Nueva esperanza terapéutica
En el marco del Día Mundial del Cáncer de Ovario (8 de mayo), una enfermedad que el año pasado registró alrededor de 3.800 nuevos diagnósticos y unas 2.000 muertes, los anticuerpos conjugados a fármacos (ADC) irrumpen como la gran esperanza terapéutica.
Estas moléculas combinan un anticuerpo dirigido con un agente citotóxico y permiten llevar el tratamiento directamente a las células tumorales, reduciendo el daño a tejido sano.
Anticuerpos en cáncer de ovario
En cáncer de ovario, muchos anticuerpos conjugados a fármacos se orientan contra el receptor de folato alfa (FRα), una proteína sobreexpresada de forma intensa en aproximadamente 40 % de los casos del subtipo más frecuente, el seroso de alto grado. El Dr. Alejandro Martínez, jefe del Servicio de Oncología del IOR-Pangaea Oncology en el Hospital Universitari Dexeus, en Barcelona, explicó a El Médico Interactivo que «actualmente solamente hay un anticuerpo conjugado a fármacos aprobado para cáncer de ovario, mirvetuximab soravtansina para cáncer de ovario platino resistente. Además, las pacientes deben ser positivas por inmunohistoquímica para el receptor de folato alfa».
Monoterapia y sus ventajas
Esta es la indicación que se aprobó tras los resultados del estudio MIRASOL. Por el momento, no se consideran como tratamiento de primera línea, ya que la paciente debe haber recibido tratamiento previo. Además, los anticuerpos conjugados a fármacos se emplean en monoterapia.
En su opinión, «a pesar de no ser un cambio radical para muchas pacientes, sí que es un primer tratamiento diferente de las quimioterapias conocidas, que ha demostrado ser mejor que estas quimioterapias. El hecho de ser el primer tratamiento dirigido en esta situación, basado en un marcador inmunohistoquímico, abre la puerta a nuevos anticuerpos conjugados a fármacos y otros tratamientos dirigidos a este receptor de folato».
Efectividad de mirvetuximab
Tal y como detalló el oncólogo, «mirvetuximab es mejor en cuanto a reducciones tumorales y también en cuanto a tiempo en que la enfermedad está controlada. Y además, muy importante, hace años que en cáncer de ovario no se producía un hallazgo que impactara claramente en la sobrevida global de las pacientes, y este tratamiento sí que la mejora de forma significativa».
Efectos adversos
En cuanto a los efectos adversos, el Dr. Martínez comenta que el más típico es la toxicidad ocular, visión borrosa, lagrimeo y sequedad ocular, que suelen ser manejables. Además, se han visto otros, como náuseas o cansancio, unos días tras la administración del fármaco.
No obstante, los anticuerpos conjugados a fármacos no son la única novedad terapéutica en cáncer de ovario. La FDA de Estados Unidos ha aprobado en los primeros meses de 2026 dos fármacos adicionales: la inmunoterapia pembrolizumab y relacorilant, el primer fármaco que bloquea la señal del cortisol en la célula tumoral para devolverle la sensibilidad a la quimioterapia. Se trata de tres mecanismos distintos que convergen para romper un inmovilismo terapéutico que se prolongaba desde hacía más de una década.
Desarrollo de nuevos tratamientos
Desde el IOR-Pangaea Oncology apuntan a que existe un gran número de anticuerpos conjugados a fármacos en desarrollo, y los ensayos clínicos iniciales muestran, en algunos casos, respuestas superiores a las de la quimioterapia convencional. Así, los ensayos se están orientando a utilizar estos fármacos en líneas más tempranas de tratamiento, como la primera línea o el mantenimiento tras la quimioterapia inicial. Si los resultados se confirman, podrían traducirse en mejoras clínicas todavía mayores, aunque aún no se tienen datos al respecto.
Otros anticuerpos relevantes
Otros anticuerpos conjugados a fármacos relevantes incluyen trastuzumab deruxtecán, dirigido a pacientes con cáncer de ovario que presentan alta expresión de la proteína HER2, un subgrupo pequeño, en torno a 5 % de los casos, pero con beneficio significativo, y ya aprobado por la FDA de Estados Unidos. Hay además numerosos anticuerpos conjugados a fármacos en investigación dirigidos contra otras dianas, como Trop-2 (sacituzumab govitecan, sacituzumab tirumotecan), cadherina-6 (ralodotatug deruxtecan) y B7-H4, entre otras.
Conclusiones
No obstante, estos fármacos también plantean retos. Su perfil de toxicidad es distinto al de los tratamientos tradicionales y, en algunos casos, su eficacia se limita a pacientes cuyo tumor expresa de forma marcada la diana específica, como ocurre con el receptor de folato alfa. Conocer mejor estas particularidades, identificar a las pacientes que más pueden beneficiarse y combinar adecuadamente las distintas opciones disponibles serán los grandes desafíos de los próximos años.
Este contenido fue originalmente publicado en El Médico Interactivo, parte de la Red Profesional de Medscape.
Disclaimer: Esta información es solo para fines informativos y no debe reemplazar el consejo médico profesional. Siempre consulte a su médico o especialista en salud para obtener asesoramiento sobre condiciones médicas.
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