: p = 0,026; InveCe.Ab: p = 0,044).
«Nuestros resultados, tanto transversales como longitudinales, han demostrado sistemáticamente una asociación significativa entre la disminución de los niveles plasmáticos de ácido hipúrico y el aumento del riesgo de fragilidad, evaluado mediante la escala del índice de fragilidad, en adultos mayores de 65 años», escriben los autores del estudio, precisando que esta asociación seguía siendo significativa incluso tras tener en cuenta posibles factores de confusión, entre ellos la edad, el sexo, el nivel educativo, el índice de masa corporal (IMC), la función renal y la función hepática.
Por el contrario, no se observaron asociaciones estadísticamente significativas entre el ácido hipúrico y el fenotipo frágil (clasificación utilizada únicamente en el estudio InCHIANTI). Los investigadores plantean la hipótesis de que esto podría deberse a que el fenotipo frágil hace hincapié en los atributos de fragilidad física, mientras que el índice de fragilidad capta déficits acumulativos y deterioros funcionales más amplios que reflejan mejor los cambios fisiológicos que influyen en las vías biosintéticas del ácido hipúrico. «En consonancia con estos resultados, observamos que las personas mayores frágiles consumían con menos frecuencia frutas y verduras, que son las principales fuentes alimentarias de ácido hipúrico», informan.
«Es importante destacar que nuestros resultados ponen de manifiesto que los niveles plasmáticos de ácido hipúrico tienden a aumentar con la edad en personas no frágiles, lo que subraya la importancia de la disminución de los niveles de ácido hipúrico como indicador de vulnerabilidad en las personas mayores», añaden. Su conclusión es que «los niveles bajos de ácido hipúrico en plasma pueden servir como marcador de fragilidad, potencialmente relacionado con un menor consumo de frutas y verduras».
Este contenido fue publicado originalmente en Univadis Italia.
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