Relación entre diabetes y depresión
Pacientes con diabetes de tipo 2 con pobre control metabólico y complicaciones, en especial microvasculares, informaron una mayor frecuencia de síntomas depresivos. El hallazgo, publicado en la revista Diabetology & Metabolic Syndrome, analizó datos de México y resalta la importancia de integrar la salud mental en la atención de la población que vive con diabetes.
«La presencia de síntomas depresivos en personas que viven con diabetes y presentan complicaciones incrementa su vulnerabilidad. Además, es fundamental para México contar con información sobre las complicaciones derivadas de la diabetes y la depresión, dado que ello contribuye a la toma de decisiones en el sector salud, especialmente en el ámbito clínico», aseguró a Medscape en español Consuelo Escamilla Núñez, doctora en Ciencias, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública de México y una de las autoras de la publicación.
El estudio se basó en datos aportados por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) correspondientes al periodo 2018-2019. Participaron 2.383 personas mayores de 20 años, de las cuales 57,7% era de género mujer, con diagnóstico de diabetes de tipo 2.
En el análisis estadístico se tuvo en cuenta la presencia de complicaciones microvasculares, macrovasculares y de otra índole, como coma diabético e hipoglucemia.
Para determinar la presencia de pobre control metabólico, se utilizaron parámetros como hemoglobina glicosilada (HbA1c ≥ 7%), registro de hipertensión arterial (tensión arterial sistólica ≥ 140 mm Hg o diastólica ≥ 90 mm Hg) o valores elevados de lipoproteínas de baja densidad (≥ 100 mg/dl). Los síntomas depresivos se recabaron mediante la escala abreviada de depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CESD-7).
En los resultados, cerca de 25 % del total de participantes tenía al menos una complicación secundaria a diabetes de tipo 2. Más en detalle, 15,9 % registraba complicaciones microvasculares (p. ej., úlceras en miembros inferiores, amputaciones, pie diabético, pérdida de visión o diálisis), 2,5 % presentó complicaciones macrovasculares (p. ej. infarto de miocardio o ictus), y 11,6 % presentó coma diabético o hipoglucemia.
Por otro lado, la comorbilidad más frecuente reportada en este grupo de pacientes fue la hipertensión arterial (48,1%).
Los síntomas depresivos consignados con mayor frecuencia en esta investigación fueron las alteraciones del sueño. Además, resultaron significativamente más prevalentes entre quienes tenían pobre control metabólico y complicaciones (47,2 % frente a 27,9 % en quienes no tenían complicaciones).
En personas con buen control metabólico, la prevalencia de síntomas depresivos también fue mayor entre quienes presentaban complicaciones (48,8 % frente a 31,3 %), aunque en este caso la diferencia no fue estadísticamente significativa.
Finalmente, en participantes con control metabólico deficiente, las complicaciones microvasculares y las clasificadas como otras se asociaron de manera significativa con síntomas depresivos (odds ratios ajustados [ORa]: 2,3 y 2,3, respectivamente).
«Nuestros resultados destacan la importancia de integrar la detección y la intervención en salud mental en la atención de la diabetes, con el objetivo de promover el bienestar emocional y prevenir desenlaces adversos», sostuvo Escamilla Núñez.
Aunque no participó en el estudio, la Dra. Dayri Alyson Argueta Marín, psiquiatra y encargada de la jefatura de la Unidad de Psiquiatría del Hospital General «Dra. Matilde Petra Montoya Lafragua», en Tláhuac, Ciudad de México, lo consideró «relevante para México porque todavía la diabetes de tipo 2 se mantiene como una emergencia sanitaria, que se caracteriza por una creciente y constante prevalencia, aunada a una alta tasa de mortalidad y a una carga financiera importante».
«Es preocupante la brecha en el conocimiento sobre la relación entre los síntomas depresivos y las enfermedades metabólicas, así como el impacto de la comorbilidad entre la depresión y las patologías metabólicas», añadió la Dra. Argueta Marín.
Conexión entre diabetes y depresión
Otras investigaciones ya han establecido una prevalencia de síntomas depresivos que oscila entre 29 % y 46 % en pacientes con diabetes de tipo 2. Además, han señalado un mayor riesgo de esta asociación en habitantes de países de ingresos bajos y medios, como la mayoría de los países de Latinoamérica.
Sin embargo, según el artículo, todavía no se conocen con exactitud los mecanismos involucrados en este fenómeno. Se cree que la presencia de depresión puede predecir la diabetes de manera independiente. Por otro lado, el trauma psicológico posterior a un diagnóstico de diabetes puede aumentar el riesgo de desarrollar depresión.
«La relación entre el control deficiente de la glucemia, las complicaciones microvasculares y la depresión en la diabetes es bidireccional y multifactorial. No existe un nexo único, sino un complejo entramado de factores biológicos, psicológicos y conductuales que se retroalimentan», aseguró la Dra. Argueta Marín.
En el plano biológico, ambas entrevistadas coincidieron en señalar el papel de la inflamación sistémica y el estrés oxidativo secundario a la hiperglucemia crónica.
El exceso de glucosa favorece la activación de citoquinas inflamatorias como la interleucina 6 y el factor de necrosis tumoral alfa. Y se sabe que la neuroinflamación inducida por estos mediadores puede alterar el metabolismo de neurotransmisores como la serotonina, la dopamina y el glutamato.
Además, en la diabetes es frecuente la presencia de microangiopatía cerebral y resistencia a la insulina en el cerebro, factores que complican aún más el panorama.
La desregulación neuroendocrina y la elevación de mediadores proinflamatorios tienen un efecto sinérgico en pacientes con diabetes y depresión concomitante, ya que exacerban la disfunción endotelial y aceleran el desarrollo de complicaciones microvasculares específicas, como retinopatía diabética y nefropatía diabética.
«En los pacientes con diabetes, el pobre control glucémico no solo es un factor de riesgo para el cuerpo, sino también para la mente. La relación es tan estrecha que los síntomas físicos y biológicos se retroalimentan bajo un descontrol metabólico», comentó la Dra. Argueta Marín.
Tamizaje para detección
El artículo recomendó que a pacientes con diabetes de tipo 2 se les administren, durante la consulta, cuestionarios rápidos para detectar síntomas depresivos y facilitar así la derivación a salud mental.
«Al detectar a una persona con síntomas depresivos, es posible canalizarla con expertos en salud mental para que reciba ayuda, incluyendo un diagnóstico y tratamiento adecuado. Esto reduce la probabilidad de un intento suicida y favorece la recuperación de su estado de ánimo. Asimismo, aumenta la posibilidad de que la persona que vive con diabetes se mantenga emocionalmente estable y con un adecuado control metabólico», refirió Escamilla Núñez.
Para la Dra. Argueta Marín, el tamizaje de síntomas depresivos no solo es una acción de salud mental, sino también una intervención metabólica. Al identificar y tratar la depresión, se eliminan barreras biológicas y conductuales que suelen atentar contra el manejo de la diabetes, como el incumplimiento del tratamiento farmacológico, el seguimiento de planes de alimentación y ejercicio físico, o la falta de adherencia al automonitoreo de la glucemia.
La psiquiatra consideró importante que, en la práctica clínica, los médicos de primer contacto y los profesionales no especialistas en psiquiatría estén familiarizados con los síntomas principales de la depresión. «Muchas veces nos dejamos llevar por el hecho de que, si el paciente no nos expresa tristeza o llanto, omitimos por completo los síntomas de depresión. Cuando la realidad es muy diferente: el trastorno depresivo abarca muchos otros síntomas, más allá de la tristeza y la labilidad afectiva», explicó.
Asimismo, la Dra. Argueta Marín añadió que, en población con diabetes «se recomienda realizar tamizajes anuales utilizando herramientas básicas como el Cuestionario sobre la Salud del Paciente-9 (PHQ-9), o cuestionarios autoaplicables, para no pasar por alto síntomas depresivos que puedan estar saboteando el control metabólico».
«Así como es importante la detección de las comorbilidades para su posterior control y complicaciones de la diabetes, también lo es la detección de sintomatología depresiva, debido a que será nulo, o casi nulo, el autocuidado de los pacientes que viven con diabetes y presentan estos síntomas», concluyó Escamilla Núñez.
Todos los y las integrantes del equipo autoral han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Consuelo Escamilla Núñez, D. Sc., y la Dra. Dayri Alyson Argueta Marín han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
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