Detección innovadora
Una prueba de detección de retinopatía diabética practicada en atención primaria por un equipo del Hospital de Clínicas de Porto Alegre (HCPA), en Brasil, con un dispositivo equipado con un teléfono inteligente y el apoyo de inteligencia artificial (IA), demostró una sensibilidad de 100 % sin falsos negativos.
El equipo concluyó que esta tecnología puede evitar derivaciones innecesarias a especialistas y ayudar a priorizar pacientes con alteraciones en la retina que necesitan una evaluación presencial y tratamiento para prevenir complicaciones oculares graves.
Estudio de detección de retinopatía diabética
El estudio observacional transversal prospectivo para detectar alteraciones en la retina de personas con diabetes se llevó a cabo en 134 pacientes con diabetes de tipo 2 inscritos en el Programa Nacional de Salud Familiar (PNSF) de Brasil.
Se utilizó un retinógrafo portátil acoplado a un teléfono inteligente, conectado a un sistema de almacenamiento en la nube. El sistema, desarrollado en Brasil, permite realizar los exámenes sin necesidad de midriasis.
Las imágenes se analizaron en tiempo real por un oftalmólogo general y un software de inteligencia artificial, capaz de detectar alteraciones en la retina y clasificar las imágenes mediante un indicador con código de colores: verde (baja probabilidad de alteración); amarillo (probabilidad media); y naranja o rojo (alta probabilidad).
Un especialista en retina validó el diagnóstico. Se excluyó a ocho participantes por la baja calidad de las imágenes.
El examen demostró una sensibilidad de 100 % (intervalo de confianza de 95 % [IC 95 %]: 88,8 a 100), una especificidad de 66,3 % (IC 95 %: 55,9 a 75,7), un valor predictivo negativo de 100 % (IC 95 %: 94,3 a 100) y un valor predictivo positivo de 49,2 % (IC 95 %: 36,4 a 62,1). La prevalencia de retinopatía diabética fue de 24,6 %.
La Dra. Leila Beltrami Moreira, Ph. D., líder de la investigación, excoordinadora y actual colaboradora del Núcleo de Evaluación de Tecnologías en Salud del Hospital de Clínicas de Porto Alegre, y profesora de Metodología de Investigación, evaluó el método como una buena herramienta diagnóstica para la evaluación inicial del paciente y para orientar sobre la necesidad de derivarlo a oftalmología.
Destacó que estudios realizados en otras poblaciones también han demostrado un buen desempeño de la estrategia. Aunque reconoció que la evaluación podría reproducirse en otros servicios de atención primaria, consideró que la evidencia es suficiente para su adopción. «Desde mi punto de vista, los datos ya son suficientes para que se implemente en la atención primaria», afirmó.
El Dr. Fernando Malerbi, oftalmólogo, coordinador del Departamento de Salud Ocular de la Sociedade Brasileira de Diabete (SBD), quien no participó en la investigación, comentó a Medscape en portugués: «Esta modalidad de detección está en consonancia con lo que nosotros, en la sociedad, consideramos uno de los pilares de la prevención de la ceguera por diabetes, ya que la retinopatía diabética es una causa importante de ceguera, para la cual existen modalidades de tratamiento bien establecidas y eficaces, siempre y cuando el diagnóstico se realice en el momento adecuado».
El Dr. Malerbi coincidió en que el equipo, que viene con su propio teléfono inteligente —sin posibilidad de instalarlo en dispositivos personales— permite obtener imágenes de buena calidad en la atención primaria. Sin embargo, subrayó que, en la actualidad, estas imágenes deben ser evaluadas por especialistas. La evaluación remota es posible gracias a la conectividad inalámbrica a internet del dispositivo, lo cual permite aplicaciones de telemedicina.
La recomendación también considera las limitaciones normativas vigentes. Según el Dr. Malerbi, aunque el uso de retinógrafos portátiles y de la telemedicina ya cuenta con respaldo legal en Brasil, el empleo de algoritmos automáticos de inteligencia artificial en el área aún carece de una regulación específica. «En este momento, la inteligencia artificial sólo puede utilizarse para apoyar a profesionales médicos o en protocolos de investigación», advirtió.
No obstante, el Dr. Malerbi reconoció un gran potencial para la incorporación de este tipo de tecnología a corto o mediano plazo, sobre todo por la ayuda que puede ofrecer en cuestiones de salud pública, como la detección de la retinopatía diabética y la prevención de la ceguera.
La necesidad en la atención primaria
Según las guías brasileñas e internacionales, todo paciente con diagnóstico de diabetes debe someterse a evaluaciones anuales de la retina. «Nuestro sistema de salud tiene algunos cuellos de botella», reconoció la Dra. Beltrami Moreira. «La espera de pacientes derivados para realizarse una retinografía, que es el estándar para el diagnóstico de la retinopatía diabética, puede llegar a ser de hasta un año, a veces incluso más».
En opinión de la investigadora, el principal beneficio de la retinografía en la atención primaria, realizada por profesionales debidamente capacitados, es evitar retrasos en el diagnóstico y reducir las listas de espera de derivaciones en el Sistema Único de Salud.
Aunque el examen dura, en promedio, solo diez minutos, la Dra. Beltrami Moreira destaca que la sobrecarga de trabajo en las unidades básicas de salud resulta un importante desafío. «Por lo tanto, la adopción de esta tecnología no dependerá únicamente de la disponibilidad del equipo», afirmó.
El Dr. Malerbi coincidió en que este método de detección es válido para cualquier paciente que tenga dificultades para acceder a un especialista, ya sea en el sector público o en el privado. Mencionó que la Sociedade Brasileira de Diabete da seguimiento a un proyecto del gobierno federal para la adquisición de cámaras como la empleada en el estudio, destinadas a su uso en la atención primaria, y agregó que en Brasil ya existen proyectos regionales que utilizan este recurso.
«Es muy importante señalar que la obtención de imágenes es sólo una etapa de la atención al paciente. Este proceso comienza antes, con la educación y la promoción de la salud. Se debe informar al paciente sobre la enfermedad que padece y lo que puede hacer para controlarla y, de esa manera, evitar complicaciones», concluyó.
La Dra. Beltrami Moreira y el Dr. Malerbi han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Este contenido se tradujo de Medscape en portugués.
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