Evaluación del impacto de la salud digital en la funcionalidad del paciente

La intersección entre el acceso a la salud digital y el estado funcional representa un importante ámbito de investigación en los estudios actuales sobre los Servicios Sanitarios. A medida que han proliferado las tecnologías de salud digital —como la telemedicina, aplicaciones móviles de salud, monitorización remota de pacientes y portales para pacientes—, especialmente tras la pandemia de COVID-19, se han vuelto cada vez más urgentes las preguntas sobre quién puede acceder a estas tecnologías y cómo el estado funcional influye en la participación digital o se ve influido por ella.

El estado funcional, que suele evaluarse mediante medidas de las actividades de la vida diaria y las actividades instrumentales de la vida diaria, refleja la capacidad de una persona para llevar una vida independiente y cuidar de sí misma.

Cada vez hay más pruebas que analizan si las intervenciones de salud digital pueden mantener o mejorar el estado funcional. Por ejemplo, un estudio observacional retrospectivo multicéntrico sobre el sistema de monitorización remota de pacientes de EPOCA, realizado con 120 personas mayores con polipatología (edad media: 86,8 años), reveló que las tasas de hospitalización y de visitas al Servicio de Urgencias disminuyeron 48 % y que la duración total de las estancias hospitalarias se redujo 63 % durante el periodo de monitorización, en comparación con el año anterior. La reducción fue mayor en los participantes con discapacidades graves que en aquellos sin discapacidades o con discapacidades moderadas.

La telerrehabilitación representa otro ámbito en el que la salud digital se cruza con el estado funcional. Una revisión sistemática del impacto de la telesalud en las parejas formadas por sobrevivientes de un ictus y sus cuidadores reveló que la telerrehabilitación mejoraba los resultados clínicos, incluyendo desempeño en las actividades de la vida diaria, equilibrio y capacidad para caminar, al tiempo que potenciaba la autoeficacia y facilitaba la mejora continua de las actividades deseadas.

Además, en el contexto del deterioro cognitivo, una revisión sistemática y un metanálisis sobre el apoyo cognitivo basado en las TIC para personas mayores con deterioro cognitivo leve y demencia, así como un estudio piloto que comparaba la estimulación cognitiva en línea con la presencial en pacientes con demencia, no encontraron diferencias significativas entre los grupos en cuanto a la funcionalidad cognitiva ni en las actividades cotidianas, lo que sugiere que la prestación a distancia es tan eficaz como las sesiones presenciales tradicionales.

¿Cuándo indica un mensaje no leído en el portal un deterioro cognitivo en lugar de un incumplimiento terapéutico? ¿Cuándo deberían la fragilidad, el hecho de vivir solo o la pérdida de movilidad hacer que la atención por videoconferencia resulte arriesgada? Evalúe sus conocimientos con nuestro mini-examen clínico.

Nota de descargo de responsabilidad: Esta información no sustituye la consulta médica profesional y debe ser utilizada únicamente con fines educativos. Consulte siempre a un médico o a otro proveedor de salud calificado con cualquier pregunta que tenga sobre una condición médica o tratamiento.


Fuente: https://espanol.medscape.com/viewarticle/mini-examen-cl%C3%ADnico-acceso-salud-digital-y-estado-2026a1000xuo

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