Introducción
¿Esta semana vienen de otra residencia a compartir casos clínicos y aún no estás preparado? Tranquilízate y lee este envío de Refugio Residente. Hoy entre otros temas: entrenamiento quirúrgico en urología, privación del sueño y actuación ante pacientes con enfermedades en estadios terminales.
La formación quirúrgica es heterogénea en urología
Hay variabilidad en la formación quirúrgica, acceso limitado a simulaciones y ausencia generalizada de sistemas de evaluación y tutoría en las residencias de urología de Latinoamérica, informó un estudio publicado en la revista Actas Urológicas Españolas.
La investigación, liderada por un equipo autoral de la Confederación Americana de Urología, descriptiva y de corte transversal, por medio de un cuestionario incluyó 402 médicas y médicos residentes, así como jóvenes especialistas en urología de 19 países del continente americano.
Se reveló significativa heterogeneidad en la formación quirúrgica. De los encuestados, 17,9 % informó contar con acceso a cirugía robótica y 32,8 % a la enucleación prostática. Más de 80 % reportó la ausencia de laboratorios virtuales o húmedos en las instituciones en las que se desempeñaban.
Otra diferencia en la formación identificó que se basaba en instrucción paso a paso (89,9 %) en laparoscopia (45 %) y endoscopia (50,7 %). Sin embargo, 15,7 % refirió utilizar simuladores quirúrgicos.
Además, 50,6 % aseguró que durante el entrenamiento no recibió evaluación formal o tutoría y en 84,7 % de los casos las y los participantes consideraron realizar una beca de formación específica en este tema.
Diabetes y cáncer: sinergia a considerar
La diabetes de tipo 2 y el cáncer son patologías prevalentes en Latinoamérica, pero se estima que durante las próximas décadas tendrán un crecimiento sostenido en la región.
En este contexto, un artículo de revisión publicado en la revista Frontiers in Oncology por la Dra. Vanessa Fuchs Tarlovsky, integrante de la Unidad de Investigación en Nutrición Clínica del Hospital General de México «Dr. Eduardo Liceaga», en la Ciudad de México, despertó especial interés, ya que además de resumir aspectos epidemiológicos y biológicos dejó en claro la necesidad de tener presente el nexo entre diabetes y cáncer en la práctica clínica.
Por un lado, evidencia epidemiológica respalda la asociación significativa entre diabetes de tipo 2 y mayor riesgo de neoplasias, incluyendo cáncer de páncreas, colorrectal, de endometrio, de mama y hepatocarcinoma. En pacientes con diabetes, la fisiopatología responsable de la aparición de neoplasias incluye hiperinsulinemia crónica, resistencia a la insulina, hiperglucemia e inflamación sistémica.
Pero la relación entre diabetes y cáncer es bidireccional. «Si bien la diabetes puede aumentar el riesgo de ciertos cánceres y afectar negativamente los resultados oncológicos, el cáncer y sus tratamientos también pueden exacerbar la disfunción metabólica, inducir hiperglucemia y complicar el control glucémico», comentó la Dra. Fuchs.
Algunas terapias para el cáncer, como glucocorticoesteroides, inhibidores de fosfoinositida 3-quinasa o inhibidores de puntos de control inmunológico, pueden inducir hiperglucemia o precipitar la aparición de diabetes, sin dejar de lado que la desregulación metabólica durante el tratamiento se ha asociado con mayor riesgo de infección, complicaciones del tratamiento y resultados clínicos adversos.
La médica agregó que la evidencia actual no justifica la modificación universal de los protocolos de cribado de neoplasias, pero alcanza para proponer en la práctica clínica un marco integrado de atención.
«La creciente coexistencia de ambas afecciones subraya la necesidad de atención metabólica-oncológica integral. El control glucémico proactivo, la selección individualizada de la terapia antidiabética y el manejo multidisciplinario pueden mejorar la tolerancia al tratamiento y los resultados a largo plazo en pacientes con cáncer y diabetes».
¿Importancia de las horas de sueño en las residencias médicas?
En un artículo publicado en la revista Investigación y Pensamiento Crítico se señaló que en Panamá existen normativas que en residencias médicas establecen límites diarios de trabajo de ocho horas. Sin embargo, la ausencia de regulación y de un tope claro en las horas semanales, sumada a la falta de especialistas para hacer frente a la demanda sanitaria, contribuye a la sobrecarga laboral y al incremento del riesgo de privación del sueño.
Atento a ello, Andrea Estefanía Testa Ortiz, autora de la citada publicación, e integrante de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica Santa María La Antigua, en la Ciudad de Panamá, aportó evidencias que dan cuenta del impacto de la falta de sueño en el accionar médico.
«El sueño es un proceso fisiológico fundamental que desempeña funciones clave, como restablecimiento y conservación de la energía y regulación endocrina y consolidación de la memoria. Su privación, entendida como una afección en que la persona no duerme lo suficiente para satisfacer sus necesidades, puede generar consecuencias significativas en la salud, comprometiendo tanto el rendimiento como la calidad de vida», sostuvo Testa en el artículo.
Diversos estudios en población general han señalado que la privación del sueño tiene impacto directo en funciones cognitivas, como memoria, atención y funciones ejecutivas, lo que conlleva mayor riesgo de errores, dificultad en la toma de decisiones y enlentecimiento en el procesamiento de la información.
Por otro lado, en las y los residentes también se ha demostrado que turnos prolongados, particularmente de 24 horas o más, impactan de lleno en las citadas funciones cognitivas. Estas alteraciones tienen especial relevancia en el sector salud, ya que en el personal médico atentan contra bienestar, óptimo desempeño y buena atención del paciente.
«Ante este escenario resulta imprescindible reforzar el cumplimiento de las normativas y establecer límites claros, tanto diarios como semanales, además de promover estrategias que faciliten el descanso del personal médico. Proteger la salud de quienes brindan atención es esencial para garantizar un servicio de calidad», concluyó Testa.
Abordaje de pacientes terminales
Con la presentación de un caso en la Revista de la Asociación Colombiana de Dermatología y Cirugía Dermatológica, el Dr. José María Maya Mejía, médico con maestría en salud pública y en bioética, docente de bioética en pregrado y posgrado de medicina del programa de la Alianza del Hospital «Pablo Tobón Uribe» (HPTU) y la Universidad EIA de Colombia, presidente de la junta de acreditación en alta calidad en salud de dicho país, refirió algo que suele escucharse con frecuencia en las rondas médicas: la frase «no hay nada que hacer», para evitar entrar en habitaciones que alojan pacientes con enfermedades terminales y que están a punto de fallecer.
«Es fundamental que las y los residentes sean conscientes de que siempre hay algo que hacer, aun cuando los y las pacientes estén cerca de perecer, porque esta convicción promueve el acompañamiento permanente hasta el final, ayuda para que el proceso sea tranquilo y consciente y evita el abandono en los Servicios Hospitalarios», comentó a Medscape en español el Dr. Maya, destacando que lo anterior facilita que expiren de forma pacífica y tranquila, al igual que mientras continúen con vida lo hagan con total dignidad.
Por último, el especialista resumió algunas habilidades blandas que sumadas a mayor conocimiento técnico en cuidados paliativos pueden ser de utilidad al momento de asistir pacientes con enfermedades en estadios terminales:
- Escucha activa: implica estar completamente presente, validar lo que el o la paciente expresa verbal y no verbalmente e incluso sostener los momentos de silencio sin prisa ni juicios.
- Empatía y compasión: consiste en conectar profundamente con el sufrimiento del otro desde lo humano, tratando al paciente con dignidad y reconociendo sus necesidades individuales.
- Comunicación asertiva: clave para transmitir información médica compleja, malas noticias o decisiones sobre el final de la vida, garantizando que el o la paciente y su familia comprendan y participen en el proceso.
- Inteligencia emocional y autorreflexión: herramientas necesarias para que las y los médicos manejen el impacto emocional de la muerte, eviten el desgaste profesional y acepten el proceso del paciente de forma natural, replanteando sus indicadores de éxito y fracaso.
Cierre
A continuación, fragmento de una entrada compartida en Reddit por el familiar de un médico residente de Buenos Aires, Argentina.
«Estoy preocupado por la salud de mi hermano, por el nivel de explotación que está recibiendo en el trabajo y quería consultarles si existe algún máximo de horas que puede trabajar un médico por semana o por mes, para que mi hermano pueda reclamar o al menos conseguir que lo dejen de explotar tanto. […] No puede más mi hermano y le está llevando un costo en su salud demasiado evidente».
El Dr. Maya ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Disclaimer: La información proporcionada en este artículo es solo para fines informativos y no debe considerarse como un consejo médico. Consulte a un profesional de la salud para obtener asesoramiento específico y diagnóstico adecuado.
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